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Pastor Heydra: La expectativa de una gran aurora y su arrebol (En homenaje a Teodoro Petkoff, publicada el 7 de octubre de 2018)

 

Introducción

*Un nacimiento auspicioso.

Gabriel García Márquez, ese miércoles dos de agosto de 1972, a mediados de la temporada fresca de un invierno casi primaveral como es el de las regiones caribeñas, le hizo un formidable gesto político al naciente Movimiento al Socialismo, MAS, en su primer año y medio de existencia, cuando con su melena alborotada y su vestimenta trópical que hablaban por si solas de nuestro andamiaje mestizo, les obsequió, por intermedio del polémico dirigente Teodoro Petkoff, el monto del II Premio Internacional de Novela “Rómulo Gallegos” consistente en 100.000 Bolívares, equivalentes a unos 25.000 dólares, que había ganado con sus “Cien años de Soledad”.

Más que eso, aquello fue un arrumaco que le daba partida de bautismo al MAS en la útopia de la modernidad civilizatoria. Su “realismo mágico”, que ya venía con su “boom” literario incorporado y otras guacamayas selváticas adicionales.

Sin estar frente al pelotón de fusilamiento del coronel Aureliano Buendía, quien recordó aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo; sino en Caracas, la que fuera ciudad de los techos rojos, un tanto lejos de esa “Macondo, que, era entonces una  aldea de veinte casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”, el nuevo Premio Internacional de Novela “Rómulo Gallegos” al recibirlo, en breves palabras que cabían en un par de cuartillas, de las muchas que escribió en historias  y reportajes, pero de un enorme significado humano, directo, llano, preciso, sin complicaciones  protocolares y dirigiendose a sus amigos, dijo:

«He venido a regocijarme en el espectáculo público, por haber conocido un motivo que agrieta mis principios y amordaza mis escrúpulos, estoy aquí, amigos, sencillamente por mi antiguo y empecinado afecto hacia esta tierra en que una vez fui joven, indocumentado y feliz, como un acto de cariño y solidaridad con mis amigos de Venezuela, amigos y generosos, cojonudos y mamadores de gallo hasta la muerte». 

Sin ambages, al culminar el inusual discurso dado en ese evento, manifestó su opinión ante una escuadron de periodistas, armados de cámaras y grabadoras, sobre el tema noticioso del momento. Lúcido, sonriente, pleno de contento, el ahora preclaro periodista en su premiado oficio de escritor, remató la faena iniciada llamando a las cosas por su nombre y afirmando que él, era el primer militante internacional de la naciente organización: el MAS.

Teodoro Petkoff y Gabriel García Márquez. 1972.

A los pocos días el Presidente Rafael Caldera lo invitó a un almuerzo en Miraflores donde sostuvieron una conversación privada, cuyos únicos testigos fueron su Ministro de la Secretaría, Luis Alberto Machado y Alfredo Tarre Murzi, “Sanín”, Presidente del Instituto de Cultura y Bellas Artes. En ella se produjo un inevitable y cordial tira y encoje, que publicó en exclusiva “El Nacional”. Cuarenta años después la rescató el periodista Juan Carlos Zapata quien obtuvo de “Sanín” un resumen del diálogo, con la condición de que no lo “fusilara”. Mentiras piadosas e imposibles entre periodistas.

 El Presidente Caldera y García Márquez.en Miraflores. Al fondo Luis Alberto Machado.

Presidente Caldera: Definitivamente, no estamos en la misma tienda. Pero siempre he aceptado de buen agrado ese refrán que expresa que «Lo cortés no quita lo valiente».

García Márquez: Por eso precisamente preferí hacer mi donativo al MAS antes de esta entrevista. Actuar de otra manera hubiera sido inelegante.

RC: Después de todo esa plata era tuya y tenías derecho a invertirla en cualquier cosa.

GGM: Muchas gracias, Presidente. Mucha gente me dijo que usted podría sentirse desairado.

RC: Lo he tomado en una forma deportiva. El que se ha disgustado un poco es Pedro Tinoco. (Ministro de Hacienda del Presidente Caldera)

GGM: ¿El desarrollista?

RC: Sí, no le gustó que le dieras esa plata a los del MAS.

GGM: ¿Y eso por qué?

RC: Tinoco considera que has debido entregársela a los desarrollistas. Parece ser que ese movimiento está más necesitado.

GGM: Lo tomaré en cuenta para el próximo premio.

RC: Perdona que insista en el tema, pero, ¿te has puesto a pensar lo que significan cien mil bolívares en pesos colombianos?

GGM: En ningún momento saqué cuentas en pesos. Si lo hago, seguro que desisto de la idea de la donación.

RC: ¿Y de dónde salieron todos esos comentarios en el sentido de que ibas a comprar un barco?

GGM: Se presentó la confusión porque yo dije que pensaba «embarcar» a unos cuantos con el premio.

RC: Entonces, desde un primer momento habías decidido entregárselo al MAS.

GGM: Por supuesto. Es mi partido.

RC: ¿Se te olvidó el peine?

GGM: Ahora no se usa el peine tanto como antes. Yo estoy a la moda con mi pelo alborotado. En cambio, usted con ese pelo súper peinado me recuerda a Rodolfo Valentino o a Carlos Gardel.

RC: ¿Por qué no llevas corbata?

GGM: Porque la corbata no hace al monje.

RC: ¿Es cierto que pensabas inscribirte en el MAS?

GGM: Traté de hacerlo. Pero no me lo permiten porque soy un indocumentado.

En la ciudad capital que lo vio desarrollarse como reportero en 1958, los periodistas le volvieron a preguntar a su salida del viejo caserón “crespero” sobre el dinero donado al MAS. Les expresó con la sinceridad que lo caracterizaba: «todo lo que hice fue devolver ese dinero a sus dueños legítimos, los venezolanos, a través de una gente que merece toda la confianza como es la del MAS».

Y es que para el “Gabo”, aquello era como lo que escribió en su artículo de la revista Momento, “La infeliz Caracas” en junio de 1958, actualizado posteriormente por él mismo:

«Venezuela fue por poco tiempo, pero de un modo inolvidable en mi vida, el país más libre mundo. Y yo fui un hombre feliz, tal vez porque nunca más desde entonces me volvieron a ocurrir tantas cosas definitivas por primera vez en un solo año: me casé para siempre, viví una revolución de carne y hueso, tuve dirección fija, me quedé tres horas encerrado en un ascensor con una mujer bella, escribí mi mejor cuento para un concurso que no gané, ( “La siesta del martes”, rechazado por el jurado del concurso anual de cuentos del diario El Nacional), definí para siempre mi concepción de la literatura y sus relaciones secretas con el periodismo, manejé el primer automóvil y sufrí un accidente dos minutos después, y adquirí una claridad política que habría de llevarme, doce años más tarde a ingresar en un partido de Venezuela (el MAS) ».

Con mucha razón el argentino Tomás Eloy Martínez, reconocido periodista que dirigió “El Diario de Caracas” y autor de “Santa Evita”, muchos años después, en una Conferencia en Bogotá que se hizo ensayo en 1996, “Defensa de la Utopía”, identificaría esos relatos publicados por García Márquez en la revista “Momento” de Caracas, como la fecha fundacional de lo que hoy se conoce como el “Nuevo Periodismo”.

Tomas Eloy Martínez y “El Gabo”

“Las grandes crónicas de aquellos años, afirmó Tomas Eloy Martínez, nacieron al amparo de una realidad que se iba creando a medida que se la escribía. Estaba a punto de secarse el dique de La Mariposa (el embalse que surte de agua a Caracas), y en vez de decirlo así, con esas palabras de álgebra, García Márquez inventaba a un personaje (Samuel Burkart, Ingeniero alemán, 6 de junio de 1958) que, para poder afeitarse en la ciudad sin agua, se mojaba la cara con jugo de duraznos”.

Por añadidura a aquellos sortilegios, que parecían al de los lingotes imantados de los alquimistas de Macedonia, que llevaron los gitanos que visitaban Macondo una vez al año,  “y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades”, se afirmaba que el MAS tenía un himno cuya melodía la había compuesto el afamado artista griego, comprometido con las causas de los más débiles, Mikis Theodorakis, quien en 1964, escribió la música para la película de Michael Cacoyiannis, “Zorba el griego”, que fue protagonizada por Anthony QuinnAlan BatesIrene Papas y Lila Kedrova, convirtiéndose, tras su estreno, en un icono popular griego.

En diciembre de 2013, pocos meses antes de morir, Gabriel García Márquez, le hizo una reflexión a Wendy Guerra, escritora cubana quien fue a visitarlo en su residencia de Paseos del Pedregal de San Ángel, Calle del Fuego 144, en el sur de la Ciudad de México, ella iba a la Feria del libro de Guadalajara a presentar su novela “Negra”. Consideraba al “Gabo” como su mentor y motor de su carrera literaria. Este, le   sugirió, según su versión que, “siempre, al leer su obra, supiera que establecía un paralelo con la realidad, pero que no perdiera de vista una premisa: que fuera verdad, no siempre hace verosímil una historia”.

Wendy Guerra y García Márquez en México.

Recientemente el 4 de septiembre de 2018, el periodista español Guillermo Altares, quien es el jefe de redacción del diario digital de El País y de la revista cultural dominical Babelia, escribió un curioso y enjundioso artículo que tituló: “La memoria es un país extraño”, en el que establece que los recuerdos pueden ser engañosos y no siempre es fácil distinguir lo verdadero de lo falso cuando se mira hacia el pasado.

“Todavía, -destaca el periodista-, sobrevive en algunos cines una versión cinematográfica de una de las más bellas autobiografías europeas del siglo XX, La promesa  del amanecer, de Roman Gary.

Nacido como Roman Kacew en una familia judía de Vilna cuando la ciudad formaba parte del Imperio ruso, la vida de Gary fue una gran novela de aventuras: héroe de la Segunda Guerra Mundial, viajero, diplomático, marido de la estrella de Hollywood Jean Seberg, llegó a inventarse un seudónimo literario, Émile Ajar, con el que triunfó todavía más que con sus propios libros sin que nadie lo detectase hasta su muerte. El problema de La promesa del amanecer es que sus biógrafos consideran que, cuenta muchas cosas que no se corresponden con la realidad, aunque su biografía auténtica es tan espectacular como la ficticia. No pudo hacerlo para engordar el relato de su vida, no le hacía falta en absoluto. El motivo es que seguramente se lo había susurrado una memoria que no se correspondía con la realidad”.

“La memoria es un país extraño”, -afirma Altares-, nos dicta en gran parte lo que somos, pero confunde lo verdadero y lo falso. No podemos olvidar que las sociedades también tienen memoria y también se construyen con mentiras que tienen el mismo peso que las verdades. La diferencia es que en ese caso sí tenemos instrumentos para distinguir unas de otras. Deberíamos utilizarlos”.

Esta desacostumbrada reflexión, la tomaremos como introducción a un tema complejo y enrevesado de tratar, el cual, por lo extenso y variado de sus situaciones y personajes, no escapa al juego de interpretaciones, verdaderas o no, que solo el lector podrá juzgar como tales.

*Altos y Bajos

Así fue la esperanza rupturista y creadora que despertó el MAS desde su nacimiento el 19 de enero de 1971, curiosamente acaecido en el Club de los Ciegos, Solaz, de Caño Amarillo.

Tarjeta del MAS y Congreso fundacional del 19 de enero

Luego del fracaso del intento del PCV, (su partido matriz, alineado a la Internacional Comunista), en participar en el primer gobierno “puntofijista” de Rómulo Betancourt, (1959), que sucedió democráticamente a la dictadura perezjimenista y del cual fueron execrados. <Se afirma que, por las conveniencias del momento de evitar el crecimiento de una fuerza alterna y el rechazo calculado de los jefes políticos de AD, URD y Copei, que permanecieron en el exilio, sin que hubiesen participado en la resistencia, ni en la Junta Patriótica que presidió Fabricio Ojeda, pero sobre todo a las grandes presiones internacionales, producto de la “guerra fría”, existentes después de la II Guerra Mundial y de los acuerdos de Postdam>, sin tomar en consideración la importancia que el PCV tuvó en la resistencia al autoritarismo militar en la década de 1948 a 1958.

Pacto de Punto Fijo: Betancourt, Villalba y Caldera

A lo cual le siguió el más estrepitoso de todos los desengaños, como fue el fiasco de la lucha armada, la influencia cubana (1960-1966) y subsiguientemente, el detonante logrado por las posturas, salameras y serviles de los partidos comunistas, a la invasión soviética a Checoeslovaquia y a la búsqueda de un “socialismo con rostro humano” de ese 21 de agosto de 1968, que rompió la caja de Pandora de la teoría marxista y de su práctica bolchevique en la URSS, sus países satélites y sus áreas de influencia, donde se comenzaron a abrir nuevos derroteros, quizá, -salvando circunstancias, protagonistas y épocas-, como ocurrió en nuestros Virreinatos y Capitanías Generales con la invasión Bonapartista de 1808 a España, en los tiempos de Fernando VII, que favoreció la independencia de los pueblos americanos del yugo imperial ibérico.

Batalla de Carabobo

*Todo comenzó en los sesenta.

Pero ubiquémonos en la década de los 60 cuando se inicia y colapsa el proyecto de la lucha armada, estimulado por Cuba. Reafirmandose la política de la “paz democrática”, impulsada en el PCV por quienes lideraban sus tres sectores básicos, Pompeyo Márquez representando la institucionalidad, acompañado de una parte de la vieja guardia comunista; Teodoro Petkoff blandiendo las nuevas tesis ideológicas rupturistas y Antonio José Urbina con la fuerza de masas organizadas de la JC, que sobrepasaban con creces a las de ese partido. Un trio de líderes que, no por simples casualidades, constituyeron los pilares complementarios esenciales que hicieron posible el nacimiento del MAS.

*La fuga del San Carlos. Checoeslovaquía. La excomunión.

En ese entonces se produjeron sucesos espectaculares como el del domingo 5 de febrero de 1967, en plenos carnavales, y cuando se discutía en el PCV la permanencia o no de la lucha armada urbana y rural. Ese día se produjo la fuga de Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce, – en una operación montada por “Caraquita” Urbina y la JC-, del Cuartel San Carlos, una vieja edificación colonial de1792, ubicada en la parroquia Altagracia de Caracas, donde estaban prisioneros una buena parte de los dirigentes y parlamentarios de los ilegalizados partidos MIR y PCV.

Cuartel San Carlos.

Desde ese momento se replanteó con mayor fuerza la reinserción en la vida institucional de la democracia representativa. Las exploraciones sobre el efecto político social que representaba AD, donde la clave la daba el mismo pensamiento de su fundador Rómulo Betancourt, cuyo proyecto político estuvo concebido en función de la especificidad venezolana. Sus diferencias y coincidencias con la socialdemocracia a escala planetaria, aun cuando fue Carlos Andrés Pérez, quien institucionalizó en su primer gobierno (1974-1979) la inserción de AD en la Internacional Socialista, la cual tuvo sus raíces en la Segunda Internacional que se formó en 1889. Refundada en 1923 como la Internacional Obrera y Socialista (IOS), que fue reconstituida  en su actual forma, después de la II Guerra Mundial, en 1951.

Fueron factor determinante en la ruptura con el universo comunista y su ortodoxia, las incidencias en la juventud estudiantil y en las universidades del mayo francés de 1968; así como la respuesta contundente y precisa de rechazo a la intervención armada en Checoeslovaquia de las tropas del Pacto de Varsovia el 21 de agosto de ese mismo año, expresadas por Teodoro Petkoff en su libro “Checoeslovaquia. El socialismo como problema”.

Este escrito le ganó a Teodoro el ser anatematizado por el mismísimo Leonid Brezhnev, en su informe al XXIV Congreso del PCUS en 1970, junto al francés Roger Garaudy, autor de “El gran viraje del Socialismo”, un texto donde analizó la crisis del movimiento comunista internacional marcada, -según el galo-, por el cisma chino, la invasión de Checoslovaquia y la adulteración de la teoría marxista entre los dirigentes comunistas, poniendo en boga la frase: “Ya no es posible callar”. Investigó las causas de esta crisis y creyó descubrirlas en la nueva revolución cibernética: “a la cual no han sabido adaptarse ni el movimiento comunista, ni el mundo capitalista”, sosteniendo la noción de un gran vuelco hacia un socialismo con rostro humano.

Los acompañó en esa excomunión estalinista, Ernst Fischer, filósofo, escritor, periodista, afamado crítico de arte y político austriaco de origen Bohemio (Checoeslovaco), quien pasó la mayor parte de su vida en Austria y por oponerse públicamente a la acción militar soviética fue expulsado de su partido, donde era miembro del Comité Central.

Teodoro Petkoff, Roger Garaudy y Ernst Fisher.

Todos ellos eminentes teóricos y militantes marxistas, vistos por el totalitarismo redimido por Brezhnev, como “amenazas” para el santuario del comunismo mundial.

Ibsen Martínez, el 3 julio 2016 en un artículo titulado “De los libros a Petkoff” nos amplía el panorama. <La invasión soviética a Checoslovaquia, afirmó, mal disfrazada de intervención de las tropas del Pacto de Varsovia solicitada por las autoridades checas, tuvo lugar el 21 de agosto; para septiembre, recuerda Petkoff, nos reunimos en mi «concha» (escondite) Germán Lairet, Antonio José Urbina y yo, quienes junto con Alexis Adam habíamos sido los cuatro solitarios votos en el Comité Central del PCV, reunido poco después de la invasión, contrarios a la resolución que aprobaba la intervención soviética>.

<Aquella noche de la clandestinidad, prosigue Ibsen en su relato. arribamos a la conclusión de que era preciso abandonar el PCV y fundar un nuevo movimiento político, claramente diferente del comunista. Socialista, por supuesto, pero democrático. Esto es, no comunista. Nuestra disidencia no fue, como para otros, coartada para abandonar la lucha, sino motivación para continuarla, con el mismo afán de justicia, empero desde una perspectiva nueva: la libertaria>.

La invasión soviética a Checoeslovaquia trajo a nivel mundial, entre otras consecuencias, el surgimiento del “Eurocomunismo”. Una tendencia del movimiento comunista adoptada por algunas organizaciones marxistas de Europa occidental a partir de los años 70 , la cual se definió por su rechazo al modelo desarrollado en la Unión Soviética y en sus países satélites; una mayor proximidad hacia la clase media  surgida del capitalismo y la aceptación del modelo parlamentario  pluripartidista.

El eurocomunismo se oficializó en marzo de 1977, en el momento en que los secretarios generales Enrico Berlinguer del PCI, Santiago Carrillo del PCE y Georges Marchais del PCF se reunieran en Madrid y presentaran las líneas fundamentales de la “nueva forma” que tomaría el movimiento marxista.

