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Jaime García: ¿Revolución o gringofobia?

 

El siglo 21 ha sido para los venezolanos, calamitoso en el más amplio sentido. De hecho la sabiduria popular se refiere a este siglo como el “siglo de la hambruna y la mengua”. Solamente es negado por la cúpula cívico militar gobernante, tal vez porque tienen la nevera full y la cartera aventada de dinero.

Recordemos, que este modelo socio político desde sus inicios al final del siglo pasado, se le llamo “revolución” (que nombre tan bello y ampuloso), cuyo compromiso era acabar con la corrupción, aumentar la felicidad suprema existente y fomentar los valores éticos, sociales y familiares  característicos tradicionalmente en la familia venezolana tales como la caridad, el trabajo honrado, respeto entre padres e hijos y sobre todo el deber patrio.

Para que no quede duda de esto se realizó un proceso constituyente inédito en el sentido democrático. Hasta el gato de la casa fue consultado y opino a través del voto sobre la nueva constitución propuesta por ilustres venezolanos y el presidente Hugo Chávez.

Siguiendo en retrospectiva, en las largas cadenas presidenciales e información de gestión del alto gobierno, no faltaban extensos minutos a la vituperación del gobierno de estados unidos.  Esto ha devenido en una obsesión en casi 19 años de gobierno. Es inolvidable la dotación venezolana de energía fósil para los ciudadanos estadounidenses afectados por el frio invernal cíclico en ese país. Nadie recuerda que el gobierno norteamericano se sintiera ofendido por esa ayuda humanitaria. Muchos menos en la mente del gobierno del presidente Bush y sus ciudadanos tomar esto como una injerencia o invasión.

Es intenso en las cadenas el presidente Nicolás Maduro y en los programas mediáticos televisivos nacionales, regionales y municipales la satanización contra el imperio Gringo. Al imperio del norte se le achacan todas las “7 plagas de Egipto” que está padeciendo nuestro país.

Pero desconcertantemente, cada día nos abrazamos más de manera efusiva con los imperios Chino, Ruso, Persa y Turco. Ignoramos de manera oficial la deuda económica con estos imperios. Es confusa esta política antiimperialista. O somos o no somos. Los camaradas comunistas tienen un gran dilema por esta incongruencia.

Es público y notorio la xenofobia oficial contra el imperio norteamericano. Este rechazo es inversamente proporcional en magnitud y sentido con los hermanos imperiales Rusos, Chinos, Persa y Turcos.

Es tiempo de definiciones. Es irritante la gringofobia en el discurso oficial. Por gentilicio debemos tener amistades fraternales con todos los países hermanos existentes, independientemente de sus condiciones tecnológicas, culturales y religiosas. Debemos asumir y reconocer nuestros errores y sobretodo aceptar la ineptitud como el germen autodestructivo del erario público y modo de vida progresista.

 

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