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Pedro R. García: ¿Constituyentismo Comunal,  Comunismo, Pretorianismo o Estado guarnición?

 

Una acotación necesaria…

En la discusión maniquea y confusión generada por el apabullamiento en estas casi dos décadas del chavismo han permitido la afloración de criterios históricos de bulto, que el civilismo democrático, por ingenuidad o ceguera no había percibido durante décadas. Me refiero al reduccionismo militarista que compiscuás figuras, han hecho patente como expresión de un imaginario colectivo del estamento castrense. Con la aferente retórica del ficcional Socialismo del siglo XXI y sus diferentes correlatos en un gesto de infinita audacia lo que se ha adoptado en el país es el concepto de doctrina de seguridad nacional definida de forma total, global, omnicomprensiva, conforme como había sido desarrollada en los regímenes militares de América Latina en los sesenta. Casi todo lo que se suceda en la nación concierne al Estado (y en nuestro caso subordinado régimen), aun cuando se trate de temas desde el desarrollo económico  hasta del quehacer cotidiano. En el proyecto político en subsistencia en el país pudiéramos decir que con ingenuidad compramos durante mucho tiempo el discurso del régimen en el cual convergían paradójicamente algunos elementos (los menos) de orden democrático (los más) de orden autoritario. “Es evidente que la intervención de los militares en la política no dependen de normas constitucionales, sino de las tradiciones culturales y políticas del país”, (Rey Juan Carlos 2002 Págs. 9-34).

Las características de este régimen que han destacado:

1.- El establecimiento de un régimen de partido único;

2.-La promoción de una ideología única (Socialismo de siglo XXI);

3.-Sobredimensión y concentración de atribuciones y funciones en manos del presidente de la República;

4.-Desconocimiento progresivo a través de Leyes fácticas de derechos elementales y garantías constituciones (tránsito; trabajo electoral; pluralismo; asociación; alternabilidad; propiedad privada; opinión; expresión, las Leyes del poder popular, (Ley Orgánica de la Comunas, Ley Orgánica de Contraloría Social, Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular,  Ley Orgánica del Poder Popular); y como guinda del despropósito en su afán de concluir la dominación (el fraude de una Constituyente que sustituye la Constitución vigente, con la que le darían el tiro de gracia, y que sería la cancelación de la República.

5.-Criminalización de la disidencia u oposición (represión policial, judicial y militar);

6.-Ausencia real de la división de poderes públicos;

7.-Nula rendición de cuentas (accountability); (corrupción desbordada).

8.-Exagerado culto a la figura del presidente, asumiendo rasgos cuasi-religiosos;

9.-Ejercicio arbitrario del poder por un reducido grupo (militares, jefes de PSUV y demás; (nepotismo);

10.-Pluralismo político restringido;

11.-Legitimación del poder en un discurso apolítico en su lógica ideológica, invocando la patria, el orden, la familia, a Jesús, el bolivarianismo, el socialismo, del siglo XXI.

12.-Movilización alta, permanente y sostenida y basada a través del partido (PSUV), del eficiente entramado tejido comunicacional y el machamartillo empeño ideológico (socialismo del siglo XXI).

En factores los de oposición que destaca:

1.- Unanimidad en constatar la crisis, diversidad en interpretar las causas;

2.-Les falta el tridente del silogismo que desarme estratégicamente y tácticamente al chavismo; los  picos del conflicto 2007, (referéndum para la reelección), 2014, (La salida), conquista de la mayoría legislativa que culmino en un frívolo,  sáinate, el desconocimiento de la elección del 20 de mayo y ahora de nuevo la vacilante posición frente a la convocatoria de una consulta para aprobar a contrapelo de la realidad del país, un “nuevo marco constitucional” lo que si no se pacta es un fraude constituyente, y esta vez no se divisa para frenarlo los jóvenes de la Doxa universitaria que son los que han puesto las bolas en el yunque.

3.- No han vertebrado  un discurso de ideas de modernidad y progreso, los que están en liza solo se traducen en intoxicación semiótica y existencialista  siguen abrevando en la mentalidad adquisitiva (de cosas e ideas) derivada de la subcultura rentista petrolera;

4.- No saldan ese sello de la vieja sociedad que sigue aún viva, como si aquí no hubiese existido una profunda crisis de representación, ¡cuidado¡ (las utopías regresivas son peores);

5.- No consiguen arrancar esa aptitud que hace que la oposición solo paste en el electoralismo, padecen de obesidad, de fatiga histórica y no superan sus bostezos ideológicos;

6.-Tienen que formular con claridad como harán en un cambio para revertir la bulquerización y el accionar excesivamente violento y mafioso que opera con impunidad en el país con una asombrosa articulación de gruesos sectores del gobierno narcotráfico, corrupción administrativa, lavado de dinero, armas, juego legal e ilegal, sicariato, trata de blancas, con claras conexiones a través de las homicidas mafias y la delincuencia organizada en Estados Unidos y Europa, en síntesis un Estado de garito.

7.- ¿Cómo desafiaran con la verdad a la infame fabulación comunicacional mundial y local de todo pelaje en boga?

Para finalizar:

Hay que convocar desde la Venezuela profunda un radical debate que nos yeve a la reconstrucción moral de la República, para lo cual la dinámica debe ser conformar aleatoriamente un comando colectivo, y más temprano que tarde habrá seleccionar un conductor que aspiramos sea un líder sensato, con suficiente conexión popular, pero sin aura mesiánica, que luzca con autonomía frente a los “gastados liderazgos” especialmente el residual de los fragmentados partidos políticos, acompañado de un programa creíble, que se sea en un marco de elecciones de base abiertas que lo sitúe en un plano no solo de derrotar contundentemente al chavismo, pero consientes que hay que convivir con él. Estamos frente una encrucijada, debemos córtale el vuelo al gobierno en este que esperamos sea su último intento de una nueva fabulación que compromete de manera dramática las posibilidades de gobernabilidad en el país. Forzoso es concertar más allá de la oposición tradicional e ir a un pacto que suscribamos la mayoría de venezolanos y articular una gran alianza de la heterogeneidad, que nos acerque a la necesaria cohesión social que permita dar señales de unificación, alrededor de contenidos programáticos, comunes, organizativos y demás. Ahí confluirían sectores de diferentes corrientes de pensamiento, que coinciden  en la defensa de la soberanía, de elecciones libres en fin de la democracia. Se están dando condiciones para un reagrupamiento con gran fuerza y que en otras cosas debería visualizar como paso ulterior ubicando el esfuerzo de cambio que permee por encima de los poderes constitucionales que son de factura monocolor todo esto sin lapidar la posibilidad de competir en las elecciones. El escenario en el país ha desbordando los liderazgos, la amenaza que se cierne es de una gravedad que algunos teóricos la asocian con la anarquía y el caos. Se revelan las precondiciones que los especialistas le asignan a cualquier sociedad susceptible de un escalamiento sin retorno del estallido que se advierte cada día que pasa puede hacer que sea  ser muy violento.

“Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas”

pgpgarcia5@gmail.com

 

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