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Néstor Francia / Análisis de Entorno: ¿Chávez vs Pérez? (17-01-2013)

De vez en cuando nos gusta evocar los jocosos versos de Andrés Eloy Blanco, pronunciadas por cierto en la Asamblea Constituyente de 1946: “Cosas que no son de ley/siempre resultan un fiasco/mujer orinando en frasco/y negro inscrito en Copei”. Una de estas cosas está ocurriendo ahora mismo, cuando algunos andan comparando la situación de Hugo Chávez en 1992 y la de Oscar Pérez en la actualidad. Comparar a Chávez con Oscar Pérez es sobre todo un inenarrable sacrilegio, por decir lo menos. Es tan absurdo, tan desproporcionado, tan descaminado como comparar a un elefante con una bacteria, sin querer ofender a nadie, sobre todo a alguien que está muerto. Pero nos referimos al tamaño histórico de cada uno de estos dos personajes: uno es un gigante, el otro será nada en la Historia. Mas no es solo eso, es mucho más. La insólita comparación denota una de dos taras: o una ignorancia patética o una mala intención kilométrica.

La diferencia entre estos dos personajes no está en discusión, por supuesto. Pero no está de más ubicar a cada uno de ellos en su momento, sobre todo concentrándonos en este último dato. Tomemos como referencia una parte de la galería de estupideces que hemos tenido que leer y escuchar desde ayer.

Vamos primero con el peor de todos, el ex rector y profesor universitario Luis Fuenmayor Toro, por ser alguien que proviene del campo de la izquierda: ‘Prohibido olvidar’ fue el lema escogido por los actuales revolucionarios, para referirse a las víctimas de las masacres y asesinatos ocurridos en lo que bautizaron como cuarta república. Recuerdo muy claramente las acciones y movilizaciones del pasado contra actos claros de terrorismo de Estado, cometidos por los gobiernos adecos y copeyanos, y defendidos por sus dirigentes como la legítima acción del Estado contra quienes enfrentaban su poder y actuaban al margen de la Constitución. Hoy, ése es el argumento de Bernal, Cabello e Iris Varela. Se les olvida que Hugo Chávez pudo haber sido acusado de lacra terrorista, pues de sus acciones inconstitucionales se generaron medio centenar de muertos. Sin embargo, el gobierno “derechista, reaccionario y asesino” de Carlos Andrés Pérez, no sólo les garantizó la vida e integridad física a todos los insurgentes (lacras terroristas según la nueva nomenclatura revolucionaria), sino que le permitió a Chávez dirigirse a la nación a través de la televisión…”.

Desmenucemos estas barrabasadas.

Esto es lo que pasa con el mito de los académicos. Presas de un supremacismo extremo, suelen meter la pata con una altisonancia digna de mejores causas. Este señor, acaso con cierto resquicio de su izquierdismo hoy devenido en caricatura, reconoce la ignominia de los años de la Cuarta República, para luego matizarla involucrando en ello al líder de la rebelión patriótica del 4 de febrero de 1992, cuando afirma que, repitamos, “el gobierno ‘derechista, reaccionario y asesino’ de Carlos Andrés Pérez, no sólo les garantizó la vida e integridad física a todos los insurgentes (lacras terroristas según la nueva nomenclatura revolucionaria), sino que le permitió a Chávez dirigirse a la nación a través de la televisión…”. Para Fuenmayor, el que Chávez apareciera en televisión fue una dádiva de Carlos Andrés Pérez, cuyo Gobierno parece ser exonerado por las comillas que encierran las palabras “derechista, reaccionario y asesino” ¿Dónde andaría metido Fuenmayor el  27 de febrero de 1989?

La conseja de que Carlos Andrés Pérez le permitió generosamente a Chávez presentarse ante las cámaras no tiene nada que ver con lo que realmente ocurrió. Como se sabe, los rebeldes chavistas se habían hecho fuertes en dos importantes plazas, como Zulia y Carabobo, con alguna fortaleza también en Aragua. Pero habían sido derrotados absolutamente en la plaza principal, Caracas, sede del poder público central. En esa circunstancia, y viendo que los objetivos supremos de la rebelión no se habían alcanzado, Chávez decidió negociar la capitulación para evitar más derramamiento de sangre y fue por eso que pudo salir en televisión el 4 de febrero y cambiar la Historia de Venezuela. Lo de él fue una poderosa rebelión que marcaría el futuro del país. Lo de Pérez una aventura con mucho de caricaturesco, un despropósito desde todo punto de vista. Chávez actuó como un gran líder político-militar, Oscar Pérez como el cabecilla de un grupo de bandoleros de baja estofa.

La insensata comparación de Chávez con Pérez también la propone el fascista fugitivo David Smolansky, quien afirmó que “Es abismal la diferencia. Chávez se alzó en democracia con cobertura de medios masivos, generando la muerte de cientos de venezolanos y se le permitió la rendición. Pérez se alzó en dictadura, sin medios masivos y fue ejecutado, pese a haberse rendido. Un crimen de guerra”.

Y la delincuente María Corina Machado: “Cuando Chávez estaba detenido porque había cometido un golpe de Estado y había violado la constitución, pidió los medios… fueron los medios, pidió un fiscal… fue el fiscal, pidió la Iglesia y fue la iglesia… y qué es lo que estamos viendo hoy… el ajusticiamiento de un ciudadano”.

Por supuesto, lo más importante a destacar en todo esto es lo que se refiere a la dimensión de los objetivos de cada uno de los personajes comparados. Chávez fue un visionario, el diseñador de una propuesta liberadora que recorre el mundo, un libertador, un revolucionario. Pérez, un engendro de la mentalidad fascista, un triste accidente que se disolverá en el tiempo, un pro imperialista, un pequeño ser instrumentado por los agentes de la oscuridad.

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