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Román Ibarra: Q.E.P.D. Teodoro

 

Cuando comenzaba a escribir estas líneas, el 31 de octubre cerca del mediodía, recibí una llamada telefónica de mi viejo amigo Alfredo Padilla, sinceramente estremecido, y golpeado, para informarme de la muerte de Teodoro Petkoff. Por supuesto, cambié el tenor de mi artículo para rendir humilde homenaje a la figura de un gran venezolano.

Hecho lamentable para mí, como para todos quienes le conocimos, y compartimos alguna actividad política o mediática con él.

Teodoro siempre fue un gran luchador, recio defensor de sus ideas, muy racional, y también un político con gran arrojo. Un hombre que logró combinar –como pocos- un aquilatado intelecto, con una capacidad organizativa y de acción política.

En los tiempos más duros y difíciles fue capaz de contrariar hasta la ruptura, las visiones ortodoxas y atrasadas del Partido Comunista de entonces, ciegos, acríticos, y obsecuentes seguidores de sus líderes soviéticos, junto a sus eternos compañeros, aunque no siempre de acuerdo en todo: Pompeyo Márquez; Freddy Muñoz; Víctor Hugo D´ Paola; Antonio José (Caraquita) Urbina; Germán Lairet; Jesús Urbieta; Eloy Torres; Héctor Rodríguez Bauza, entre otros quienes ya partieron de este plano, así como también quienes siguen entre nosotros: Alfredo Padilla; Rafael Orihuela; Luís Manuel Esculpi; Eduardo Pozo; Franklin Guzmán; Juvencio Pulgar, entre otros muchos, gracias a Dios.

Su libro: ¨Checoeslovaquia, el socialismo como problema¨, publicado en 1968, luego de la invasión soviética contra Checoeslovaquia (hoy República Checa) le ganó reprimendas históricas e histéricas de la claque gobernante en la URSS, encabezada por Nikita Kruschev (primero) – Leonid Brézhnev (después), por el atrevimiento del joven dirigente Petkoff al desenmascarar la condición atrasada, dictatorial, y equivocada de los soviéticos con su aplastamiento de la Primavera de Praga. Todo ello en medio de la guerra fría entre el Este y Occidente del mundo político.

Ese fue el punto de partida y el comienzo de la ruptura, y de la construcción de una nueva fuerza –el MAS- cuyo nacimiento se produjo en 1971, luego de largas e intensas discusiones en medio de ese importante sector de la izquierda venezolana.

El tiempo le dio la razón a Teodoro, como se sabe, el comunismo que encabezaba la URSS y sus satélites de Europa del Este entró en una vorágine de desprestigio, y fue decayendo lentamente hasta su derrumbe final con la caída del muro de Berlín en 1989.

Vale la pena recordar que el extinto Presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, le dijo a su homólogo soviético, en Alemania frente a la puerta de Brandemburgo en junio de 1987: Sr. Gorbachov, ¨derribe ese muro¨, todos sabemos lo que pasó a continuación con la caída final del comunismo, excepto en Cuba, China y Corea del Norte, entre otras menos importantes.

Tuvo muchos aciertos y errores como cualquier ser humano, pero la sacó de jonrón, esta vez en 1998, al advertirle a su partido (MAS) acerca de lo inconveniente y peligroso que comportaba acompañar a un golpista irresponsable como Chávez en su candidatura, lo cual, le llevó a renunciar a su militancia.

Desde allá hasta el presente, su advertencia se cumplió a pie juntillas, y hoy el país en manos de quienes denunció entonces, destruyeron todo lo positivo que había para convertirnos en esta sociedad miserable que es hoy Venezuela.

Incluso en términos personales, Teodoro ha sido víctima del odio y complejos de sus perseguidores de la soldadesca comunista, militarista y corrupta al servicio de sus amos de Cuba, el terrorismo fundamentalista, y el narcotráfico. Ha sido humillado por hampones políticos y juececillos mediocres, pero el país decente todo le rinde homenaje sincero.

¡Que te vaya bien Teodoro, buen viaje!

@romanibarra

 

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