Arturo Tremont

Arturo Tremont: Pensiones y tecnología

A medida que avanza el sistema de seguridad social, dada su relación con la economía, es necesario adaptar los desarrollos tecnológicos para el funcionamiento eficaz de la estructura administrativa y la atención prioritaria a los beneficiarios y beneficiaras.

Cuando entregaron las tarjetas de débito a los pensionados y pensionadas, se calculaba que esa medida sacaría de las colas a unas 500 mil personas. No se cumplió, porque debía tomarse en cuenta el factor humano, una población adulta mayor ajena a la tecnología, muchos de ellos con baja educación formal, con desconfianza ante el nuevo método.

Al mismo tiempo, las entidades bancarias comenzaron a colocar obstáculos para la entrega de las tarjetas de débito, bien por normas internas, por el costo del plástico importado o por la carencia de suficientes tarjetas para cubrir la demanda.  Bancos que exigen  documentos para entregarlas, copia de cédula de identidad,  constancia de pensionado, referencia bancaria y una personal. Llegaron, incluso, a colocar límites de edad (70 años), cuando es posible demostrar que una persona de 80 años o más es capaz de dominar la tecnología.

Si algún equipo hace el esfuerzo, pudieran los bancos adaptar su plataforma tecnológica para que el pensionado o pensionada cobre en cualquier agencia bancaria de otros bancos diferentes al asignado. Así como la tarjeta de débito está interconectada en los cajeros electrónicos, también la data de la nómina del IVSS estaría en el “disco duro” de todos los bancos.

Es un tema de análisis para los organismos oficiales, el sector bancario, con colaboración de las organizaciones sociales. El objetivo es bajar la intensidad de las colas, evitar dolor y  sufrimientos a los adultos mayores.

rtvoces@yahoo.es

A medida que avanza el sistema de seguridad social, dada su relación con la economía, es necesario adaptar los desarrollos tecnológicos para el funcionamiento eficaz de la estructura administrativa y la atención prioritaria a los beneficiarios y beneficiaras.

Cuando entregaron las tarjetas de débito a los pensionados y pensionadas, se calculaba que esa medida sacaría de las colas a unas 500 mil personas. No se cumplió, porque debía tomarse en cuenta el factor humano, una población adulta mayor ajena a la tecnología, muchos de ellos con baja educación formal, con desconfianza ante el nuevo método.

Al mismo tiempo, las entidades bancarias comenzaron a colocar obstáculos para la entrega de las tarjetas de débito, bien por normas internas, por el costo del plástico importado o por la carencia de suficientes tarjetas para cubrir la demanda.  Bancos que exigen  documentos para entregarlas, copia de cédula de identidad,  constancia de pensionado, referencia bancaria y una personal. Llegaron, incluso, a colocar límites de edad (70 años), cuando es posible demostrar que una persona de 80 años o más es capaz de dominar la tecnología.

Si algún equipo hace el esfuerzo, pudieran los bancos adaptar su plataforma tecnológica para que el pensionado o pensionada cobre en cualquier agencia bancaria de otros bancos diferentes al asignado. Así como la tarjeta de débito está interconectada en los cajeros electrónicos, también la data de la nómina del IVSS estaría en el “disco duro” de todos los bancos.

Es un tema de análisis para los organismos oficiales, el sector bancario, con colaboración de las organizaciones sociales. El objetivo es bajar la intensidad de las colas, evitar dolor y  sufrimientos a los adultos mayores.

rtvoces@yahoo.es

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