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César Malavé: El maestro en la voz del poeta que era Prieto

Enero es la regla de todos  para recordar al hombre que un día pidió la palabra, para decir  en 1932 “… aquí  están los maestros venezolanos y no nos aplastarán.”  Vale establecer que Enero es el mes  de la Patria del magisterio de Luis Beltrán Prieto Figueroa, el   Maestro de América por antonomasia. Ese paradigma que mantuvo una posición impertérrita de rechazo a los despotismos gubernamentales y una conducta insobornable en defensa de los intereses de la escuela, el niño y su clase magisterial. Así lo recordamos en este mes para decir, con voz limpia y actitud de reiterataiva responsabilidad, aquella vibrante frase “Los héroes no han caído”. Por esto enero tiene una significación especial para nosotros, los que tomamos el libro de la conciencia para hacer Ciudadanos y Repúblicas libres. En los albores de cada año nuevo, cuando se celebra el Día del Maestro, el mes del Trabajador de la Enseñanza; resulta oportuno hacer referencia que a través de la historia del magisterio venezolano y, en circunstancias disímiles, grandes poetas nacionales le han cantado al maestro y a la escuela. Vale decir que a esa profesión, que alguna vez tuvo varios apostolados y tantas veces ha sido subestimada, no ha sido ajena a los bardos de todas las épocas y, más bien, ha sido motivo de inspiración y tema vital para los cantos mas sublimes y más hermosos. En esta oportunidad nos referiremos al poeta Luis Beltrán Prieto Figueroa, de cara a las celebraciones, en algunos sitios, o conmemoraciones en otros, el Día del Maestro venezolano.

Revisar la poesía de Prieto, es sin lugar a dudas, es examinar un poco esta otra cara del acontecer del magisterio venezolano, En este artículo hablaremos de uno que nació en segundos del élan vital del hijo luz de la Asunción. El hombre que hizo el Mural de la Ciudad con palabras llenas de amor y ternura. Simplemente Prieto, así como lo conocimos, es el poeta del magisterio, que al ver en agosto de 1964  como el Salto de la Llovizna habría sus fauces para en sus frías y desgarradoras corrientes segar la Estrella de la Declaración de Guayana, dijo: “Caroní sin reposo/ Apresurado/ hirviente correría/ el alba cauda sobre el cauce oscuro/ tumba de la esperanza/ Sombras, penachos de la muerte/ Los niños están solos, la escuela sin palabras/ Duele el dolor del mundo/ En la lagrima viva. La poesía, como lo decía el Maestro, no puede ser un fin en sí misma, quien trasmite sentimientos a través de la poesía, necesariamente asume un compromiso colectivo. Este compromiso puede ser con los poderosos de la tierra o con los que claman justicia y libertad. El poeta, que era Prieto, afirmó, se debe a su magisterio que es la lucha por la dignificación del pueblo y fundamentalmente al maestro, a quienes   dedicó la mayor parte de su vida.

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