Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Gerónimo Figueroa Figuera: Aumento salarial es un pin-pon perverso

Gerónimo Figueroa Figuera: Aumento salarial es un pin-pon perverso

 

Los aumentos salariales aplicados desde 2013 cuando maduro asumió como presidente electo para terminar el periodo constitucional que no pudo cumplir el comandante intergaláctico por haber fallecido, han sido en la práctica, un juego de pin-pon perverso donde el pueblo venezolano actúa como un amateur y la inflación-especulación actúan como jugador profesional con campeonatos mundiales. Aunque ese jueguito lo comenzó el intergaláctico con el propósito de igualar a todos los trabajadores por debajo, donde todo el mundo tuviera un salario único, sin diferenciar cargos ni formación académica y profesional, al mismo estilo de Cuba y toda la perversidad que hubo en la Unión Soviética y sus países satélites antes de caer la cortina de hierro.

Al principio Maduro aumentaba el 20%, 40% y 100%, y los precios subían 60%, 100%, 200%, 600%, 300% hasta llegar al millón por ciento. De esa forma logro el objetivo de arruinar a los venezolanos y crear dos clases sociales, la chavista-madurista representada en 03% y la otra integrada por el 97% de los venezolanos. Eso puso a miles de compatriotas, niños y de la tercera edad,  a comer de la basura y a millones a huir para otros países buscando oportunidades para sobrevivir. Hasta que el 20 de mayo con un brusco golpe de timón y sin ningún estudio económico aumentó seis mil por ciento el salario llevándolo de 4 millones de bolívares a 180 millones.

Esa acción perversa apresuró la caída de muchas empresas que estaban aguantadas tratando de llevar la carga para no cerrar y mantener los puestos de trabajo. Sin embargo, con el cierre de esas empresas no solo siguió palo abajo la producción nacional y el desempleo, sino que aumento el hambre y la diáspora venezolana. Igualmente aumenta la dependencia alimentaria para los venezolanos desde el exterior a través de las importaciones clap que solo favorecen a empresas extranjeras generando empleos en otros países y llenando los bolsillos a los llamados bolichicos tipo tuerto Andrade y toda la camarilla que aparece mencionada en juicios de tribunales de EEUU.

Como muestra un botón. El aumento de seis mil por ciento al llevar el salario mínimo de cuatro millones a 180 millones, que comenzó a regir a partir del primero de septiembre 2018, según Nicolás Maduro, solo duró 40 dias porque la hiperinflación se lo trago en ese tiempo, pero no fue sino cien días después que Maduro decidió ajustar nuevamente el salario pero esta vez fue solo de 140%, que inmediatamente disparó la carne que costaba 800 bolívares a 2500 bolos. El pollo estaba 600 soberanos y se subió 2 mil bolívares y el cartón de huevos estaba en 700 bolívares y se ubicó en mil 500 bolos. Eso por nombrar solo tres alimentos.

Sin pendejadas, pero la alegría que representa un aumento salarial para los trabajadores de otros países, para los venezolanos es una calamidad y al mismo tiempo una arrechera porque esos aumentos salariales realizados demagógicamente y perversamente sin ningún estudio de la economía nacional, mas que favorecer a los trabajadores y su familia, son sinónimos de mas inflación, mas escasez, mas especulación por parte de comerciantes inescrupulosos y menor calidad de vida. Sin duda que  cada vez que Nicolás abre la boca para anunciar aumentos salariales los venezolanos en general tiemblan y al mismo tiempo por arrechera sale a relucir la progenitora de Maduro.

La vaina está tan, pero tan jodía, que la metida de mano en el bolsillo no se queda ahí. La luz, el teléfono y el resto de los servicios públicos como el mal llamado aseo urbano subieron de forma grosera en miles de por cientos, y lo peor de toda esta vaina es que esos servicios cada día no sirven para un carajo. Apagones a cada rato, el agua no llega por las tuberías y los teléfonos no tienen corriente para llamar y el que si tiene produce ruido cuando se habla. En fin, es la propia tragedia en pantalones largos.

A todas estas, y en contraste con toda esa tragedia, el ministro de economía, Tareck El Aissami, por instrucciones de Maduro dice por televisión que ahora la vaina si es verdad con los precios acordados, sin embargo, los productos publicados como acordados en la gaceta oficial, no se consiguen ni en fotos, mientras que los representantes de Fedeagro y Fedenaga, o sea, los que representan a los productores que todavía guapean, afirman que con ellos no se han reunido para acordar precios, sino que fueron impuestos. Sin ninguna duda que Maduro con esas medidas busca engañar a la población para que salga a votar el 9 de diciembre en las municipales.

@lodicetodo

geron2ff@yahoo.com

geron2ff@hotmail.com

 

 

Te puede interesar

Loading...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »