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El secuestro, el negocio más rentable en la Venezuela “roja-rojita”

 

En medio de la crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela, los delitos han incrementado y el secuestro se ha transformado en uno de los pocos negocios lucrativos, la inseguridad y la corrupción que existen en el país ha ocasionado que en los raptos participen tanto delincuentes como policías, puesto que mientras unos dirigen el secuestro, los otros negocian los rescates.

De acuerdo a un reportaje elaborado por el diario español ABClas palabras que suele escuchársele a los secuestradores son: “En dólares y en efectivo” al culminar cada negociación.  Aunque los expertos en el tema aseguran que mantener a la víctima en cautiverio unos tres días es la forma más rentable, los grupos delictivos han desarrollado un nuevo método denominado “la cava”.

Referido tipo de secuestro radica en capturar a varias víctimas, que no se relacionan entre sí, y mantenerlas retenidas en un solo vehículo, mientras los antisociales negocian con los familiares de cada una de ellas para conseguir el rescate.

“Nos bajaron del coche a los tres y nos subieron a una camioneta negra. Si durante el camino los secuestradores veían a alguien distraído y con potencial económico en la calle, uno de los chicos se bajaba con un arma larga y lo montaba a la fuerza en la camioneta, explica a ABC Eduardo Fuentes, un estudiante de 24 años que fue secuestrados junto a dos amigos el pasado mes de agosto, a las 7:00 de la noche cuando regresaba a su casa en Prados del Este.

En un principio, los secuestradores pidieron 50.000 dólares en efectivo a cada familia, una cifra exorbitante para la mayoría de las familias venezolanas que con el reciente aumento de salario mínimo llegan a unos 30 dólares mensuales. Sin embargo, luego de una ardua negociación, la cantidad quedó en unos mil dólares, varios relojes y joyas, y otros objetos de valor- y los jóvenes finalmente liberados, explica referido medio.

Fuentes y sus amigos estuvieron más de siete horas retenidos y encañonados con pistolas por los plagiarios. Junto a ellos, al menos dos personas más fueron capturadas en su presencia y forzados a entrar a “la cava“. José Dávila, otro de los jóvenes secuestrado, comenta que el conductor y el negociador eran policías porque a diferencia de los captores estaban “muy tranquilos y hablaban con un vocabulario que no tenían los otros miembros de la banda”.

Por su parte, Marcos Tarre Briceño, especialista en secuestro y extorsión, precisa a ABCque la situación en Venezuela ha trascendido en cada una de las instituciones del Estado de forma que hasta los funcionarios policiales participan en los secuestros con el objetivo de ganarse un dinero extra. “El secuestro es un delito difícil y los delincuentes se dan cuenta de que necesitan asesoramiento, por eso hay funcionarios implicados ya que son ellos los que se encargan de la negociación”, señala Tarre.

La última reseña oficial, que publicaron los medios de comunicación venezolanos, es del pasado mes de febrero, cuando cinco policías fueron detenidos por el secuestro de la madre del conocido jugador de béisbol Elías Díaz, receptor de los Piratas de Pittsburgh en las Grandes Ligas.

Miedo a denunciar

ABC revela que el secuestro es el delito que más ha aumentado en Venezuela -un 1.300%- durante las casi dos décadas del Gobierno chavista. Según las cifras extraoficiales elaboradas por diversas organizaciones humanitarias -la falta de transparencia en las oficiales es absoluta-, en 2017 se produjeron alrededor de 654 secuestros y en 2018 la cifra va en aumento. Aunque señalan que los números reales son más elevados, pues la mayoría de las víctimas no denuncian el secuestro.

El experto Marcos Tarre indica que la mayoría de las víctimas no denuncian, sino que se van automáticamente del país porque les da miedo que estas bandas criminales tomen represalias en su contra o de su familia. El promedio internacional de víctimas que mueren durante el secuestro es un 10 por ciento, un porcentaje que en el Venezuela asciende al 14 por ciento.

De igual manera, Aitor, un comerciante que no quiso dar su apellido por cuestiones de seguridad, indicó que fue secuestrado en la puerta de su casa en El Cafetal, el pasado mes de abril. Cuando al fin fue liberado, se trasladó hasta la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en Quinta Crespo, para denunciar el hecho. Sin embargo, se encontró con una desagradable sorpresa: “Lo primero que me preguntaron era si me había autosecuestrado para vengarme de mis padres. Luego me abrieron un expediente y me enseñaron una base de datos con fotos de plagiarios, identifiqué a varios y fue cuando me pidieron dinero para matarlo.

Según fuentes policiales, la falta de espacio en las cárceles provoca que los delincuentes salgan en libertad a la semana y que vayan tras los agentes para vengarse. Los funcionarios piden dinero para matarlos porque «se juegan la vida» cuando van a los sectores populares a buscarlos.

“La banda que me secuestró era la de la Cota 905 (la más experta en Caracas) y la policía me pidió 100 dólares por cabeza”, señala Aitor.

 

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