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Alfredo Salgado: Saqueo y Rodríguez Torres

El predicador de Galilea, Jesús El Mesías, en su camino a Jerusalén para ser inmolado, pasó por Jericó, y en su paso, uno de los personajes más despreciables de ese tiempo, un judío recaudador de impuestos para el imperio romano, se subió en una mata para poderlo ver. Para sorpresa de Saqueo, el despreciable estafador de los judíos oprimidos por la garra romana, Yeshúa (¡me encanta la fonética hebrea!), alzó los ojos al árbol y dirigiéndose al minúsculo hombre allí encaramado, le dijo: Saqueo, baja de allí, porque es necesario que pose Yo hoy en tu casa.

La visita de Yeshúa a la casa de Saqueo, produjo tal transformación en él, que luego de escuchar al Salvador, decidió devolverle a sus víctimas, TODO lo robado, MULTIPLICADO POR CUATRO.

A propósito de estos días desgarramiento del alma, después de que las hienas nos desgarraran el alma, leí un artículo del ex ministro y ex director policial Miguel Rodríguez Torres, en el que él hace un análisis de métodos policiales, para explicar el asesinato de Óscar Pérez y sus acompañantes. El escrito en su título hace una referencia a la ética, pero creo que el disparo se le desvió al Sr. General, porque no dio en el blanco.

Este escrito de Rodríguez Torres, es una mezcla de soda, clara de huevo y leche de magnesio, para que tenga un sabor esa vaina.

Señor Rodríguez Torres, el problema no es de procedimientos policiales, y bravo por Ud., que logró controlar a los terroristas de los cachitos de jamón, sin echar un tiro, según evoca Ud. en su artículo.

El problema Sr. Exministro Rodríguez Torres, es POLÍTICO. Hubo una decisión política, una decisión de Estado, del Estado Chavista, de asesinar a esos muchachos. Un Estado Sr. Rodríguez Torres, que tiene muchas sedes (Miraflores, el 23 de enero, las cárceles en donde están los pranes, La Habana, Moscú), y múltiples cabezas.

Una de esas cabezas, la de Nicolás, ordenó que se capturara con vida a Óscar Pérez. Otra de las cabezas, la de Diosdado, le ordenó a sus fuerzas paramilitares, que no le pararan bolas a la orden de Nicolás, y que mataran a Pérez. No fue pues un asunto policial, para el cual su impecable experticia sería invaluable. Es un problema POLÍTICO así con mayúscula, porque se nos mostró escandalosamente, lo atomizado que está el poder en Venezuela.

Ud. es un hombre que conoce el poder Sr. General, lo conoce, lo vivió, lo ejerció, de manera que lavarse las manos como Pilato lavó las de él, no corresponde con lo trágico del momento ni con lo que Ud. maneja y manejó.

Para Ud., un personaje como Heikel no es nuevo. Ud. los conoce y entiendo que con una de esas facciones se enfrentó. Sabe bien de qué se trata. Ud fue testigo de excepción del proceso de gestación de esa monstruosidad. Por lo tanto, es verdad que no es un asunto de izquierda ni de derecha, como Ud. dice. Es un asunto más serio: el Estado venezolano ha sido tomado desde hace tiempo, y Ud lo supo, por una cruel, despiadada e inescrupulosa banda criminal. Y Ud lo supo. Ud lo sabe. Entonces mejor hablemos lo que es, sin vuelticas ni brinquitos.

Una última cosa Sr. General, al menos a mí, ciudadano común y corriente, en los últimos tiempos me resulta TAAAANNNN desagradable escuchar esas invocaciones a la revolución como estadio superior de la ética. Esa palabrita me produce un malestar estomacal tan intenso que ni le cuento, porque la revolución lo que ha demostrado más bien es su asombroso nivel de degradación ética. Eso me viene pasando Sr. Rodríguez Torres, más o menos desde 1992.

Volviendo a Saqueo: creo en la transformación de los hombres, en su redención, si no, no sería yo un cristiano cada vez más convencido. Pero para que la transformación sea visible, creíble, hay que devolver por cuatro lo robado. La revolución Sr. General Rodríguez Torres, nos robó a todos todo, y todo eso Sr. General, hay que devolverlo. No basta un matiz leve que nos diferencie de la revolución bolivariana, un poquitico de sal aquí, canela por allá, y un adornito convenientemente colocado. No señor. O se rechaza en su totalidad, en sus conjuntos, plenamente, o se sigue en lo mismo.

Si te sales del agua sucia, te lavas, pero sigues con un pie en el agua sucia, pues la suciedad persiste.

Perdóneme Sr. General que se lo diga así, que se los diga así, pero es que ¿sabe Ud. algo? Quiero verlo de este lado, pero como Saqueo, arrepentido, transformado.

La masacre de Óscar Pérez, su inmolación, su martirio ¿no es suficiente? ¿Hace falta algo más?

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