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Román Ibarra: Crisis migratoria

 

La crisis humanitaria que vive Venezuela ya no acepta eufemismos; es sin duda la más grave migración ocurrida jamás en todo el continente. La violencia política instigada y financiada desde el poder ejecutivo; la miseria; el hambre y la muerte son sus detonantes!

La diáspora venezolana se refiere a la emigración de venezolanos de su país natal durante los períodos presidenciales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en un lapso muy largo y lamentable de casi veinte años, debido al establecimiento de la pomposa, y ridículamente llamada “revolución bolivariana”. Inicialmente, fueron venezolanos de clase media alta y clase alta quienes iniciaron la emigración durante el gobierno de Chávez, luego, venezolanos de clase media y baja comenzaron a irse a medida que las condiciones en el país empeoraron.

En diversas investigaciones y encuestas, a los venezolanos a menudo se les preguntó si deseaban abandonar su país. Para diciembre de 2015, más del 30 % de los venezolanos planeaba abandonar Venezuela de forma definitiva o permanente.

Al año siguiente, es decir para el mes de septiembre de 2016 este número casi se duplicó, esto es, el 57 % de los venezolanos deseaban abandonar el país de acuerdo con la encuestadora Datincorp. La OEA y voceros de la agencia de refugiados de Naciones Unidas, ACNUR lo catalogaron como la emigración más grande que ha existido en la historia del hemisferio occidental.

Pero luego, en los años 2017, y el presente 2018, la crisis ha hecho explosión. Se dispararon todas las alarmas de los organismos multilaterales; gobiernos, y parlamentos democráticos de todo el mundo han expresado su preocupación por el drama que vivimos los venezolanos.

Hoy, incluso caminando salen nuestros compatriotas por las fronteras vecinas tras la búsqueda de un mejor porvenir, habida cuenta de que en nuestro país es imposible encontrar solución a problemas extremos como el desempleo; la hiperinflación; caos en el sistema de la salud; transporte; seguridad personal; represión política; hambre y muerte, como ya señalamos.

Ver a jóvenes, ancianos y niños, incluso en condiciones de discapacidad física, caminando interminables trechos por carreteras, atravesando montañas, y padeciendo climas inclementes como el de los andes suramericanos, dan cuenta de la desesperación en la que vive nuestra gente, lo cual, clama ante los ojos de unas autoridades gubernamentales absolutamente criminales por su crueldad frente a esos cuadros de sufrimiento humano, sin reparar en la necesidad de ayudar a corregir semejantes condiciones de vida.

No, por el contrario tenemos en Venezuela a unos sujetos que han secuestrado el poder para sacar ventajas personales, familiares, grupales, y para sus socios ideológicos internacionales. Para nadie es un secreto que nuestro país está hoy bajo las garras de la corrupción más voraz que se haya visto jamás; en manos del narcotráfico nacional e internacional, y del terrorismo fundamentalista.

Hoy en Venezuela el caos es total desde el punto de vista político; económico; social, e incluso moral. Ya nada, ni nadie decente se salva de la persecución y destrucción a la que el comunismo militarista ha sometido a nuestra sociedad. Un país fantasma con ciudades fantasmas, de gente que ya no vive, sino que sobrevive entre el miedo, la basura, y la muerte. Zombies que deambulan sin destino en una tierra que nada puede ofrecer porque una banda criminal se lo robó todo, incluso la esperanza.

Mientras esta tragedia se soluciona, todos los países del mundo deben ser generosos y acoger en su seno a nuestros compatriotas para que contribuyan con sus respectivos desarrollos, y sobre todo, para la redención de su sufrimiento. Defender los Derechos Humanos es un clamor.

¡Te lo pedimos señor!

@romanibarra

 

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