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Cesáreo Espinal Vásquez: Senderos del buen camino

 

De la frase coloquial “árbol que nace torcido nunca su tronco endereza”, no creo que pueda ser absolutamente  aplicable en una sociedad justa, porque muchos árboles (personas) torcidos pueden ser corregidos  con soportes oportunos  y otros que nacen muy derechos terminan torcidos por no ser orientados al buen camino desde su nacimiento. Rousseau decía que el hombre nace bueno, pero la sociedad lo corrompe y tenía razón, porque depende de la instrucción cívica, independientemente, sea en riqueza o en pobreza. Prevenir el delito es la gran tarea del Estado y de la sociedad. No se hace gente quien obtenga un título universitario, porque en muchos casos, se entra a la universidad pero la universidad no entró en ellos. El mejor y más grande título que pueda tener una persona, es de ser considerado “maestro”.  Mi madre María Luisa (nena) Vásquez,  me refería con inmenso orgullo haber recibido sus primeras lecciones de comportamiento social, de ser gente, con las enseñanzas de MARÍA DE VERA, de esa madre maestra de niñez lo que se aprendía por senderos del buen camino no se olvida nunca, me decía y refería mi mamá Nena, la canción infantil “Viendo la barca pasar”, cuento español, en donde el marinero le ofrecía paseo en su barco a las niñas bonitas sin pagar y las respuestas de las niñas instruidas, no aceptaban la invitación. Es más importante la instrucción cívica y los buenos consejos para el buen camino que tener títulos universitarios o grados militares. Nena en nuestra casa en Carúpano, fallecida a las 93 años de edad, hace once años, dio lecciones, consejos y orientaciones a muchas niñas y niños, hoy hombres y mujeres de bien porque  tuvieron la oportunidad de dar sus primeros pasos en la niñez por senderos del buen camino y  hoy son mis hermanas y hermanos,  sus hijos y nietos son los hijos de “mamá Nena”, quien con sus virtudes abrió un negocio de piñatería y fueron piñatas  para celebrar los cumpleaños de sus niñas y niños que venderlas,  para el ancianato,  para los presos,  para los niños enfermos y así fue su vida, levantando también a seis hijos desde los 30 años de edad al quedar viuda. Pero sus semillas han dados sus frutos, nuestra hermana Milagros en el Museo Histórico de Carúpano y Antonieta, mi esposa, catequista junto con otras damas, han dado orientación cívica y cristiana a más de cincuentas niñas y niños de toda clase social. Hoy  recordando a mamá Nena  con el sentimiento de amor que cuando se ama con el alma, la muerte no existe, somos hijos de una madre que enseñó senderos del buen camino.

cjev34@gmail.com

 

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