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Hilde Sánchez Morales: Nuevas maternidades y paternidades en el siglo XXI

 

Un tema de plena actualidad es el de la gestación por sustitución. Se trata de una de las derivaciones que mayores controversias suscitan dentro de las posibilidades que ofrecen las técnicas de reproducción humana asistida. Se está convirtiendo en una alternativa para parejas y para individuos en solitario, que con alta capacidad adquisitiva no quieren renunciar a ser madres y/o padres.

En ella una mujer subroga su útero a un matrimonio/pareja legal heterosexual/homosexual o a una mujer u hombre solo, y sus servicios culminan con el nacimiento de un bebé. El caso más sencillo es el de una pareja heterosexual casada o legalizada que desea tener descendencia. A la participación dentro de la unidad familiar de un individuo ajeno al grupo familiar (la madre que subroga su útero) se puede añadir la intervención de otros individuos, complejizándose considerablemente el entramado de parentesco. El cruce de grupos adquiere una gran significación, pudiendo aparecer tres padres: el padre biológico (el que aporta el semen, bien del varón que contrata junto a su mujer los servicios de la madre subrogada, bien del marido/pareja legal de la madre subrogada o de un donante anónimo), el padre legal (el marido/pareja legal de la mujer que subroga su útero) y el padre social (el marido/pareja legal de la pareja que, junto con su mujer/pareja legal, contrata los servicios de la madre subrogada). Pero además podrían convivir tres madres, en sus diversas variantes, la madre biológica (de la que fuera el material genético, bien la madre subrogada, una donante anónima o la mujer/pareja legal que contrata junto a su marido/pareja legal los servicios de esta mujer), la madre jurídica (por ley siempre la que alumbra y sería la madre subrogada) y la madre social (la que contrata junto a su marido/pareja legal los servicios de la mujer subrogada). El nacido tendría parentela materna y paterna, derivada del desempeño de la maternidad y paternidad sociales y el niño disfrutaría de todos los derechos/deberes derivados de su condición, siempre y cuando se respete el contrato de subrogación. Desde el punto de vista familiar/parental la situación adquiere otros matices y dimensiones cuando fueran parejas homosexuales casadas o legalizadas y mujeres u hombres solos que utilizarán los servicios de mujeres que subrogaran sus úteros.

En España el Artículo 10, de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida dice sobre la gestación por sustitución que “1. Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero; 2. La filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto; 3. Queda a salvo la posible acción de reclamación de la paternidad respecto del padre biológico, conforme a las reglas generales”. Por su parte, el Comité de Bioética de España, se posicionó, en mayo de 2017, en contra de esta práctica y apostó por promover un marco regulatorio internacional que prohibiese la celebración de estos contratos “en garantía de la dignidad de la mujer y del niño”. Por su parte el Parlamento Europeo es claramente contrario a la maternidad por sustitución, tal como se recoge en el punto 11 de la Resolución 16/3/1989, de igual forma que en el artículo 21 del Convenio Europeo sobre los derechos humanos y la biomedicina se indica que “el cuerpo humano y sus partes como tales no deben ser objeto de lucro”. En este mismo sentido, el artículo 21 del Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina del año 1997 señala que “el cuerpo humano y sus partes como tales no deben ser objeto de lucro”.

En los últimos años el debate llegó a la arena política, de hecho el partido liderado por Albert Rivera registró en julio de 2017 una proposición de ley para regular la gestación subrogada con el objetivo de legalizarla como una práctica “altruista” (cuestión objeto de fuertes críticas), iniciativa que no fue secundada por otros partidos políticos.

¿Cuáles son los argumentos en los que, en general, se sustentan sus partidarios? Cinco son las principales ideas que manejan: que los derechos reproductivos deben ser los mismos tanto para los que procrean de forma natural como para los que necesitan los servicios de la maternidad subrogada; que las mujeres son libres  para decidir sobre sus cuerpos; que este tipo de transacción no agrede la dignidad femenina, pues se trata de una decisión que adoptan las implicadas con total conocimiento; que el pago que reciben por su “servicio” no debe ser considerado como un precio por la venta de un niño, sino como una compensación. Por último, que gracias a esta técnica nacen seres humanos que nunca habrían tenido la oportunidad de venir al mundo.

Y ¿cuáles son los argumentos de los que se declaran en contra? Se fundamentan en la consideración de que los derechos reproductivos han de estar siempre limitados por los derechos de los demás y por los propios valores éticos y morales; en que el alquiler de úteros podría dar pie a utilizar este procedimiento cuando no existieran razones estrictamente biológicas que impidieran una gestación; en la disyuntiva de si es posible hablar de libertad en mujeres con graves problemas económicos que vean en la subrogación de sus úteros una salida a su circunstancias; en que vulnera la dignidad de la mujer gestante y del niño así nacido ya que se instrumentaliza los cuerpos de las mujeres y objetualiza la  vida humana; en que no debería ser factible comerciar con el cuerpo, pues quienes acuden al mercado para vender u ofrecer partes del mismo están en una condición de inferioridad y, en consecuencia, lleva asociada una explotación de los más desfavorecidos; en problemáticas derivadas de madres subrogadas que se negaran a entregar a sus bebés (conocidas fueron las circunstancias del llamado “Baby M” en el año 1987) o en supuestos en los que los bebes nacieran con malformaciones y la persona o pareja contratantes se negarán a hacerse cargo del recién nacido. Cabe destacar posibles conflictos en los integrantes de la unidad familiar de la madre subrogada como, por ejemplo, el impacto que tendría en los hijos previos de la gestante o en los abuelos y familiares más directos entregar a su nuevo “hermano”, “nieto” o “sobrino” a unas personas desconocidas, o los efectos en los nacidos y los intervinientes en casos de “madres abuelas”, “madres tías” o “madres-amigas” que “prestaran” sus úteros a sus hijas, hermanas o amigas. Más recientemente fue mediático lo vivido por varias familias españolas que el pasado verano quedaron bloqueadas en Kiev a la espera de traer a sus pequeños a España, tras haber sido concebidos a través de los servicios de agencias de subrogación de úteros instaladas en esta ciudad (se calcula que en Ucrania anualmente se firman entre 2.000 y 2.5000 contratos de este tipo, con un coste para los contratantes entre 40.000 y 50.000 euros).

En esta línea el pasado septiembre La Red Estatal contra el Alquiler de Vientres de Alquiler (en la que se integran 300 organizaciones) promocionó un manifiesto, que cuenta hasta el momento con el apoyo de organizaciones en otros 16 países (EE.UU, Francia, Suecia, Italia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Holanda, Canadá, Australia, México, Argentina, República Dominicana, Indica, Tailandia y Camboya) (https://www.noalquilesvientres.com/). Por su parte la Agencia para el Desarrollo y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas está debatiendo sobre el tema, con informes públicos en los que se dice que “la maternidad subrogada puede convertir a los niños en mercancías” (https://news.un.org/es/story/2018/03/1428492).

Como vemos, muchas son las cuestiones éticas, legales y sociales derivadas de la subrogación de úteros, siendo necesario actuar de acuerdo al principio de prudencia, pues nos enfrentamos a un tema de suma importancia y proyección. Con la gestación por sustitución deberíamos conjugar satisfactoriamente los derechos reproductivos, el valor de la libertad, la dignidad de los individuos, y el interés de los niños. Que así sea…

 

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