Inicio > Opinión > Luis Fuenmayor Toro: La ridiculez como elemento de la política

Luis Fuenmayor Toro: La ridiculez como elemento de la política

 

En Venezuela, sobre todo en las últimas dos décadas, la extravagancia, la ridiculez, la fantasía, la jerigonza y el disparate, se han hecho presentes en forma inusitada y totalmente anormal en la lucha política venezolana. No sé si la manera de ser del venezolano lo ha facilitado o si la extensión de la ignorancia ha creado un caldo de cultivo que lo permite sin mayores barreras. Lo cierto es que mientras más radicales son las posiciones ideológicas o políticas que se defienden, más insensatos son los juicios que se emiten, lo que significa sin lugar a dudas que la desesperación está jugando un papel importantísimo en esta materia. Hay personas que apoyaron al gobierno de Chávez, que trabajaron con él en sus inicios, y que eran impermeables a las críticas que algunos comenzábamos a hacer, ante hechos que indicaban que no se hacía lo que se pregonaba. Producto de la grave crisis actual y de lo señalado anteriormente, hoy han caído en posiciones insensatas de oposición iguales a las de quienes siempre odiaron al gobierno chaveco.

Si algo ha caracterizado los gobiernos de los últimos 20 años ha sido sus posiciones altisonantes. La grandilocuencia de Chávez es recordada por todos e imitada luego por Maduro con sus limitaciones. Teníamos “la mejor Constitución del mundo”, pero él mismo quiso modificarla y de hecho le hizo cambios por vías distintas del referendo. Luego, no era la mejor ni siquiera para él. Sigue sin ser la mejor, pero es la que se aprobó con voto universal, directo y secreto, así haya por allí algunos locos que creen que van regresar a la de 1961. Teníamos y, para algunos, tenemos, “el mejor sistema electoral del mundo”, simplemente porque se vota electrónicamente con un sistema de cierta sofisticación. Se confunde sistema electoral con los procesos electrónicos que lo soportan. Pero este sistema no es proporcional sino mayoritario, no hay doble vuelta electoral, no tiene quorum de instalación y es de reelección permanente. Además, no hay financiamiento público de las campañas electorales. Son bastantes sus limitaciones.

Maduro también hace uso del disparate a la hora de defender a su dictadura y de atacar a sus opositores. Desatinos que riega además con su ignorancia. “Los emigrantes centroamericanos huyen del capitalismo”, dijo, sin reparar en que se dirigen a EEUU y no a Cuba. Dijo también recientemente; “Estamos listos para llenar a China de productos hechos en Venezuela”… Aparte de petróleo, que cada vez extraemos menos, todo el mundo sabe que no tenemos nada que enviar a China ni a ninguna parte. No hay productos para los venezolanos, que son sólo 30 millones, no los puede haber para llenar a China donde viven 1.500 millones de seres humanos: 50 veces más que en Venezuela. Pero estas ridiculeces parece que se contagian o que han existido siempre en todos los gobiernos, aunque indudablemente han sido estimuladas por el régimen de Maduro. Éste sí es un producto de exportación, lástima que su precio en el mercado internacional sea muy bajo, pues si no seguro que mejoraríamos nuestro ingreso de divisas.

Recientemente, uno de los ex presidentes de Colombia que anda como loquito impulsando la invasión militar de EEUU a nuestro país, dijo algo así como que “Maduro era igual al capo colombiano de la droga Pablo Escobar”. Para los insensatos esta acusación sonará muy bien, pero para quienes mantenemos nuestra racionalidad incólume, pese a las dificultades existentes y los delitos gubernamentales, es simplemente una calumnia canallesca que, viniendo de gente que sí ha tenido estrechas relaciones con el narcotráfico, significa que es impulsada por los más siniestros intereses contra la nación venezolana. Otro que se pasó en su campaña contra el régimen dictatorial de Maduro es el Vicepresidente estadounidense. Se puso en el mismo nivel de ridiculez, al decir que la emigración centroamericana es financiada por Maduro, otorgándole además a éste y a su aparato de poder unas capacidades que están muy lejos de tener.

Pastrana prácticamente dice que como Maduro es igual a Pablo Escobar, Colombia tiene derecho sobre una parte importante del Golfo de Venezuela, que le debe ser entregado ya, y a que se considere al Orinoco como un río limítrofe entre los dos países y, por tanto, de libre navegación para ellos. Sobre la base de la supuesta amenaza que significa para EEUU la caravana de 7 mil emigrantes centroamericanos (entre 2010 y 2015 entraron a EEUU 400 mil centroamericanos), Mike Pence hace su imbécil afirmación para justificar acciones futuras contra nuestro país. Quiere que olvidemos que las emigraciones de Centroamérica a EEUU tienen por lo menos cuatro décadas de existencia, que se iniciaron mucho antes que Chávez y Maduro iniciaran sus vidas políticas, que proviene principalmente de Honduras, El Salvador y Guatemala, y que tiene como causas la grave inseguridad personal, la miseria y la inestabilidad política en esos países. Para 2015, había 3,5 millones de centroamericanos en EEUU.

Hacer el ridículo es muy malo ante pueblos con mayor cultura. En Europa, por lo menos, sería condenable y el político que incurriera en esta categoría no tendría un futuro promisorio. Incluso en España hay algo de eso, razón por la que no creo que los farsantes de Podemos puedan ir mucho más allá. A lo mejor me equivoco… En EEUU y en nuestros países, por razones distintas, las ridiculeces pueden tener éxito. Trump es un ejemplo y, guardando las distancias, Maduro otro. El problema es que estas ridiculeces nos pongan a discutir y perdamos el norte de qué y dónde está lo esencial y la forma de alcanzarlo.

 

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »