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Vladimir Villegas: No votar pero sí votar

 

La oposición partidista, agrupada en distintos bloques, está nuevamente dividida ante el dilema de decidir si participa o no en las elecciones a concejales, previstas para el venidero mes de diciembre.

Un sector, el que acompañó a Henri Falcón en las cuestionadas presidenciales de mayo, va a participar. Otro factor se opone radicalmente,  porque definitivamente no cree ni en negociaciones ni en salidas electorales sino en que el desenlace debe venir de la mano de una acción militar dirigida desde el exterior, cosa con la cual hasta el Grupo de Lima ha declarado estar en contra. Pero hay otra oposición que no termina de definir su ruta, que vive atrapada  en el sí pero no.

Ese tercer sector opositor deambula entre marchas y contramarchas. Frente a estos comicios de concejales rechaza la idea de participar, salvo en aquellos municipios donde hay alcaldes de sus partidos. Aunque decidieron que no hay condiciones electorales para ir a votar, sí van a hacerlo, por mampuesto en esos municipios, bajo el argumento de no abandonar espacios.

Por eso sacaron del congelador la Fuerza del Cambio, movimiento de innegable parentesco con Henrique Capriles y Primero Justicia. Esta última organización, al igual que  Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular y Acción Democrática no pueden concurrir ni que quisieran, porque han sido ilegalizados de hecho por la mayoría pesuvista del Consejo Nacional Electoral. Es decir, donde no haya alcaldes opositores no hay condiciones para participar, pero donde sí los hay entonces lo de las condiciones pasa a un segundo plano.

Con este enfoque, absurdo desde mi humilde punto de vista, este sector pone de relieve su drama. Hacer las cosas, pero a escondidas, para que no digan que es colaboracionista, para evitar confrontar clara y decididamente con esa corriente que anda buscando un golpe de nocaut como un boxeador desesperado en el último round. Que se niega a decir a los cuatro vientos lo que muchos de sus cuadros nos dicen en privado, que el abstencionismo termina siendo aceite para la maquinaria electoral pesuvista.

Desde esa perspectiva, solo se muestra interés por pequeños espacios y se abandona el esfuerzo de reconstruir la vía electoral aún en los municipios donde gobierna el chavismo. Desde esa visión es igual que el Psuv obtenga mayoría de concejales,  o todos los concejales, a que puedan colarse concejales opositores incluso en alcaldías tradicionalmente chavistas. ¿Los ciudadanos que votan en Petare o en  Municipio Libertador de Caracas, o en Barinas  no tienen derecho entonces a elegir siquiera un concejal que les sirva de vocero?  “Salvemos a Chacao, Baruta,  El Hatillo, y otros municipios opositores”. No importa que la aplanadora roja arrase en el resto del país, a pesar de que la mayoría absoluta no acompaña a este gobierno.

¿Cómo piensa la oposición que puede reconstruirse la vía electoral si no se gana ese debate en la calle? ¿No están de acuerdo con las posiciones extremas pero en la práctica le dejan el camino abierto? ¿Es correcto participar ” encapillaos” y dejar al garete, sin opciones, el inmenso descontento que existe en Venezuela, sin atreverse a desafiar a los extremos?

¿Ustedes se imaginan lo que ocurriría si se produce el milagro de una importante votación que le enrede el juego al gobierno en los concejos municipales? ¿Es despreciable ese resquicio que se abre en medio de tanta amenaza, represión y desesperanza? ¿Lo han pensado, lo han discutido?  ¿Para cuándo lo van a dejar?

¿Y cuándo se someta a consulta popular el temible cambio constitucional que pende como amenaza a los consagrados y pisoteados derechos de la agonizante Carta Magna de 1999, también la línea de dejarle el camino abierto al gobierno es la que va a imponerse?

¿Cómo se reconstruye el camino electoral sin exigir elecciones limpias y sin movilizarse cuando se abre una pequeña e imperfecta ventana en medio de esta terrible circunstancia que vive Venezuela? ¿Cómo revivir y estimular el deseo de votar? ¿Dejando de hacerlo una vez más y creyendo que desde el CNE van a regalar condiciones cuando la abstención les viene de perlas y no necesitan de trampas para hacerse con la mayoría?  Preguntas que uno se hace…

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