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César Malavé: En nombre de Fernando Albán  

 

La violencia pro cubana incubada en Venezuela, con las invasiones por Tucacas (1966) del general   Arnaldo Ochoa y Machurucuto de Antonio (Tony) Briones (1967), hoy logra su mayor expresión y desarrollo desde el gobierno, autodenominado revolucionario. La mentalidad despótica, como construcción psicosocial del carácter y la personalidad que negó y combatió con violencia la democracia en sus inicios en 1960 y que lamentablemente para el país hoy ostenta el gobierno, es la responsables de olas de sangre de jóvenes muertos y de prisioneros políticos, ayer y hoy.  Desde 1960 cometieron crímenes políticos cuando secuestraron y asesinaron a muchos venezolanos inocentes. Hoy cometen crímenes de Estado. Torturas, juicios amañados, desapariciones forzadas, asesinatos, intimidación, impunidad, censura, cierre de medios, criminalización, represión violenta de la protesta social, pobreza de 90 por ciento (75% extrema), deserción escolar por hambre, analfabetismo, falta de atención médica primaria, ausencia de medicamentos. Esto es sólo una muestra de la violación masiva de los derechos humanos promovida en la Venezuela de la llamada “Revolución Bolivariana”.

La prensa venezolana recoge en sus páginas la última víctima, por ahora, de esta tragedia que agobia a la Venezuela de hoy: Fernando Albán, concejal del partido Primero Justicia por el Distrito Capital, fiel creyente, un luchador social, filántropo demostrado, secuestrado y presuntamente en custodia del Estado venezolano. Fernando Albán, se convierte en la tercera muerte que ocurre en las instalaciones de un organismo, previsiblemente, de seguridad del Estado. Antes Rodolfo González, piloto de la aviación civil venezolana, murió por presumiblemente ahorcado en la celda en El Helicoide, luego de estar preso desde el 2014 y Carlos Andrés García, concejal de Guasdualito, estado Apure, falleció luego de sufrir un ACV mientras se encontraba detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Ninguna de las tres muertes ha sido investigada ni muchos menos esclarecidos sus hechos. Por cierto el cadáver de Fernando fue entregado con una necropsia exprés ya consumada.

En la Venezuela democrática, cuando un terrorista con fachada de político era asesinado por cualquier organismo de seguridad del Estado, como fue el caso de Jorge Rodríguez padre, se investigaba y se condenaba a los culpable. El mismo 26 de julio de 1976, un día después del asesinato, El director de los servicios de Inteligencia y Previsión (DISIP), Arístides Lander Flores, presentó la dimisión de su cargo y posteriormente Carlos Andrés Pérez, presidente de la República, pidió esclarecer el caso y llegar hasta los culpables. Luego de realizarse las investigaciones, los torturadores y asesinos, Guillermo Zambrano, Braulio Gudiño, Juan A Díaz e Itamar Ramírez, fueron puestos a la orden de la justicia que los condenó a veinte años de prisión, la cual pagaron. El diario “Ultimas Noticia”, que hoy esconde todo obrar del gobierno, tituló para entonces: “Cuatro Disip responsables del asesinato de Jorge Rodríguez”.  Diferencia abismal con lo que ocurre hoy.

En aquella época (1979) apareció un libro de David Nieves, uno de los presos por el secuestro de Williams Frank Niehaus, titulado “El crimen y la tortura política, Recursos de un sistema en apuros”. En la obra de marras, se inserta un artículo de José Vicente Abreu, como parte del prólogo, que entre otras cosas dice”… Hay gente que cree en Dios. Yo creo en los torturados. Pero no en quien lo invoca cuando eso puede traducirse en dividendos, en provechoso pago del sufrimiento y la amargura. Creo en quien narra el moderno viacrucis en una cámara de torturas o en una camioneta para el tormento nómada. En eso creo. Porque la capacidad de invención del sufrimiento no es posible si no se ha sufrido, aunque sea en una mínima parte”. Hoy nos preguntamos en nombre de Fernando Albán y de esta Venezuela, víctima de una tortura de Estado sin precedentes en su historia viva, en quién creería el ex compañero “Martín”, autor de “Se llamaba SN”, si viviera?

@cesarmalave5

 

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