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Domingo Alberto Rangel: ¿Qué hiciste Luis Ignacio?

 

Escribo esta nota con Jair Bolsonaro ganando por paliza la primera vuelta en el Brasil.

El triunfador, que ni es un político nuevo y tampoco se podría considerar “outsider”, gravitará sin proponérselo en la elección venezolana de concejales este diciembre.

Quienes desde los espacios de la oposición adversan el gobierno de Nicolás Maduro y piensan concurrir a las elecciones en vez de proponer programas alternativos a ser adelantados desde las alcaldías, se contentarán con anunciar que lo ocurrido en el Brasil se ha de repetir en Venezuela.

Los opositores duros, hinchas del abstencionismo a ultranza, responderán con el conocido mantra: “¿Habrase visto un dictador entregando el poder tras una elección perdida?”. Y así ad infinitum.

Los hechos, tercos como es costumbre, niegan ambas premisas: En Venezuela ni hay, ni a corto plazo podrá haber, algo similar al fenómeno de Jair Bolsonaro… ni entre cualquiera de las tribus oposicionistas… y por supuesto que tampoco entre los gobierneros.

Y no puede ocurrir en nuestro país un fenómeno similar al de Bolsonaro porque aún cuando en oposición venezolana abundan personajes con más de 20 años a cuestas militando en un partido… digamos que Ramos Allup, Rosales y Borges son buenos ejemplos… hasta allí llegan las coincidencias… en cualquiera de los 2 campos que hoy día delimitan la acción opositora.

También abundan en Venezuela personajes venidos de la democracia cristiana como Bolsonaro y quizás sean Julio Borges y Eduardo Fernández los mejores ejemplos porque quien gana la primera vuelta en el Brasil, aún siendo un conservador, viene de esa ideología… pero como señalo hasta allí las coincidencias.

Ni abstencionistas ni electoreros en Venezuela son capaces de ofertar una plataforma pro mercado como brújula de la economía… como si lo hizo Bolsonaro en el Brasil y por eso ganó.

¿Imaginan los lectores a Ramos Allup, Rosales, Borges, Leopoldo López, Capriles, Falcón, Bertucci o La Cava que ahora se promociona en el exterior y podría terminar siendo el candidato opositor –peores cosas se han visto- e incluso María Corina Machado, para incluir una dama, serían capaces de ofrecer en una campaña presidencial, políticas económicas claramente pro mercado como lo hizo Bolsonaro?

O privatizaciones a granel como dijo quien probablemente será el próximo ministro de finanzas si ganan la segunda vuelta como es lo más probable que ocurra… quien contestó una pregunta sobre prioridades en la hora de privatizar algunas empresas de Petrobras con una respuesta tajante… “Por mí las privatizaría todas”.

El triunfo de Bolsonaro fue una bofetada al Foro de Sao Paulo y a las grandes cadenas de medios privados del Brasil: Los primeros no esperaban perder y los segundos demostraron que son unos tigres de papel después de apoyar subrepticiamente al candidato de Lula da Silva.

Las grandes televisoras del Brasil inventaron que Bolsonaro era “enemigo de las mujeres”.

Quienes no creyeron la infamia que se originó cuando O Globo rodó la post verdad según la cual Bolsonaro cuando ofreció castrar químicamente a los violadores recurrentes… lo hacía “por odiar a las mujeres”… fueron las féminas que votaron masivamente por el ganador.

La clase política brasileña, mineralizada y acostumbrada a vivir en sus zonas de confort… fue golpeada por un electorado harto de la inseguridad que es peor en el Brasil que en Venezuela y que se está apoderando mafias mediante de extensas zonas geográficas.

Bolsonaro, populista o no, fue el único que planteó algo al respecto.

Fueron los medios brasileños quienes impusieron la imagen, repetida por los siempre piratas comunicadores chavistas, de un Bolsonaro inexistente que sería “enemigo de las mujeres”

El fascista resultó ser un político conservador, demócrata cristiano y algo populista pero que dijo lo que el electorado, cansado de tanta corrupción, quería escuchar.

Aquí en Venezuela no hay nada parecido pero igual ya veremos al jefe de los electoreros, diputado Ramos Allup, recordando que su partido puede ganar como lo hizo Bolsonaro… los duros del abstencionismo ya sabemos con qué han de contestar.

¿Pero puedo yo estar equivocado?

¡Desde luego pero para eso debe haber cambios!

Uno, que la oposición abandone el guabineo con el socialismo que es la causa de nuestro actual empobrecimiento y que por tanto proponga políticas pro mercado en lo económico.

Dos, que adoptada esa plataforma… cierren los partiditos y se unan en uno nuevo que tenga como programa estos dos puntos.

Aún así habrá que patear la calle y proponer lo que en el Brasil existe y aquí no lo tenemos que es un Poder Judicial medianamente independiente.

Como es sabido los jueces del Brasil han puesto tras las rejas a varios ex presidentes, senadores, militares y magnates… aquí a lo sumo se les acusa por la TV… Después que el poder establecido deja escapar a los reos.

Pero… ¿qué hacemos frente a esto los liberales y libertarios?

¡Simple… lo mismo de siempre!

Capitalismo frente al socialismo.

Privatizaciones para bajar el mono del estado y para devolverle a la sociedad lo que no le corresponde al estado.

Y una agenda pro mercado de la cual no hablan ni Ramos Allup… ni los duros de la abstención… ni los vivos que pretenden reunirse en Puerto Rico… para administra Venezuela “el día después”… al amparo de boliburgueses y Bolichicos que financian el aquelarre.

Y a Lula da Silva le recordamos como el consecuente luchador, equivocado, que después de tantas luchas encala su partido en los arrecifes de la corrupción.

Pasará a la historia pero como un personaje menor.

 

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