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Reinaldo Rojas: El bolívar

El dinero tiene la edad de la Humanidad. Surgió para facilitar el intercambio, pero no es parte de los factores productivos que permiten ese intercambio. Sin embargo, registra en su evolución los movimientos de la economía y es hoy un factor de gran importancia en el auge o declive de cualquier sistema económico. El comportamiento monetario de una economía es para el historiador como el sismógrafo para el geólogo: un instrumento capaz de registrar los movimientos profundos de esa economía. Marc Bloch, en sus estudios sobre la historia monetaria de Europa, señalaba que ese sismógrafo no sólo registra las sacudidas, sino que “a veces” las crea.  Esto tiene que ver con la emisión de monedas y su circulación, es decir, con el mercado monetario y su enfermedad, la inflación. Suben los precios por la indiscriminada emisión de papel moneda.

Desde su origen, las sociedades para completar su oferta productiva impulsaron el comercio a todos los niveles. Primero se intercambiaban productos agrícolas y pecuarios excedentes, luego instrumentos de trabajo, manufactura y servicios hasta llegar al intercambio mismo de dinero. Las nociones de enriquecimiento y empobrecimiento tienen que ver con este círculo productivo y comercial donde el dinero es todo activo aceptado como medio de pago por los agentes económicos, mientras la moneda es la unidad de pago, sea una pieza de metal, un artículo de consumo, una moneda acuñada, un billete o un papel emitido por los Bancos Centrales, hasta llegar en la economía digital del dinero electrónico. ¿Qué es lo fundamental?

 Aceptación y confianza

Que el medio de pago funcione como dinero y eso supone su aceptación por los agentes económicos del intercambio, confianza en las emisiones y capacidad de conservar los rendimientos obtenidos por su tenedor.

A partir del siglo XIX, el Estado tomó en sus manos la emisión de dinero a través de la banca privada y luego oficial. Nuestro primer banco lo propuso José Rafael Revenga al Congreso de la Gran Colombia en 1825 con el nombre de Banco de Venezuela, con sede en Caracas. Luego vendrán varios intentos en un país que necesitaba crédito para poner a funcionar el agro y la incipiente industria, pero a la banca sólo le interesaba prestar dinero con interés, propiciando la usura. A finales del siglo XIX, la legislación bancaria venezolana reconocía cuatro tipos de instituciones: bancos de giro y préstamos; bancos de comercio, para recibir depósitos; bancos hipotecarios y de crédito agrario; y bancos de emisión.

Fue en ese contexto, que el 31 de marzo de 1879 el presidente Antonio Guzmán Blanco decretó el “Bolívar Plata” como unidad monetaria nacional, acuñada en oro, plata y níquel. Las monedas de oro y plata tendrían la efigie de Bolívar mirando a la derecha con la inscripción “Bolívar-Libertador”. Con ello, la moneda tomaba además un valor simbólico que responde a la idea de soberanía que define al Estado Nacional. Una economía nacional próspera, una moneda fuerte. ¿Y qué mejor respaldo que la moneda lleve el nombre de nuestro Libertador? Lo cierto es que en ese agreste mundo de la economía, una moneda fuerte es equivalente a una economía nacional sólida, respaldada en la producción de bienes y servicios, es decir, en un producto interno bruto alto y en unas reservas internacionales sostenidas en el tiempo.

Origen y función de un Banco Central

Es aquí donde conviene traer al debate presente el origen y función de un Banco Central. El nuestro fue aprobado por el Congreso el 13 de julio de 1939, finalizando con ello la emisión de monedas por parte de la banca privada nacional. El diseño y redacción de aquel instrumento jurídico le correspondió al Dr. Manuel Egaña, quien presidió la comisión nombrada por el presidente López Contreras para tales efectos ¿Cuáles eran las funciones encomendadas al nuevo instituto emisor?

Desarrollar el mercado monetario venezolano, racionalizando y centralizando la deuda pública nacional, y custodiando y administrando las reservas internacionales. Manejar la política monetaria para el control de la inflación y la estabilidad de la moneda y servir de prestamista –en última instancia– y orientador de la política financiera del Estado venezolano. La vigente Constitución de 1999 le confiere al Banco Central de Venezuela las competencias monetarias de manera exclusiva, con el objetivo de lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria, siendo ésta el bolívar y no otra moneda que no esté regida por esos principios de filosofía económica. Cuando el país supera los cuatro dígitos de inflación, los precios al consumidor están por las nubes y el Ejecutivo decreta la emisión de un nuevo signo monetario, nos preguntamos, ¿qué dice el Banco Central de Venezuela y dónde queda el bolívar fuerte?

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