Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Maryclen Stelling: Exorcismo político

Maryclen Stelling: Exorcismo político

 

Aun cuando el triunfo de Bolsonaro en las recientes elecciones brasileras era la crónica de un triunfo anunciado, expertos y analistas nadan en las aguas turbulentas del “por qué”, lanzando las más diversas hipótesis y alertas sobre apocalípticas consecuencias para Brasil y la región.

Desde la primera vuelta se inicia un proceso crítico-analítico, con fines sanadores y preventivos, que lidia con la impredictibilidad y afronta el reto de armar el rompecabezas Brasil-Bolsonaro. En ese orden de ideas, se señalan diversos factores causales mundiales, regionales o inherentes a la realidad brasilera.

Sin pretender un levantamiento exhaustivo, destacan la crisis de la democracia y de representatividad, un patrón electoral volátil y personalismo político; además de la realidad brasilera donde destacan la corrupción y la violencia, más el papel de las redes sociales y medios organizados de derecha. Coinciden en señalar la influencia de las iglesias evangélicas pentecostales; a lo que se añade la preponderante incidencia de factores subjetivos tales como desencanto, incredulidad, desesperanza y desengaño; más la conciencia del fracaso de un proyecto y la ausencia de un anhelo utópico. Tal cuadro subjetal conduce a un escepticismo desmovilizador, que encuentra energía y motivación en la propuesta de un “superhéroe”, Jair Messias Bolsonaro, quien, provisto de un discurso directo y confrontador, funge de vengador y restaurador del orden perdido.

Emerge a nivel regional un discurso político de carácter preventivo, en tanto anticipación a posibles comportamientos político-electorales “indeseables”. Suerte de prevención de una posible epidemia “mesiánica” y nuevas rutas políticas.

A pesar de la pretendida racionalidad político-analítica, el reto parece ser el exorcismo del “bolsonarismo. Un “conjuro contra un espíritu maligno, con miras a impedir, evitar, alejar un daño o peligro”, encarnado en Bolsonaro, “el elegido”. Y, en tanto desafío, ahuyentar o expulsar los peligros y desviaciones de un amplio proyecto político, inicialmente liberador, emancipador.

¿Fin de la utopía progresista? ¿Inicio de una antiutopía política votada por 57 millones de personas? Asistimos a un peligroso enfrentamiento, de la mano de un nuevo mesianismo que promete rescatar el “Orden y Progreso”.

@maryclens

 

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »