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Manuel Isidro Molina: Pedro Torres Ciliberto busca la nacionalidad italiana

 

Pedro Torres Ciliberto busca afanosamente la nacionalidad italiana para abandonar Nueva York

El Consulado de Italia en Caracas es recurrentemente visitado por agentes de Pedro Torres Ciliberto (PTC) -prófugo de la justicia venezolana desde 2010 por delitos bancarios y asociación para delinquir, hoy radicado en Nueva York- en procura de la nacionalidad italiana para quien no está en condiciones de justificar la enorme riqueza que amasa con su mafia internacional de testaferros y empresas en diversos países del mundo, entre ellos su Venezuela natal, Estados Unidos, Panamá, Islas Vírgenes y España.

Les preocupa la persecución penal de corruptos venezolanos que han logrado establecerse con su dinero robado, propiedades de todo tipo, finos caballos y vehículos de lujo en Estados Unidos: ¡no se sienten seguros en Nueva York ni Miami!

Los casos más recientes de la caída de Alejandro Andrade y Raúl Gorrín -escondidito en Venezuela, bajo protección de sus compinches-, entre otros, les perturba el sueño, a pesar de la impunidad que han sabido comprar en tierras estadounidenses, donde las mafias funcionan con edulcorados movimientos de abolengo europeo.

Con amplia experiencia en tráfico de influencias, sobornos y asociación para delinquir, su “personal” en Venezuela se mueve siempre tras bastidores. No escatiman esfuerzos, mañas ni pagos ilegales en bolívares, dólares o euros a funcionarios corruptos para obtener documentos y trámites “legales” en notarías, registros y otras oficinas públicas en todo el país. Simplemente es parte de su modus operandi, en el Sistema Judicial, desde el Tribunal Supremo de Justicia hasta un Tribunal de Parroquia o cualquier Fiscalía del Ministerio Público: sus abogados -representantes de personas naturales y jurídicas- creen no tener límites, porque hasta ahora les ha ido bien, relativamente, desde que “El Vigía” picó los cabos con más de mil millones de dólares fraguados en estafas bancarias, tráfico de divisas y otras muy diversas operaciones financieras para la legitimación de capitales, como las utilizadas habitualmente por los narcotraficantes y corruptos en todas las latitudes.

“Pedrito” en el Valle Arriba Golf Club

A PTC lo conocen suficientemente en los círculos políticos y económicos de Caracas, desde muy joven: lo llamaban “Pedrito” desde que comenzó con sus andanzas en el Valle Arriba Golf Club, donde se relacionó en sus tiempos de veintiañero: estafó a un gentío con la venta de “dólares petroleros” que adquiría a Bs. 3,35 y revendía a quienes le agradecían su diligencia, hasta que construyó una especie de “pirámide” y picó los cabos dejando estafados a no pocos de la alcurnia caraqueña.

Esa fue una de sus primeras experiencias a la sombra del poder: su tío José Ángel Ciliberto (JAC) -futuro ministro de Relaciones Interiores durante el gobierno del presidente Jaime Lusinchi-, en ese entonces “adeco disidente… para tapar el escándalo y evitar que lo metieran preso, logró que el presidente Raúl Leoni autorizara saldar las cuentas de ‘Pedrito’ con la partida secreta de Carmelitas”, esquina de Caracas donde se encontraba la sede del ministerio de Relaciones Interiores, ocupada hoy por la Vicepresidencia Ejecutiva de la República.

Su larga “carrera” a la sombra de las mieles del Estado, se afianzó durante los gobiernos de Acción Democrática con variadas e intrincadas relaciones que el empresario Alejandro Kauffman le fue facilitando con altos dirigentes de ese partido -sin incluir a su tío JAC- y encumbrados burócratas cuentadantes, tiempos fulgurantes de la llamada “Cuarta República”, durante la cual adquirió brillo José Vicente Rangel, ex candidato presidencial, renombrado parlamentario defensor de Derechos Humanos y periodista de fuste que torció el rumbo hacia la extorsión y la connivencia tras bastidores con el poder corrompido: “Pedrito” se asoció con él -siempre a la sombra- y así llegaron ambos a los tiempos de la “Quinta República” de Hugo Chávez con el triunfo presidencial del 6 de diciembre de 1998.

Torres Ciliberto hace parte del frenesí financiero del nuevo gobierno de inexpertos conductores bajo la égida de Luis Miquilena -todopoderoso ministro de Interior y Justicia, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 y jefe del Movimiento V República (MVR)- y José Vicente Rangel (canciller y luego ministro de la Defensa y Vicepresidente Ejecutivo de la República-, principales responsables de la temprana decadencia ética y moral del gobierno de Hugo Chávez, cuya fétida eclosión arruina a Venezuela en la era Maduro.

La evolución de los “negocios” financieros de PTC es descrita magistralmente por Ewald Scharfenberg en un reportaje en “THE PANAMA PAPERS, criminales, políticos y los negocios turbios que esconden sus fortunas”, cuya lectura es indispensable:

Pedro Torres Ciliberto: la voltereta financiera para controlar Seguros La Previsora

Con sus bardas en remojo, “Pedrito” se inquieta en Nueva York, y no deja de pensar en partir hacia Italia, pero dotado de la nacionalidad italiana procurada vía ascendencia materna, aunque nunca le había hecho falta, lo que debe generar suspicacias en Roma.

Igual que Tobías Carrero Nácar y Miquilena

Bien conocido es que Luis Miquilena, durante los tres primeros años de gobierno de Hugo Chávez, tuvo con el presidente de Multinacional de Seguros, Tobías Carrero Nácar, una alianza delictiva para saquear al Estado venezolano entre enero de 1999 y marzo de 2002, cuando ambos decidieron darle la espalda al polémico gobernante y plegarse al golpe militar-cívico-empresarial del 11 de abril de 2002.

Pedro Torres Ciliberto lo hizo en llave con José Vicente Rangel, su partner, éste en la política y aquel en los negocios. Tampoco es secreto: aunque no acostumbraban a mostrarse juntos en público, “Pedrito” y “José Vicente” y su combo hilaban fino, hasta que Torres Ciliberto se desbocó en sus codiciosas andanzas en 2009 con la compra sucesiva y compulsiva de varios bancos y ¡La Previsora!, la joya más preciada del mundo asegurador venezolano, en sí un emporio empresarial que “Perucho” -también así llamado- compró a la sombra de JVR, sin reparar en el impacto mercantil y político de tantas operaciones voraces. Muchos comenzaron a preguntarse “de dónde saca tanta plata Perucho”, para inmediatamente asociarlo que su “socio” José Vicente Rangel, alta pieza del gobierno, muy conocido por su parquedad maquiavélica a la hora de maniobras extorsivas y el tráfico de influencias.

El problema para Rangel es que “Perucho” lo podría sacar de su zona de confort de su casona de “Los Chorros”, Caracas, en caso de que caiga en manos de la justicia estadounidense y tenga que convertirse en “testigo protegido”: lo que sabe PTC de JVR sería oro en polvo para la Fiscalía de Nueva York. Hasta ahora no hay un solo saqueador de Venezuela, que no haya cantado más que Pavarotti, bajo “negociación” con los fiscales gringos.

 

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