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Luis Fuenmayor Toro: El extremismo anti nacional pierde fuerzas

 

Que haya sido una minoría del Grupo de Lima, sólo seis países, la que en definitiva parece que acusará a Maduro ante la Corte Penal Internacional, es una clara demostración de que las indebidas presiones internacionales contra el gobierno de Venezuela se debilitan y que lo hacen en forma acelerada. Que Uruguay no haya acompañado esta iniciativa es bastante significativo, sobre todo si recordamos las estrechas relaciones de Almagro con el gobierno de su país. Algunos radicales viscerales, presas de un anticomunismo primitivo, dirán que eso era de esperarse del gobierno “comunista, estalinista, totalitario y castrista” del Uruguay; es difícil prever cuál será la explicación de la ausencia de Brasil, para no hablar de la de todos los países centroamericanos y de México.

Varios otros elementos están presentes en el escenario internacional, que expresan un claro debilitamiento de los planes de una invasión armada. Las posiciones públicas de casi todos los jefes de Estado latinoamericanos han sido más que contundentes en rechazar el uso de fuerzas militares extranjeras. La misma Colombia, partidaria de esta fórmula, se ha cuidado de disfrazar su posición con declaraciones ambiguas, lo que no deja de ser también una expresión de lo que estamos señalando. Indudablemente, el cambio del gobierno español significó la pérdida de un gran aliado de los partidarios de la intervención militar. Rajoy en Europa y ahora Duque en Suramérica han sido los jefes de Estado más beligerantes en este aspecto, aparte de ser muy peligrosos pues ambos tienen detrás de sí a la alianza militar más poderosa del mundo actual: la OTAN.

La Asamblea General de la ONU acaba de decidir incorporar en su agenda la discusión de la ayuda humanitaria a Venezuela, que ya el ex alcalde Ledezma se había encargado hace algún tiempo de bautizarla como intervención humanitaria. Esta traición de su subconsciente quiso alertar a los venezolanos de las perversas intenciones detrás de la campaña sobre la crisis humanitaria, que requeriría de inmediato la intervención extranjera. Algunos comenzaron a manipular, como siempre, diciendo que la Asamblea de la ONU había decidido proceder a la intervención. Debo recordarles a los lectores que la movilización de los famosos “cascos azules” o la creación de una fuerza multinacional interventora sólo la puede decidir el Consejo de Seguridad, donde Rusia y China tienen, como todos los miembros permanentes de dicho organismo, la potestad de vetar cualquier resolución con la que no estén de acuerdo.

Pero hay otros hechos que demuestran el debilitamiento de las fuerzas intervencionistas y anti electorales, que entre sus planes tienen también la posibilidad de crear un gobierno venezolano en el exilio, desarrollado a partir del llamado TSJ legítimo, que despacha desde Bogotá, y la Fiscal Ortega Díaz, destituida inconstitucionalmente por la ANC, quien se encuentra también en el exilio. Se acaban de producir dos renuncias públicas al mencionado tribunal y tengo información, de buena fuente pero no confirmada, de que otros 6 magistrados lo han abandonado sin hacerlo público. Estos hechos constituyen un golpe muy duro a los planes de creación de un gobierno en el exilio, que pudiera ser reconocido internacionalmente.

Una última situación, que demuestra la descomposición existente dentro de los sectores opositores intervencionistas, es la renuncia del diputado Luis Florido a su partido Voluntad Popular, uno de los más radicales contra el gobierno de Nicolás Maduro. Florido, en unas declaraciones recientes, se mostró contrario a la intervención militar extranjera, partidario de la unidad de la oposición y, aunque no en forma entusiasta, de una salida tipo golpe de Estado. Ya no tiene una posición beligerante contra la participación electoral. Coincide en esto último Ramón Guillermo Aveledo, ex secretario ejecutivo de la MUD, quien a través de la red de Twitter señaló que si el gobierno lleva una propuesta de Constitución a referéndum habría que salir a votar.

Las anteriores son realidades indiscutibles; gusten o no, su carácter real no puede ser negado. Es bueno que la gente vaya pensando y dándose cuenta del fracaso de esta política. El mismo Trump, que ha dicho que mantiene la posibilidad de una intervención militar en nuestro país, en las declaraciones televisivas dadas durante la Asamblea General de la ONU, en presencia del Presidente de Colombia, se dedicó a alentar un golpe militar en Venezuela. Dijo que los militares pueden sacar a Maduro en forma rápida si se deciden a ello. Esta opción le gusta mucho más que la intervención, pues su costo financiero es más bajo y EEUU sabe que los países latinoamericanos serían muy reacios a colaborar económicamente con una invasión. Además, es menos compleja y cruenta. Amanecerá y veremos. Mientras tanto se tiene la oportunidad de darle una pela al gobierno en las elecciones de concejales. ¡Claro! Hay que dejarse de pendejadas y salir a votar.

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