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Ezio Serrano Páez: La Asamblea Nacional con las bases llenas

En  memoria de Teodoro, seguidor de  los Tiburones de la Guaira

Ha terminado la primera parte del noveno. El juego se encuentra uno a cero a favor de la dictadura. Turno al bate para el equipo de la Asamblea Nacional, con dos outs. En el momento, el pitcher oficialista solo atina a lanzar bolas que le han permitido al equipo asambleísta colocar tres hombres en base: en la primera corre “mayoría opositora”, en la segunda almohadilla está “apoyo internacional” y, en la tercera, amenaza con anotar “fin de legitimidad democrática.” Con cero strikes, tres bolas y las bases llenas estaremos en diciembre, el último inning del partido. ¿Estarán las gradas vacías? ¿Se perderá el juego por la copa “ Segunda  Independencia”.

1.- ¿Hay apuestas?

Siempre las hay. Apostar por el fracaso del país ha sido una postura tan recurrente como conveniente para los beneficiarios de la tragedia nacional. Pero sería injusto no reconocer a quienes han apostado por la recuperación democrática al costo de su propia tranquilidad y bienes. Y un modo de apostar por Venezuela es mantenerse en las gradas, atentos, actuando, promoviendo. Al equipo en el poder le interesa nuestra ausencia, el descreimiento y desesperanza. Dar por perdido el juego es reforzar el cumplimiento de las profecías del fracaso. Un juego sin perspectivas de victoria para los seguidores de la AN es el verdadero trofeo apetecido por el manager del equipo antillano que gobierna, aunque  no es la Serie del Caribe lo que se juega. Ciertamente, las dudas son razonables: ¿Cómo apostar por una entidad anarquizada, errática, sin conducción? ¿Quién puede apostar por  un equipo de “muertos”? Se preguntan algunos, desconociendo  que en política los muertos reviven.

2.- ¿Cómo revivir al muerto?

Haciendo que reviva. Y para ello es suficiente que se oxigene retomando su naturaleza unitaria y nacional. Porque la Asamblea Nacional es el cuerpo organizado representativo del interés común, o del interés general, como dirían los padres fundadores. Si ha fallecido es porque se dispersó, movido por las parcialidades. Pero el muerto revive si los partidos suspenden por un tiempo muy breve sus naturales y legítimas aspiraciones particulares y se abocan a la defensa del interés general. Se bañarían de gloria con una sola acción: abocarse a la tarea que reclama la nación. Esto es, salir de Maduro para restablecer la república. Turno al bate para la Asamblea Nacional. Hasta con un rolling se anota una carrera que puede revivir su propia estima y la de todo un país desesperanzado, cansado de perder. Concentrarse en la jugada, una sola meta, rechazar la dispersión, ignorar las fintas constituyentes para triunfar.

3.- Es “nuestro” equipo

 Que nos corrijan los expertos, pero sospecho que no sería la primera vez: un equipo que “viene de abajo” luego puede resultar ganador. Por lo demás, la Asamblea Nacional es nuestro equipo, así, con el posesivo en plural para la tercera persona. Por ellos votamos y podemos exigirles el cumplimiento de su deber.  Que existan jugadores lesionados, suplentes,  emergentes, calienta banco, o bates quebrados, no impide la votación que puede ponernos a ganar.

  4.- De dónde venimos

No puede asombrar que en un país asolado por los caudillos se insista en procurar la unidad a partir de algún líder de ocasión. Se nos olvida el origen de la república: una Asamblea Nacional –con el perdón del anacronismo– que en 1811 decidió sentar las bases de nuestra nacionalidad. Pero si faltan argumentos, fue una Asamblea Nacional la entidad que en la Francia Revolucionaria realizó el “Juramento de Juego de Pelota”, la unidad de los republicanos galos hasta terminar la constitución. Parlamentarismo de calle lo llamaríamos hoy. Sobran los ejemplos en los cuales son los cuerpos representativos de lo nacional, el verdadero fundamento de las repúblicas. Como una tal República de Venezuela, que en 1830 se separó de Colombia con declaración de principios producidos por una asamblea de representantes provinciales. El turno al bate que hoy mencionamos no es más que la posibilidad de recuperar el ser republicano, nada más y nada menos que la ocasión ideal para que los diputados actuales pasen a la historia de las largas luchas contra el personalismo político, archirrival perenne de la república moderna. Nunca Mickey Mantle, Barry Bonds, Hank Aaron o Babe Ruth tuvieron la ocasión de un juego más estelar. Nunca Aparicio, Galarraga, Santana o Vizquel tuvieron tal ocasión de brillar.

5.- ¿Reforzar con importados?

Sin lugar a dudas. Frente a un equipo formado por los irresponsables del Partido Militar, artillado por  cubanos, Elenos y malandros armados,  no es suficiente botarla de home run. Lo que es igual no es trampa. A la dictadura la sostienen importados y nacionales. Cuando “fin de legitimidad democrática,” nuestro corredor en tercera base pise el home, se debe convocar a elecciones libres con apoyo internacional. El informe de la Comisión Sobre Intervención y Soberanía de los Estados (ONU, diciembre de 2001) abre la brecha para anotar varias carreras en una misma jugada. Aquel filósofo del bate, Lawrence  Peter, mejor conocido como Yogi Berra, muchas veces citado por Teodoro Petkoff, lo expresaba más o menos del modo siguiente: el juego no se acaba hasta que se termina.

@EzioNoc

 

 

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