Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Arturo Molina: Actuar sin complejos

Arturo Molina: Actuar sin complejos

 

La sociedad venezolana se mueve en arena movediza. La realidad política impacta y acorrala a cada momento. La vida en la calle es sobre pesada. Los laberintos aparecen constantemente. Muertes, atracos, robos, hurtos, son expresiones que se comentan en cada amanecer. La diferencia entre el día y la noche lo da la oscuridad y el sol. El hambre y la miseria se aferran, fortalecen y se muestran inclementes. La moneda no alcanza, la escasez es soberbia, la inflación y el desorden tienen el mando.

El régimen venezolano se destaca a nivel internacional por violaciones a los derechos humanos. La diáspora supera a los países en guerra.  Infinidad de organizaciones vinculadas a la protección de las personas se han activado, al igual que los gobiernos de países vecinos lo hacen para articular legislación que facilite la convivencia y establecimiento de los migrantes en sus espacios territoriales. El conflicto crece y las soluciones no aparecen.

Diversidad de analistas político-sociales han descrito las distintas vías que se pueden alcanzar para lograr los cambios en sana paz, entendida esta por el reconocimiento del tercero. La negación de la existencia del contrario fortalece la posición radical y esconde la política para enaltecer la anti política con vía a la confrontación, hasta imponer la sumisión total. Hay quienes apuestan a eso, pero son minorías en ambos sectores.

La realidad por cruda que sea hay que decirla sin tapujos. Los dirigentes políticos deben calzar el zapato a ese nivel. Hay que definir lo que realmente se quiere para Venezuela. Los ciudadanos deben participar activamente en ese debate y construcción de propuesta. Los partidos políticos son canales para alcanzar el objetivo a través de la planificación y movilización de las personas ordenadamente. Se suman a ellos los gremios, sindicatos, ong. Los voceros o representantes de la alternativa democrática no pueden estar siendo susurrados, atacados y expuestos por quienes son amantes de la guerra, pero están obligados a presentar hoja de ruta transparente.

La lucha es por defender la democracia vs el autoritarismo. Allí está el meollo del asunto, pero hay quienes pretender sacar provecho de eso maltratando a quienes se atreven a hacer propuestas distintas a la hostilidad. El sistema político de los socialistas siglo XXI está destruyendo el estamento social venezolano. Afianzar el sistema de libertades es la vía para salir del atolladero, pero se deben construir consensos para alcanzar el propósito. Quienes han vivido arrodillados pretenden hacer ver que son otros los que hacen tal venia. Un símil de esa conducta es la del corrupto que se molesta cuando ve que no puede hacer que otro siga su camino, y en consecuencia busca desesperadamente inculparlo, incriminarlo en algo. Así se mueven los autoritarios, y buscan al pendejo para que les lama los zapatos. En oportunidades lo consiguen, pero cuando es en sentido contrario, se vuelven histéricos, iracundos, desequilibrados y bocones.

La Venezuela demócrata reclama a sus allegados templanza, serenidad, astucia, estrategia, táctica, sapiencia, disciplina, organización, conducción, moderación y madurez política. La tolerancia es factor básico para recorrer el camino y forzar la salida constitucional del poder a quienes pretenden mantenerlo por la vía de la ilegitimidad. Los dirigentes demócratas están obligados y es su deber, asumir el compromiso de alcanzar los cambios dentro del contexto de la democracia. Los representantes del sistema colectivista no van a ceder el poder por simple solicitud. Hay que plantarse constitucionalmente, con apoyo internacional y actuar sin complejos.

@jarturoms1

jarturomolina@gmail.com

 

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »