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Petro no levantará los dólares que necesita Nicolás Maduro

 

En este momento sólo puede pretenderse que las divisas provengan del invento del petro. Descartemos de entrada que, en Venezuela, una economía confiscada y cada vez más centralizada, se pueda reproducir el rentable fenómeno mundial de los criptoactivos. Este negocio para captar a los millones de inversionistas requiere confianza.

Parece un misterio que estando el petróleo venezolano en 73 dólares por barril, las reservas del país y las arcas públicas estén vacías de divisas ¿Qué ocurre? Que con tres de las seis refinerías más importantes inactivas y campos petroleros sub utilizados por carencia de 35 taladros, no se produce la cantidad de petróleo y derivados suficientes para que se note la recuperación de los ingresos.

El petróleo en su fase inicial de explotación demanda grandes cantidades en divisas para infraestructura, equipos, taladros y tecnología. Hablamos de algo que ya ocurrió en las tres primeras décadas del siglo pasado y etapas subsiguientes.

El problema central del Ejecutivo y por ello se crean riñas –ver artículo de Juan Carlos Zapata- entre la vicepresidencia de economía y el Ministerio de Finanzas es definir qué ente o ministro será el receptor de los pocos o medianos flujos en moneda extranjera percibidos.

Este financiamiento debe repetirse ahora cuando la industria fue devuelta al pasado por el chavismo. Los recursos para rescatarla solo pueden provenir del exterior.

PDVSA, o lo que queda de ella, requiere una inversión similar a la realizada por las transnacionales hace ya más de 100 años. La desactualizaron material y tecnológicamente. Las divisas de la posible recuperación se van en pagos de deuda, Claps y parte de la burocracia oficial.

El socio chino no van a invertir en infraestructura petrolera del Estado venezolano. Tampoco con deseos y sueños se explota: La Faja del Orinoco y los tres grandes proyectos gasíferos están sepultados. ¿Qué hacer entonces, de donde vendrán los dólares?

El petro o el puñado dólares

En este momento sólo puede pretenderse que las divisas provengan del invento del petro. Descartemos de entrada que, en Venezuela, una economía confiscada y cada vez más centralizada, se pueda reproducir el rentable fenómeno mundial de los criptoactivos.

Este negocio para captar a los millones de inversionistas requiere confianza, no que un ente vigilante como la Sunacrip o un gobierno socialista irresponsable les dé seguridad a las colocaciones que tienen una única motivación: el lucro garantizado y seguro.

Son sectores especulativos que en masa y que con proporciones de ingresos medios o bajos se sienten cautivados por la novedosa modalidad de reproducción del dinero. Creen más en la elevada tecnología virtual que en billones de barriles en la profundidad de la tierra.

El gobierno de Nicolás Maduro no atraerá nunca a este gigante segmento especulativo y las grandes corporaciones no confunden sus planes de expansión mediante estos canales.

Las seis casas de cambio habilitadas no fortalecerán las reservas internacionales del BCV porque sus volúmenes serán muy insuficientes. El petro es un supuesto remedio casero de muy limitado alcance.

El problema central del Ejecutivo y por ello se crean riñas –ver artículo de Juan Carlos Zapata- entre la vicepresidencia de economía y el Ministerio de Finanzas es definir qué ente o ministro será el receptor de los pocos o medianos flujos en moneda extranjera percibidos. En principio con Tareck El Aissami se orientaría a través de Vicepresidencia de la República que se ocuparía de toda esta materia.

El Petro tiene una historia de intrigas del poder palaciego

Nicolás Maduro lo volvió a hacer. El Petro. El Petro. Otra vez el Petro. Con bombos y platillos. Ahora es el Plan Nacional Integral de Criptoactivos.”

El Gobierno central tiene la pretensión de convertir al petro en moneda de curso legal y unidad de cuenta para forzar que actividades públicas y algunas privadas dirijan las captaciones de divisas hacia el Estado y generar un contravalor interno (el petro) que posibilite adquirir inmuebles, boletos aéreos, servicios de hoteles y turísticos, pago a las flotas aéreas y marítimas que ingresen al territorio nacional, remesas, impuestos y todo aquella actividad que involucre al Estado directa o indirectamente.

Se deja abierta la posibilidad (nada exitosa hasta ahora) de que empresarios extranjeros interesados en los proyectos mineros o de hidrocarburos cedan posiciones en dólares por petros equivalentes, que cumplan los propósitos de pago o de inversión en áreas controladas por el Estado. Conforma una simple triangulación de activos donde Finanzas o Tareck El Aissami tendrán rol predominante.

La próxima constitución posiblemente genere mecanismos centralistas y de control para facilitar aún más la injerencia económica del régimen en sectores donde el mecanismo de intercambio descrito dirija al Poder Ejecutivo un conjunto de flujos cambiarios menores e intermedios para centralizar la cada vez menor oferta de moneda extranjera.

El nivel de medios de pagos internacionales es cada vez más crítico. El Dicom se moviliza con oferta privada y el limitado suministro del BCV. El paralelo no se derrumbó como ofreció el presidente de la República. La caída económica lo mantiene estable. El petro y el paquete no alterarán para nada la situación calamitosa del mercado cambiario venezolano

El petro es una invención a la venezolana que no burlará las sanciones internacionales impuestas al Estado por sus desarreglos financieros. La banca internacional y hasta Google colocan trabas a los activos virtuales.

Konzapata.com

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