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Eduardo Fernández: Fernando Albán

 

El trágico caso que nos ocupa es ocasión propicia para reiterar nuestro repudio a las violaciones de los derechos humanos que se han convertido en hecho consuetudinario en Venezuela.

La Iglesia Universitaria estaba llena de gente y de sentimientos para honrar la memoria del concejal Fernando Albán. La liturgia religiosa la celebró el cardenal Jorge Urosa Savino, fueron co-celebrantes el nuncio apostólico de Su Santidad Monseñor Aldo Giordano, decano del cuerpo diplomático y monseñor Raúl Biord obispo de la Guaira y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal. Estaban presentes los padres y hermanos del concejal de Caracas, sus compañeros de partido Primero Justicia y mucha gente humilde de Caracas que seguramente conocieron a Fernando por sus luchas sociales y por sus testimonios de solidaridad con los pobres.

Fue una ceremonia sumamente emocionante. La homilía del Cardenal Urosa llena de gravedad y de solemnidad con un mensaje reconfortante de esperanza y de confianza en la resurrección en el señor Jesucristo.

Asistí con mi esposa Marisabel para dar testimonio de nuestra solidaridad humana con la familia y con los compañeros de Fernando Albán y para dar silencioso testimonio de mi indignación por la violación de los derechos humanos en mi país y por una muerte tan absurda y tan innecesaria.

Fernando Albán había sido detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Albán era un hombre de sólidos valores cristianos y de compromiso con los pobres y con la Justicia Social. No tuve el gusto de conocerlo pero he recibido tantos elementos informativos de sus amigos y compañeros que puedo hablar con propiedad del tema.

Es insólito que el Fiscal General de la República, sin cuidar la neutralidad que debe tener el Ministerio Público, se haya precipitado a dar por sentado, que se trata de un suicidio. Lo menos que podemos esperar es que el Estado venezolano se comprometa a una investigación imparcial, a establecer las responsabilidades y a aplicar las sanciones que corresponda. Ya no podemos confiar en el Ministerio Público. Debería el estado facilitar una investigación hecha por gente competente e imparcial para merecer alguna confianza en su veredicto. El concejal Fernando Albán estaba bajo la custodia del Estado venezolano quien es responsable de garantizar la vida e integridad personal de los detenidos. El trágico caso que nos ocupa es ocasión propicia para reiterar nuestro repudio a las violaciones de los derechos humanos que se han convertido en hecho consuetudinario en Venezuela.

Es propicia la ocasión para exigir el más escrupuloso respeto por la dignidad de la persona humana y defender los derechos humanos de todos y cada uno de los ciudadanos venezolanos.

Con profundo dolor elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso de Fernando Albán y hacemos llegar nuestra sentida palabra de condolencia a sus padres, a sus hermanos, a sus compañeros de luchas y a todos los que nos sentimos afectados por ese crimen horrendo.

@EFernandezVE

 

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