Sin embargo, «ya el MAS tenía seis años de vida y tuvo influencia de tendencias que en esos partidos propugnaban una apertura, como “Il Manifesto” de Lucio Magri y Rossana Rossanda en Italia, mientras el mismo Roger Garaudy lo hizo en Francia con “El gran viraje del socialismo” y “Ya no es posible callar”».                                             

Mucho antes el P.C.I, en particular. ya había desarrollado una línea independiente de Moscú la cual quedó claramente expresada en 1968, cuando el PC Italiano, el PC Español y el PC de Finlandia fueron los únicos partidos comunistas del mundo, junto con el Partido Comunista Rumano, en condenar la invasión soviética de Praga. En 1975 el PCI y el PCE hicieron una declaración sobre la “construcción del socialismo” que debía ser en “paz y libertad”.

El libro de Petkoff, publicado en 1969 por la Editorial Domingo Fuentes, puso en el centro del debate del PCV su expulsión, siendo este hecho un factor clave para el lanzamiento de una nueva fuerza de cambio en Venezuela, que representó, en su momento, un resplandeciente amanecer del pensamiento y de la acción política, como lo fue el MAS.

Un receso en una reunión del MAS. Rodrigo Mora, Alfredo Padilla, Víctor Hugo De Paola, Teodoro Petkoff, Jesús Urbieta, Al centro Antonio José “Caraquita” Urbina.

*Los inconvenientes de una ruptura ideológica a medias.

Y luego, vinieron los soles y los bemoles en una ruptura ideológica que no terminó de producirse, pues ocurrieron nuevos desmembramientos y resquemores.

Primero fue el de Alfredo Maneiro, en la reunión preparatoria del lanzamiento del MAS el 14 de enero de 1971, quien fundó la Causa Radical, alegando que en el MAS permanecían fuertes sedimentos comunistas.

Alfredo Maneiro

Posteriormente a finales de los 70, la lucha por las postulaciones presidenciales encendió los ánimos de la naciente organización, pues José Vicente Rangel fue candidato en 1973 y 1978, solo por haber puesto su figura y representatividad; evitando siempre, de manera acomodaticia, involucrarse en la lucha interna de esa organización política, a pesar de comprometerse a hacerlo, lo que generó que algunos de sus antiguos partidarios lo equipararan a la célebre figura del “Capitán Araña” de la picaresca española de los siglos XVII y XVIII «que embarcaba a la gente y se quedaba en tierra». Por otra parte, estaba el teodorismo, que dominaba la trama ideológica que fundamentó al MAS y ahora contaba con una buena parte de la estructura, aspirando, con muchas razones, tener al abanderado presidencial, como lo logró en 1983 y en 1988.

Solo que, para alcanzar su cometido, hizo resurgir posturas estalinistas como armas para consolidar posiciones de poder interno, disminuyendo el peso de la antigua JC, a la que quisieron extinguir como entidad, así como a otros líderes del MAS con un valor político, pragmático y organizativo relevante.

Teodoro Pekoff y José V. Rangel

Por supuesto a esa novedosa situación, que fue parte importante del nacimiento del MAS, le acompañó también su precipitado y prematuro arrebol, dado por los conflictos internos que le disminuyeron su potencial, generando al final de su primera década de vida disensiones, alejamientos y rupturas que fueron eclipsándolo por diversas razones, como los conflictos de liderazgo, la búsqueda de espacios políticos organizativos a nombre de las ideas, hasta la restauración interna de los fantasmas del viejo estalinismo, -acunados en la cultura del PCV-, como arma para doblegar a los adversarios.

Todo ello estaba dentro de una búsqueda, a tientas, de una democracia social viable; las contradicciones entre el discurso y los hechos en muchos de sus dirigentes, sobre todo desde los resultados electorales de la contienda de 1978, donde por segunda vez participaron teniendo como abanderado presidencial al independiente José Vicente Rangel, respaldado fundamentalmente por el sector afín a Pompeyo Márquez y a la JC, liderada por Antonio José “Caraquita” Urbina, lo cual chocó con el legítimo deseo de Teodoro Petkoff de suplirlo, como ocurrió posteriormente.

Hubo severos enfrentamientos con la dirección de la Juventud del MAS (Negretti, Mujica, Heydra, Rincón), porque tomaban directrices más independientes y frescas que las de la “troika” naranja, hasta que Teodoro Petkoff, combinado con Pompeyo Márquez, Secretario General del MAS, los sacaron del juego partidista, junto a toda esa organización, como a muchos otros, que disentían de la “nomenklatura” que gobernaba “el partido del debate”, como orondamente autodenominaron al MAS enre1971 y 1978, al decretar su disolución; pues ni Petkoff, ni Márquez, ni aquella “vieja guardia” de raigambre comunista ortodoxa, podían controlar el pensamiento más abierto a las nuevas realidades de los jóvenes, que ya habían asumido plenamente la ruptura con el pasado bolchevique de esa práctica política e ideológica.

Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff

Tanto Teodoro como Márquez, sabían de sobra que los principales activos del MAS no lo habían puesto los disidentes del PCV, sino los líderes y militantes de la Juventud Comunista que dirigía Antonio José “Caraquita” Urbina. Otro de los defenestrados, junto a Alfredo Padilla, Germán Lairet, Miguel Manrique, Jesús Urbieta, José Manuel Blanco Ponce; y los juveniles Oswaldo Ojeda Negretti, Pastor Heydra, Felipe Mujica y Fredy Rincón Noriega, entre muchos otros.

Algo parecido a lo del PCV ocurrió en el MAS. La historia volvió a repetirse.  Prefirieron castrar una generación para mantenerse ellos en su pequeño montículo de poder partidista, en vez de manejar las contradicciones, que al final, también abandonaron cuando participaron en la conjura contra CAP II en 1993, el triunfo electoral de Caldera II en las presidenciales de ese mismo año y a quien se entregaron en sus brazos, al punto que Petkoff llamó a Rafael Caldera. “Ese viejo noble”,

Pompeyo, Caldera y Teodoro en la casa del MAS.

olvidándose de las ejecutorias conservadoras, anti estudiantiles y anti progresistas del fundador de la democracia cristiana, quien en su segundo gobierno los hizo Ministros de Fronteras (Márquez) y de Planificación (Petkoff) . Siendo una de las peores administraciones que ha tenido el país, la cual por su ineficiencia, le sirvió de piso y alfombra a Hugo Chávez para arribar campante a Miraflores en las elecciones de 1998.

Estas diatribas, un poco más adelante, como el efecto de la caída libre y erosiva de una gran catarata, llegaron al extremo de ver a todos sus principales cuadros fundadores, unos al final de los setenta y otros, dos décadas después en 1998, separados de su creación, cuando este movimiento y su nueva dirección, lejana a la de los precursores que quedaban, decidió apoyar la candidatura de Hugo Chávez, quien al poco tiempo los dejaría a un lado de su camino.

¿Verdad? ¿Mentira? ¿Algo de ambas? Habría que ver. Los capítulos de esta historia novelada aún permanecen abiertos.

Amig@s. Les mando lo que puede ser la introducción del libro que preparo sobre la aurora que representó el MAS y su arrebol en el 2001, cuando fue sacado del gobierno de Chávez. Está desarrollado brevemente el proceso de formación de los partidos en Venezuela desde J.V. Gómez hasta Chávez. El  revuelo transformador que fue el MAS desde 1971 a 1980 y como se fue enredando  y oscureciendo sobre todo en los años que fueron de 1980 a 1998.

Les agradezco lo revisen y me den sus opiniones. Me hacen falta muchos testimonios, material gráfico, para hacerlo más ameno y legible. De tenerlo les agradezco lo remitan al correo: pastorheydra24680@gmail.com. Dándole  las gracias de antemano.

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