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Cuando los marcianos atacaron Estados Unidos: “La guerra de los mundos” de Orson Welles

 

Las “fake news” no son nuevas: hace 80 años, un presunto reportaje radiofónico sobre “La guerra de los mundos” causó un gran revuelo en EE. UU. y provocó luego un gran debate sobre alfabetización mediática

DW

El 30 de octubre de 1938 era un domingo. Ya en la noche, relajados, muchos estadounidenses escuchaban música bailable en las estaciones de radio de la red de la CBS, cuando una noticia de última hora interrumpió el programa. Según el moderador, se habían producido explosiones inusuales en el planeta Marte, y nubes de gas se movían hacia la Tierra.

Luego se escuchó nuevamente la música bailable, interrumpida poco después por la siguiente noticia de última hora: en Nueva Jersey, un objeto extraño había sido avistado en un campo.

¿Puro entretenimiento?

Magistralmente, el joven director Orson Welles representaba aquí, como un guión radiofónico, la novela de ciencia ficción “La guerra de los mundos”, sobre una invasión alienígena, publicada por Herbert George Welles en 1898. Para la pieza de su programa de radio “Mercury Theatre on the Air”, se adentró en el cajón de trucos de radio de esa época, interrumpió el supuesto programa de música con noticias de última hora, recurrió a presuntos expertos para dar credibilidad a la aterradora historia, e incluso dio voz a presuntos testigos presenciales.

Quienes escucharon el informe debían asumir que estos alienígenas eran imparables, que habían quemado ejércitos enteros y llenado de gas venenoso la ciudad de Nueva York. El informe, se dijo más tarde, provocó un pánico masivo en las calles de la ciudad.

Orson Welles y su equipo de “Mercury Theatre” querían entretener a los oyentes, no engañarlos. Sin embargo, no hay que olvidar que, en ese momento, había un verdadero temor a la guerra: los estadounidenses habían escuchado terribles historias de la Alemania nazi, mientras los ingleses ya habían ensayado la emergencia con máscaras antigás.

Pánico masivo en los diarios

Mientras aún se escuchaba el guión, las personas llamaron a la policía e informaron sobre nubes de humo en el horizonte, que supuestamente provenían de los combates contra los alienígenas. Algunos afirmaron haber visto marcianos, otros estaban convencidos de que los invasores no eran extraterrestres, sino alemanes.

En el 75 aniversario del informe radial de Orson Welles, la revista Slate escribió que las verdaderas noticias falsas (fake news) habían sido difundidas por los medios un día después del programa, o sea, los informes sobre el pánico y la histeria masivos.

En ese momento, periódicos como el New York Times o el Boston Daily Globe, tomaron la situación como una oportunidad para desacreditar al nuevo medio radial como fuente de noticias poco confiable e irresponsable. Entretanto, se cree que estos mensajes fueron muy exagerados, y que no podía hablarse realmente de un pánico masivo. Pero el mito del pánico masivo en relación con el informe radial de Welles sigue vivo.

Hay muchas razones para esto, opina Michael Socolow, profesor de Comunicación y Periodismo en la Universidad de Maine: “En primer lugar, es una gran historia”, dice en conversación con DW. “Nos gusta la idea de que este nuevo medio ha aterrorizado a las personas con una historia tan increíble, es casi como una teoría de la conspiración”.

Además, según Socolow, hoy en día nos divierte burlarnos de la audiencia de entonces e imaginar que eran mucho más ingenuos de lo que somos hoy.

Reincidentes

En Ecuador, el espectáculo se repitió en 1949. Esa vez, se desató realmente un pánico masivo. Según se reportó, las calles de Quito se llenaron de gente gritando y tanques del ejército en camino a luchar contra los alienígenas. Cuando la gente se dio cuenta de que era solo un programa de radio, el miedo se volvió rabia y las masas irrumpieron en la estación de radio, arrojaron piedras y prendieron fuego al edificio. Seis personas murieron.

A fines de la década de 1960, una estación de radio en Buffalo, una ciudad del estado de Nueva York en la frontera canadiense, repitió el programa. No se habló de muertos, pero hubo informes de llamadas de ciudadanos preocupados y tropas canadienses que aseguraron un puente.

Caldo de cultivo para noticias falsas: Internet y las redes sociales

¿Por qué funcionó esta broma una y otra vez? ¿Por qué las personas confiaron en el nuevo medio? Esos informes falsos provocaron emociones, explica Socolow. Hoy en día, las plataformas ideales para difundir noticias falsas son Internet y las redes sociales. Pero el programa radial de Orson Welles abrió una discusión: “Provocó uno de los mayores debates sobre alfabetización mediática en la historia de EE. UU. Hasta Adolf Hitler lo mencionó. Se burlaba de los pequeños hombrecitos verdes que invaden países”, cuenta el profesor estadounidense.

Orson Welles aclaró en 1938 que su programa de radio había sido pensado simplemente como entretenimiento, pero sus motivaciones sonaron muy diferentes en una entrevista de 1955 con la BBC.

“Cuando hicimos el programa de los marcianos, estábamos hartos de cómo la gente simplemente se tragaba todo lo que salía de la radio, esa caja mágica”, dijo en ese momento. El guión fue, en cierto sentido, un ataque a la credibilidad de las máquinas. “Queríamos que la gente entendiera que no se puede tragar todo”.

Esto fue mucho antes de que Donald Trump usara las redes sociales para difundir “noticias falsas” en su campaña presidencial de 2016 e influir  así en el resultado de las elecciones.

La epidemia Trump

En una encuesta realizada en septiembre pasado, la mayoría de los encuestados dijo que ya no confiaban en los medios establecidos porque no trabajan con precisión y difunden “hechos alternativos” y “noticias falsas”, términos usados por el presidente Trump y su equipo. Trump ataca desde hace años a la “prensa mentirosa” y llama “noticias falsas” a todo lo que no encaja en su visión del mundo.

Hay pruebas concluyentes de que Facebook ha estado plagado de artículos falsos de sitios web que parecen fuentes legítimas de noticias, para debilitar al Partido Demócrata estadounidense. Facebook ha prometido trabajar en ello, pero los llamados “verificadores de hechos” apenas pueden mantenerse al día con los algoritmos que difunden información errónea.

“Debemos pensar constantemente en lo que significa confiar en nuestras fuentes de información, especialmente en un mundo de algoritmos donde Facebook, Instagram y Twitter alimentan nuestros lista de titulares y nos muestran solo lo que creen que queremos ver”, advierte el experto en medios Michael Socolow. “Nosotros, los lectores, los espectadores, los usuarios, necesitamos ser mucho más críticos y debatir más sobre la competencia mediática. Esa era también la intención de Welles”.

 

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