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Hiperinflación: Cinco casos latinoamericanos con sus soluciones

 

Todas las economías del mundo – especialmente 56 de ellas que han pasado por hiperinflación  – han sufrido épocas traumáticas en que la moneda nacional se devalúa, existe un déficit fiscal notorio y que la inflación sea tan elevada que las modificaciones en los precios puedan cambiar en cuestión de horas. Los motivos pueden ser muchos, desde guerras, catástrofes naturales o mal manejo de las perspectivas económicas.

Giuliana Urdaneta

Los “altos y bajos” corresponden a comportamientos naturales dentro del desarrollo en el mercado de demanda y oferta, sin embargo estas variables pueden convertirse en “el peor enemigo” si no se adoptan las medidas necesarias para desacelerar las tasas inflacionarias.

La hiperinflación “no es un fenómeno que nace de la nada, suele estar precedida de una inflación alta y volátil, un alto déficit fiscal, un diferencial cambiario elevado, una salida importante de capitales, controles de precios y de capitales y una contracción de la actividad económica”, según Ecoanalítica.

Un registro destaca que 56 países del mundo han sufrido hiperinflación, de los cuales 5 son países latinoamericanos, según Steve Hanke, director del Proyecto sobre Divisas en Dificultades del Instituto Cato, un centro de investigaciones en la capital estadounidense.

Los países latinoamericanos que han sufrido hiperinflación son:

Perú: De pocas reservas a la liberación de aranceles

La economía peruana venía con un déficit en las reservas que afectó significativamente su desarrollo macroeconómico, pero entró en hiperinflación en julio de 1989 hasta diciembre de 1990.

El panorama apuntaba a que el Gobierno no tenía caja, ni crédito por lo que a finales de los 80’s durante los últimos años del gobierno de Alan García, los precios subían 20%, 30% y 40% cada mes.

En sus peores momentos, llegó a subir hasta 50% y 60% con una máxima inflacionaria mensual en 397%. La inflación acumulada durante sus cinco años fue de más de 2’000.000%.

¿Cómo lo solucionaron?

Para la disminución de la inflación no se utilizó el ancla de tipo de cambio si no el ancla monetaria, manejada por el viceministro de economía, Alfredo Jalilie, la cual tuvo resultados satisfactorios en los próximos tres años reduciendo los tres dígitos a uno.

Además, se liberaron los aranceles, se quitaron prohibiciones en las importaciones y se estableció un tratamiento igualitario a la inversión nacional y a la extranjera. Tras las medidas, en los cinco años venideros, la economía creció un 7,1% en promedio, según declaraciones de Roberto Abusada, presidente del Instituto Peruano de Economía y exviceministro económico.

Nicaragua: Del foso a la libre convertibilidad

El desequilibrio de las finanzas en Nicaragua, fue producto de una gran expansión de créditos en la oferta monetaria y controles de precios que condujeron al país a ubicarse en una etapa hiperinflacionaria que alcanzó los 681,6% y 991,22% entre 1986 y 1987, según un trabajo realizado por el Banco Central de Nicaragua.

Durante la etapa de hiperinflación, se originó un “lucrativo” mercado negro de divisas que produjo siete devaluaciones a la moneda nacional. De hecho, en 1989 la inflación escaló a 4.708%.

¿Cómo lo solucionaron?

Su solución fue un programa de estabilización y otro de ajuste estructural. Se introdujo un tipo de cambio con libre convertibilidad, se liberó la banca, las tasas de interés y se profundizó el proceso de intermediación financiera.

Con las medidas, en 1992 la economía empezó a ver los primeros indicios positivos, presentando una tasa inferior inflacionaria de 23.67%. Ese mismo año, fue aprobada la Ley Orgánica del Banco Central, la cual daba más autonomía y la confirmación de una ley monetaria que ayudó a reforzar el desarrollo legal y jurídico de la privatización de la banca.

Argentina: 16 años de inflación

La hiperinflación que se registró en Argentina no fue abrupta, sino la culminación de procesos que no hicieron más que deteriorar el valor adquisitivo de su moneda desde mayo de 1989 a marzo de 1990.

La nación mostraba un escenario con un alto endeudamiento, estancamiento económico, desinversión de bienes  de capitales en infraestructura, un grave desequilibrio fiscal y desbalance de pagos externos. Todas estas variables se vieron reflejadas en los precios de los productos, los cuales no dieron tregua.

“Entre 1975 y 1991 inclusive, nuestro país tuvo una inflación anual de más del 80%. En nueve de esos dieciséis años, los precios al consumidor llegaron a 3 dígitos (más de 100%); mientras que en otros dos años los índices alcanzaron 4 dígitos -en 1989 y 1990- con un 4923% y un 1343% respectivamente”, según Marcelo Krikorian, profesor de economía política en la Universidad Nacional de La Plata en Argentina.

En la actualidad, Argentina vive una etapa cíclica con inflación, desempleo y una importante contracción económica.

¿Cómo lo solucionaron?

Sus medidas correspondieron a eliminar las “fuentes estructurales de inestabilidad, al desarticular el sistema corporativo público-privado que vinculó por décadas al Estado argentino con los más diversos sectores de la sociedad y al asumir las responsabilidades de gobierno en el marco de una profunda crisis, restablecer la autoridad y la capacidad decisoria del Estado sin afectar el pleno funcionamiento de las instituciones del sistema democrático”, según Jorge Castro, investigador del Institute for Strategic Planning.

Durante la época el paquete de medidas económicas dio resultados gratamente satisfactorios que ayudaron a liberar la presión en la población pero que no han perdurado en el tiempo, ya que la nación se encuentra pasando por un proceso inflacionario.

Hasta el momento, el Gobierno argentino ha tomado acciones para desacelerar la inflación pero las entidades económicas prevén que aún así cierren el año con 44,8% de inflación, según El Financiero.

Bolivia: Del shock de los 80 a la estabilización

El colapso financiero en Bolivia inició en abril de 1984 con una devaluación de 43,2% que influyó en el crecimiento de los precios en los productos a 46,01%  y modificaciones entre el mes inicial y final de la hiperinflación en 623,1.

Durante tres veces el Gobierno “intentó” estabilizar la economía, pero todos los instrumentos fueron “devorados por la hiperinflación y produjeron resultados contrarios”. No fue hasta el gobierno de Víctor Paz,  que inició en agosto de 1985 con un paquete de medidas económicas.

¿Cómo lo solucionaron?

La hiperinflación recibió un tratamiento de shock que puntualizó básicamente a una reducción brusca del déficit fiscal, considerado como la principal creación de dinero. Para ello, el Presidente paralizó los salarios y las inserciones del sector público, se creó superimpuestos a los carburantes, servicios provisorios públicos y otros bienes. Además, se ideó una liberalización completa de los mercados de bienes, divisas y trabajos, es decir que se reorganizó el comercio exterior y los movimientos de capital.

Partiendo de allí, la economía boliviana ha presentado mejoras significativas, Según el investigador de la Universidad Católica Boliviana, Juan Antonio Morales.

Chile: La liberación comercial

El ambiente chileno de 1972 era poco alentador con una tasa de desempleo “disparada”, protestas populares, un déficit fiscal “insostenible”, pérdidas de reservas y un fuerte control de precios, siendo los principales detonantes para el surgimiento de la hiperinflación y un “próspero mercado negro” de divisas.

En 1973, el déficit público se ubicó en niveles “escalofriantes”. La cantidad de dinero para adquirir los productos aumentó un 300%. Consecuentemente, se inició un desplome en las producciones del país con una deuda externa que el Gobierno no podía pagar.

Tras el aumento en la emisión monetaria para el proletariado chileno y la venta total de divisas internacionales del Banco Central, el incremento del déficit fiscal, causó una depreciación en la moneda que trajo consigo 700% de inflación al final de su mandato, según Pablo Zambrano Escritor y docente de la Universidad Central del Ecuador.

¿Cómo lo solucionaron?

Tras la caída del expresidente Salvador Allende, el Gobierno siguiente usó como mecanismo para desacelerar la hiperinflación; la liberación de la economía para aumentar el papel de los mercados, la privatización para devolver la confianza comercial, reestructurar los servicios públicos y la estabilización de la inflación para evitar una crisis en la balanza de los pagos.

Los instrumentos fueron implementados a finales de 1973, seguido de un “barrido” en la “desregulación de los mercados financieros nacionales y el inicio de una amplia liberalización comercial: los aranceles comerciales se redujeron de un promedio del 105%  a un 10% uniforme a los valores en la tasa para 1979”.

 

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