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Citgo, la fuente de efectivo para Venezuela, está en riesgo

 

LAKE CHARLES, Luisiana — El canal del río Calcasieu es un paraíso para los pescadores de la trucha moteada. También es una vía marítima vital para el petróleo venezolano.

Los buques cargueros con crudo venezolano navegan hasta la refinería de Citgo, mientras que cargueros que transportan combustibles procesados en la refinería se dirigen hacia el golfo de México para hacer la entrega a gasolineras en Venezuela.

Ese tránsito en dos vías convierte a la refinería en un salvavidas para el asediado gobierno venezolano del presidente Nicolás Maduro; este ahora está en riesgo. Como subsidiaria de la compañía controlada por el gobierno Petróleos de Venezuela, Citgo ha sido hipotecada para obtener dinero.

La producción de la compañía matriz, conocida como PDVSA, ha sido duramente afectada por la convulsión del país. Está luchando para reunir más de 1000 millones de dólares en pagos por vencer en los siguientes dos meses de sus bonos y otras deudas, incluida la compensación por propiedades que nacionalizó. Las sanciones del gobierno de Donald Trump están afectando gravemente su capacidad de obtener préstamos.

Si PDVSA entra en suspensión de pagos, su garantía, Citgo, podría convertirse en la presa y ser vulnerable a que los acreedores tomen el control, con todas las compañías petroleras o inversionistas de capital privado al acecho de una oportunidad de conseguir acciones.

“La pérdida de Citgo sería el tiro de gracia para PDVSA”, dijo Gustavo Coronel, un exmiembro del consejo de administración de la compañía matriz. “El impacto psicológico para PDVSA y el régimen de Maduro sería catastrófico”.

También sería un punto de inflexión para una marca cuya identidad estadounidense data de mucho antes que su conexión venezolana, con su icónico letrero montado sobre 5300 estaciones de servicio y cerca del muro del Fenway Park en Boston.

A pesar de haber sido comprada por PDVSA hace tres décadas, a Citgo le gusta proyectarse a sí misma como una compañía estadounidense. Fundada como Cities Services hace más de un siglo en Oklahoma, tiene seis mil empleados y contratistas de tiempo completo en Estados Unidos. Se enorgullece de sí misma por los proyectos de servicio comunitario, al recaudar fondos para beneficencias como la Asociación de Distrofia Muscular y financiar educación científica para escuelas públicas.

La compañía donó 500.000 dólares para la toma de posesión del presidente Donald Trump, a pesar de años de malas relaciones entre Washington y Caracas.

Su gigantesca refinería en Lake Charles, así como sus refinerías en Texas e Illinois producen alrededor del cuatro por ciento de los productos refinados del petróleo de Estados Unidos. Sin embargo, Citgo es más crucial para Venezuela: importa 175.000 barriles de crudo venezolano cada día —casi uno de cada cinco barriles que el país exporta al mundo—, lo que brinda al gobierno de izquierda dólares que necesita desesperadamente.

“Citgo es una vaca lechera de efectivo para Venezuela”, dijo Ramón Loureiro, director de Desarrollo de Negocios Globales para KBC Advanced Technologies, una firma consultora que trabaja con Citgo.

Citgo también envía de vuelta a Venezuela alrededor de 29.000 barriles al día de combustibles refinados, como gasolina.

En contraste con todas las raíces estadounidenses de Citgo, los temas venezolanos abundan en sus modernos cuarteles en Houston. Una bandera venezolana ondea al frente y una estatua de tres trabajadores venezolanos adorna el vestíbulo. Un mural que muestra al libertador de Venezuela, Simón Bolívar, decora el pasillo afuera de las oficinas ejecutivas en el cual está inscrito su lema: “Dios concede la victoria a la constancia”.

La constancia es un tema repetido por los ejecutivos de Citgo. “Es un día como cualquiera”, dijo Rick A. Esser, vicepresidente de Citgo y director de estrategias. “Cada día estamos concentrados en lo cotidiano”.

Los acontecimientos ponen a prueba esa determinación.

Algunos de los más altos directivos de Citgo han sido encarcelados en Venezuela desde finales del año pasado, en espera de juicios por corrupción. A Asdrúbal Chávez, director ejecutivo de Citgo y primo del fallecido presidente Hugo Chávez, le fue revocada la visa a Estados Unidos, lo que lo ha obligado a dirigir las operaciones a través de videollamadas.

También está la amenaza existencial que representa la deuda de PDVSA. Este mes Venezuela debe pagar más de 840 millones a tenedores de los bonos PDVSA 2020. Un impago generaría una ejecución hipotecaria en el activo subyacente de los bonos, 50,1 por ciento de las acciones de la compañía Citgo Holdings, una de las dos sociedades tenedoras de acciones de Citgo. Los prestamistas podrían exigir pagos acelerados de la deuda principal y de los intereses.

La empresa petrolera rusa Rosneft, que posee el otro 49,9 por ciento de Citgo Holding como garantía por un préstamo a PDVSA, también podría exigir el pago, aunque sería poco probable que Washington permitiera a una compañía estatal rusa poseer parte de la refinadora.

Un juez federal ha autorizado a Crystallex, una compañía minera canadiense extinta, apoderarse de acciones de PDV Holding, la otra sociedad tenedora de bonos que formalmente posee Citgo, como pago por un arbitraje de 1400 millones de dólares por la confiscación gubernamental de una mina en Venezuela.

(PDVSA es dueña de PDV Holding, que posee el 100 por ciento de Citgo Holding, que, a cambio, posee Citgo, un acuerdo que podría retrasar un acuerdo legal).

Podría haber otros reclamos por pagar. En total, unos 17.000 millones de dólares en activos han sido confiscados por el gobierno a compañías extranjeras de petróleo, minería y manufactura desde que Hugo Chávez asumió el poder a finales de la década de los noventa. También hay cuentas sin pagar por servicios en los campos petroleros.

Lo que hizo particularmente importante a la decisión de Crystallex es que declaró que PDVSA, y por consiguiente Citgo, es legalmente indistinguible del gobierno venezolano y, por lo tanto, una venta de activos debería proceder a menos que PDVSA pueda lograr emitir un bono para cubrir el juicio.

PDVSA apela el fallo. Por su parte, tenedores de sus bonos 2020, incluidos BlackRock y Contrarian Capital, han solicitado detener cualquier venta a futuro de activos de Citgo hasta que concluya la apelación.

“La integridad de Citgo como una compañía está en riesgo”, dijo Luisa Palacios, una analista venezolana de temas de energía que trabaja an Medley Global Advisors, una firma de investigación de políticas. “No veo cómo PDVSA pueda conservar Citgo, porque todo Citgo está comprometido por un lado o el otro con diferentes tipos de prestamistas, y acreedores descontentos están logrando afectar su estabilidad”.

Analistas legales y de energía afirman que las cortes finalmente podrían subastar acciones de Citgo a otras compañías petroleras estadounidenses y usar el dinero para pagar los reclamos. Las ganancias de la refinería son saludables y una compañía como Valero podría buscar adquirirla.

Muchos analistas de petróleo dicen que la compañía vale más dividida que completa debido a que sus tres refinerías están lejos una de la otra. Sin embargo, otros afirman que todavía es posible que Citgo sobreviva intacta. Al final podría ser adquirida como inversión por una firma de capital privado en su totalidad o por piezas si es desvinculada de PDVSA en procedimientos legales o como parte de la bancarrota de una de sus sociedades tenedoras de bonos.

Citgo todavía genera dinero, afirman sus ejecutivos, y está al corriente en los pagos de sus bonos. Analistas independientes de refinerías afirman que la compañía está bien mantenida y podría ser valiosa para otra compañía o compañías.

La refinería de Lake Charles, la más grande de Citgo y la sexta refinería más productiva de Estados Unidos, continúa realizando mejoras de capital, incluidos más de 20 millones de dólares en nuevas inversiones para incrementar la eficiencia, así como planes para producir más gasolina, turbosina y diésel.

Jerry Dunn, gerente general de la refinería de Lake Charles, dijo que los problemas de PDVSA no habían tenido efectos significativos en sus operaciones. “La producción de nuestra planta no ha cambiado”, dijo.

Los empleados de Citgo aquí dicen que todo el alboroto es preocupante, pero insisten en que no los distrae de sus trabajos.

“Nos preocupamos por el petróleo hirviendo”, dijo Craig Barber, un supervisor de mantenimiento. “Mientras nosotros hagamos hervir el petróleo y generemos dinero, esta compañía sobrevivirá”.

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Este texto fue publicado originalmente en el The New York Times en español.

 

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