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Gloria Cuenca: De sorpresa en sorpresa

 

Hay una canción, no recuerdo como se llama, dice algo así “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.  ¡Cuesta  ser sorprendida, y la verdad, no soy a quien le guste las  sorpresas!  Los días aquí son como una caja de Pandora, llenos de informaciones noticiosas: cada día uno, más que el otro. Lamentablemente, no  por las buenas noticias, sino por cuestiones que nos ponen en ascuas.

Está ese terrible aguacero que golpeó el sur de Venezuela. El Orinoco, nuestro gran río se desbordó y las consecuencias han sido dañinas, para desgracia de los pobladores de la zona. Y, seguimos sin agua.

El día martes, una lluvia, con visos de tormenta, cayó sobre nuestro martirizado litoral, ocasionando la muerte de dos niñas. Esto junto a la llegada de un buque hospital chino. Los habitantes del litoral,  con problemas de salud, buscaron  solidaridad y auxilio de  médicos y enfermeros chinos,  no había intérpretes. Se pregunta una, ¿y, cómo hicieron para ser diagnosticados, evaluados y recetados? ¿Sería en mandarín o en cuti? Como sí fuera poco, lo que le ha caído a ésta, la que fue una vez “Tierra de Gracia”, notamos  más locuras.

¿Se movilizan tropas hacia occidente? ¡Ojo, no lo digo yo! Lo dijeron las autoridades del gobierno. Cuentan que, el canciller, imitando la falta de diplomacia de otros, pretendió entrar en donde se reunían Trump y Duque. ¡Por la fuerza! Siempre he considerado a la carrera diplomática difícil, pero ahora esto ha llegado a extremos. Tendrán que incorporar al pensum de estudios, temas como; “monearse en las matas”, “subir a rapel por las ventanas” y “hasta colarse en reuniones secretas”.

Existe el cuento del colega Rafael Poleo, (lo narra en un capítulo de su libro: Testigo de su tiempo)  se moneó por una mata para saber lo que planificaba el canciller Ignacio Luis Arcaya, cuando la ruptura de las relaciones con Cuba, (1962) y desde una ventana de hotel, escondido, supo lo que se había decidido,  lo transmitió al presidente Betancourt. Sin embargo, Poleo es y era periodista.

Es una discusión ética-no concluida- sobre hasta dónde se puede llegar por conseguir una primicia. La privacidad y la intimidad son violentadas, especialmente ahora con los sofisticados sistemas de grabación. Se habla de una nueva forma de distorsionar la verdad, más allá de las fake news. ¡Dios nos ampare!

@EditorialGloria

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