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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Diálogo y eufemismos (15-01-2018)

No es bueno generar falsas expectativas, porque entonces la gente tiende a descreer de los líderes políticos. Es claro que el diálogo entre Gobierno y oposición que se desarrolla en República Dominicana vive grandes dificultades, a qué negarlo. No es cosa que nos alegre, somos afectos a aquella hermosa frase que estampó el presidente Maduro: “Nuestra victoria es y será siempre la paz”. En una guerra alguien vence, nadie gana. Bao Nihn, un antiguo combatiente del Viet Minh en Vietnam, afirmó: “En una guerra nadie gana ni pierde, solo hay destrucción. Solo los que nunca han luchado en una guerra hablan de ganar y perder”.

Uno entiende que el eufemismo es una herramienta útil al lenguaje de los políticos. No otra cosa es la frase acuñada por quienes participan en el diálogo Gobierno-oposición: “Nada está resuelto hasta que todo esté resuelto”. Léase: “En los temas fundamentales, no hay acuerdo”.  Esos temas es lo que la oposición llama “nudos”. Pues son unos nudos bien entrabados que difícilmente se podrán desanudar, aquellos que tienen que ver directamente con el tema del poder político.

Es verdad que las declaraciones de Jorge Rodríguez y Julio Borges después del encuentro del pasado sábado traslucen cierto optimismo, mucho más acentuado en el representante del Gobierno que en el de la oposición. Es lo que se entiende que corresponde a quienes persisten en el esfuerzo del diálogo, en lo cual hay que insistir, por supuesto, pues la esperanza es lo último que se pierde. Pero hay declaraciones que no ayudan, como la de Luis Florido, delegado opositor al diálogo y vocero del partido fascista Voluntad Popular, emitida poco antes de iniciarse las conversaciones el jueves pasado: “Entre el primer encuentro y este tercero, el Gobierno de Maduro muestra una mala fe que es insensible a la crisis. No les importan los venezolanos ni solucionar la crisis, solo mantenerse en el poder”. Bien, es claro que a los opositores solo les interesa acceder al poder, “no les importan los venezolanos”. He ahí la cuestión: gobernar o no gobernar.

Por supuesto, nosotros no criticamos el excesivo optimismo de los delegados del Gobierno, es lo que se hace: insistir, augurar lo mejor. Al fin y al cabo este diálogo ha sido promovido sobre todo por el Gobierno Bolivariano. Delcy Rodríguez ha dicho que “Venezuela saldrá triunfadora en el diálogo por la paz y la soberanía de nuestra Patria”. Dios la oiga, aunque a veces este célebre Señor parece sordo.

Claro, al mismo tiempo la presidenta de la ANC no se llama a engaño y luce consciente de los grandes enemigos del diálogo, algunos de los cuales se cuentan entre los invitados a la fiesta. Vía Twitter expresó que “Canciller @HeraldoMunoz vive en la falsa ilusión compartida con personeros opositores de que el diálogo es intervención de Venezuela”, agregando que “en las postrimerías de su cargo como canciller opta por la triste puerta trasera y sirve a bajos intereses estadounidenses”. No hay duda de que los supuestos facilitadores de países con gobiernos neoliberales presionan para que los acuerdos tiendan la alfombra por donde saldría Maduro de la Presidencia y se despidiera de Miraflores el Gobierno Bolivariano. Entonces sí podrían decir que “todo está resuelto”.

También Jorge Rodríguez lanza buenos augurios: “Estamos muy cerca de un acuerdo definitivo de convivencia y paz entre los sectores políticos de Venezuela… podemos decir que, a esta hora, la gran mayoría de los puntos que nos dimos en agenda entre la oposición y el Gobierno nacional están ya acordados”. Por su parte, Jorge Borges se presenta más cauto (y en nuestra opinión más realista, ojalá nos equivoquemos): “No podemos dar la noticia que se haya concertado la posibilidad de un acuerdo para poder presentar soluciones concretas. Mucha gente dirá que se siente de alguna manera desesperanzada por tener otra reunión  por delante, pero quiero que entiendan que lo  no que podemos hacer nosotros en nombre del pueblo venezolano es improvisar, más vale mantenernos con nuestras posiciones firmes y construir decisiones y soluciones en aquellos aspectos donde no hay acuerdos, donde hay nudos en este momento, que simplemente buscar soluciones fáciles”. Se refiere a la nueva convocatoria para el 18 de enero y ya sabemos de qué “nudos habla”: “Una de nuestras aspiraciones más grandes, un sistema electoral y unas elecciones que hagan que los venezolanos se expresen con total libertad, confianza y energía para esta ruta hacia el futuro de Venezuela”.

Por cierto que tres “asesores” de la MUD, presentes en República Dominicana,  tuitearon la noche del pasado viernes sobre los “nudos” en la conversación,  los más complicados de los cuales son aquellos que giran en torno a las elecciones presidenciales y al reconocimiento de la Asamblea Nacional Constituyente

. El economista Asdrúbal Oliveros afirmó que “Gobierno no cumple con el tema de las garantías para las elecciones”. Y el ex presidente de Fedecamaras Jorge Roig: “No hubo acuerdo, como era de esperarse. La perversa combinación del Gobierno y Zapatero decidieron que no hubiera elecciones libres. Los catastrofistas que esperaban que se reconociera la ANC, se quedaron con los crespos hechos”. Mientras que otro “asesor”, Juan Raffalli, publicó: “Lamentable actitud del Gobierno. No reconoce catástrofe nacional y no garantiza elecciones libres ni limpias. Hicimos todo lo que pudimos”. Estos mensajes fueron borrados cuando se informó que hubo una contrapropuesta del Gobierno y que el sábado la conversación continuaría, pero siguen en la memoria para el análisis.

Entretanto, siguen resonando las voces que, en medio de la cada vez más notoria división opositora, se oponen abiertamente al diálogo, como Antonio Ledezma y María Corina Machado, con algunas muletas externas, como el senador gringo Marco Rubio.

No quisiéramos decir al final, si el diálogo político fracasa, “te lo dije”, pero ya en 2016 lo afirmábamos, que en Venezuela no habría diálogo y si lo había, no iba a ser eficaz. Ojalá que no, pero pareciera que va a ocurrir lo que vaticinara Diosdado Cabello a mediados del mes de diciembre pasado: “¿Ustedes creen que ellos están en República Dominicana negociando qué? ¿Nuevas condiciones para las elecciones presidenciales? Aquí va a ver elecciones presidenciales con el mismo CNE, aquí no vamos a cambiar, aquí no se va a cambiar nada”. Sin vaselina y sin eufemismos.

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