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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Radicales al mando (27-09-2017)

Al discurso de Trump han seguido reacciones inmediatas que están en el camino de refrendar la estrategia planteada por él, la cual, más allá de apoyos nominales e hipócritas al diálogo de República Dominicana, que hoy parece frustrado, en realidad apunta a profundizar el conflicto político en Venezuela para tratar de crear las condiciones que den al traste con la Revolución Bolivariana y se aborte la experiencia de transición ralentizada al socialismo en nuestro país.

De manera inmediata se produjeron las sanciones de Canadá, una nueva reunión de los “doce de Lima” (gobiernos neoliberales de América Latina), las declaraciones conjuntas de Trump y Rajoy, y la suspensión del diálogo en República Dominicana, que la ex canciller, presidenta de la ANC y delegada por el Gobierno a esas conversaciones, Delcy Rodríguez, atribuyó razonablemente a órdenes de la Casa Blanca.

Durante su encuentro con Rajoy, el presidente yanqui instó a la Unión Europea a unirse a las sanciones contra Venezuela. De esta manera refrenda el llamado que hiciera a sus aliados, en Naciones Unidas, a radicalizarse y coaligarse con Estados Unidos en la contraofensiva imperial mundial, que incluye en lugar destacado la agresión a nuestro país. El mandatario gringo volvió a cargar contra el socialismo, y de ese modo insiste en reinventar el nombre del antiguo enemigo, el comunismo: “En el hemisferio occidental hemos visto la tragedia de la situación que ha provocado Maduro en Venezuela. El pueblo de Venezuela está sufriendo hambre bajo el régimen opresor socialista de Maduro”.

La presión de Trump sobre sus aliados para sumarse a su línea dura fue explícita: “Confiamos en que nuestros amigos en la Unión Europea seguirán el camino de Estados Unidos, a Canadá y a muchos países latinoamericanos y sancionarán al régimen de Maduro”. El yanqui fue respaldado expresa y obsecuentemente por Rajoy: “Sobre Venezuela hemos compartido impresiones por la deriva autoritaria del país y la necesidad de mantener la presión internacional sobre el gobierno venezolano. He recordado al presidente Trump que España ha liderado la adopción de sanciones individuales”.

Entretanto, la oposición venezolana vuelve a patear la mesa de diálogo. Se confirman nuestras dudas sobre la viabilidad del diálogo entre el Gobierno y la MUD en esta etapa del conflicto político en Venezuela. A pesar de haber perdido la batalla de los meses recientes, con la derrota del plan violento terrorista y la victoria de la Revolución, con la elección y la instalación exitosa de la Asamblea Nacional Constituyente, la derecha no percibe que haya perdido la guerra, y tiene razones para ello. Es verdad que ha sentido los golpes y se ha visto obligada a asumir, en situación de relativa desventaja, el evento electoral regional, adelantado por la ANC, pero es cierto también que el descontento popular derivado de las dificultades económicas sigue allí, y esto le da esperanzas a la oposición de “echarle una vaina” al Gobierno en esas elecciones. No la tiene fácil para convencer a su base social para que vote, pero tampoco es imposible que lo haga, pero en lo que atañe a este Análisis particular, esa es harina de otro costal.

En ese contexto, se vuelve a imponer la línea de los radicales, que están contra el diálogo, aunque se asomen a él por conveniencias circunstanciales, y que están jugando en este momento y una vez más varias cartas: la electoral, la internacional y la que siempre guardan bajo la manga, la conspiradora y violenta, que no dudarían en usar de nuevo si se dan las condiciones. La paz alcanzada es coyuntural, no confiemos en que sea permanente. Pero eso es igualmente un interesante tema para otro Análisis.

La derecha, con los radicales de Voluntad Popular al frente, suscribe la línea dictada por Trump. De hecho, dos voceros de ese partido fascista, el de Leopoldo López, se destacan como principales portavoces de la oposición ahora mismo. Luis Florido, uno de los que asistió a las primeras reuniones de República Dominicana, realmente se mostró todo el tiempo como un saboteador del diálogo, poniendo condiciones que el Gobierno no podía cumplir y mostrándose más bien como un disimulado enemigo de la paz.

Por su parte, otro vocero de Voluntad Popular, el vicepresidente de la Asamblea Nacional en desacato, Freddy Guevara, sigue promoviendo la intervención foránea. Después de retratarse en Nueva York con el canciller chileno, Heraldo Muñoz, declaró que “estoy seguro de que la presión contra Nicolás Maduro va a aumentar. Es muy importante que sigamos trabajando en lograr que aumente el apoyo del mundo. Recordemos que en el caso de Sudáfrica, un régimen tan asesino y que violó los derechos de sus ciudadanos con el Apartheid, se logró una negociación real y fue a través de la presión internacional. En Venezuela, igualmente, la presión internacional será determinante para lograr la libertad”. La ignorancia supina de este sujeto, o acaso más bien su mala intención, olvida la férrea lucha del pueblo original surafricano bajo el liderazgo de Nelson Mandela.

Por nuestro lado, seguimos respondiendo al estilo de Chávez, como debe ser: sin arredrarnos, sin retroceder, desafiando con coraje al poder imperial, lo mismo que han hecho Cuba y Corea del Norte para solventar las agresiones. El presidente Maduro ha dicho que “Hemos sido amenazados descaradamente por el imperio más criminal que haya existido y tenemos la obligación de prepararnos para garantizar la paz”, añadiendo que es necesario “tener los fusiles, los misiles y los tanques bien aceitados, preparados para defender cada palmo del territorio, si hiciera falta”. Así es que se gobierna.

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