Inicio > Cultura > 4 poemas de Miguel de Unamuno para explorarle la mente

4 poemas de Miguel de Unamuno para explorarle la mente

 

El español Miguel de Unamuno es mundialmente famoso por la profundidad de su pensamiento filosófico. Pero hay quien olvida que también hacía poemas.

Esos poemas no gustaban a los argentinos Borges y Bioy Casares, que se preguntaban por qué alguien con tanta torpeza para escribir lo intentaba. En cambio sí gustaron a muchos españoles de su generación.

Nosotros no tenemos opinión sobre la obra poética de este vasco. Así que nos limitaremos a mostrar cuatro poemas suyos para que nuestros lectores le exploren la mente más allá de la filosofía y su célebre congoja.

 

A Federico García Lorca

Español, español,
saca los pechos y ponte al sol!
Llévate a cuestas la casa;
el vivido es lo que pasa
y se queda el porvivir.
Mañana será otro día;
cada día su alegría
con su pena de sufrir.
Cada día su mañana
con la santísima gana
de cantar.
Quién nos quita lo vivido?
En el seno del olvido
el descanso de soñar!

A mi buitre

 

Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico corvo.

El día en que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía,
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

Blas, el bobo

Blas, el bobo de la aldea,
vive en no quebrado arrobo;
La aldea es de Blas el bobo,
pues toda a Blas le recrea.

Blas, que se crió desde niño
sin padres, con madre moza,
en una perdida choza,
libre de carnal cariño;

Blas, tradición la más pura,
sabe todo el calendario,
reza a la tarde el rosario
y le ayuda a misa al cura.

Gracias a Blas el bendito
no descarga Dios su vara
sobre la aldea, la ampara
Blas, botón del infinito.

Lujuria

Cuando murmuras con nervio acento
tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca
y recojo en los besos de tu boca
las abrasadas ondas de tu aliento.

Cuando más que ceñir, romper intenso
una frase de amor que amor provoca
y a mí te estrechas delirante y loca,
todo mi ser estremecido siento.

Ni gloria, ni poder, ni oro, ni fama,
quiero entonces, mujer. Tu eres mi vida,
esta y la otra si hay otra; y solo ansío

gozar tu cuerpo, que a gozar me llama,
¡ver tu carne a mi carne confundida
y oír tu beso respondiendo al mío!…

NalgasyLibros

 

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Puedes comentar

avatar
  Subscribe  
Notificación de
Traducción »