Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Luis Martínez: Corazón  y cerebro

Luis Martínez: Corazón  y cerebro

La situación política que vive Venezuela desde hace 18 años tiene visos de original desastre en la manera como se ha hilvanado el hundimiento económico, político y social que hoy padecen los venezolanos. Los procesos políticos vividos en el pasado, apuntalado por la idea de socialismo o comunismo han servido de ejemplo en muchas de las políticas que implementa el régimen, pero el desorden, la corrupción y la delincuencia  incrustada profundamente en órganos del estado ha puesto la corona que los sustenta en el poder y que sustituyó cualquier símbolo de moralidad y luces que despertó en sus inicios las esperanzas del pueblo venezolano. Este régimen conjuga una aparente democracia con claros elementos autocráticos, militaristas, populistas y centralistas, acompañados de retos y violaciones a normas internacionales sobre derechos humanos. El régimen ha logrado hasta ahora anarquizar la sociedad facilitando el manteniendo del control del poder, aunque esa misma anarquía multiplica el descontento y el deseo por volver al orden.

Entender este proceso y conocer  muy bien a quienes ostentan el poder es fundamental para no errar en procura del cambio. Determinar lo que es capaz de hacer el régimen con tal de mantener el poder, debe ser una tarea prioritaria de quienes lo adversan, porque hasta ahora pareciera que no se ha hecho con rigurosidad. El régimen se ha transformado en una máquina de innovar políticas populistas. Aunque cada vez más se les dificulta mantener las esperanzas en sectores de sus afectos, quienes día a día la incertidumbre le gana terreno al entusiasmo por defender al gobierno.

La dirigencia política que asume la conducción del proceso de cambio, se equivoca continuamente y con ello genera desosiego y depresión en quienes aspiran un cambio en el corto plazo. Se ha debatido entre la participación electoral o el abstencionismo, entre la ruta pacífica y constitucional o el radicalismo, entre huir o quedarse a luchar. El gobierno juega con esas diferencias, mucho más ahora cuando cerca del 80% de los venezolanos está en su contra y quieren un cambio. Para ellos,  la división del pueblo opositor en la postura electoral es la única manera de poder garantizar un triunfo en las venideras elecciones presidenciales. Entonces, la oposición política, la organizada en torno a partidos, la que asume orgánicamente la conducción de políticas para confrontar al gobierno, tiene que definir y delinear una estrategia contundente, sin atenuantes ni titubeos, en torno a la confrontación electoral de las próximas elecciones presidenciales para poder generar condiciones suficientes de participación y minimización del abstencionismo, como única manera de producir una contundente derrota al gobierno e iniciar el proceso de recuperación de la república.

La mesa de negociación que se lleva a cabo en República Dominicana puede o no tener éxito. Esperemos que si lo tenga pero, para la definición de una estrategia electoral, no haya que esperar ese resultado. Esa estrategia tiene que estar definida desde ya y tomar en cuenta la posibilidad de fracaso en la mesa de dialogo. Porque aun, en ese hipotético escenario, es posible triunfar. Ya lo hicimos en 2015 con las elecciones del parlamento nacional e igualmente en 2007 con la reforma constitucional. Cuando la participación es masiva no hay populismo, militarismo ni gobierno autocrático que valga. Ahora, en un escenario donde la participación del 80% de los venezolanos que se oponen a este gobierno es exigua y dividida, el gobierno con sus 5 millones de votos recurrentes en los últimos procesos electorales, terminara ganando “legitimado” las elecciones presidenciales y el país continuara desangrándose y muriendo de mengua. Ante un desbastador enemigo político, hay que conectar el ímpetu del corazón que siente el deseo de cambio, con la frialdad y sosiego que impone el pensamiento. Corazón y cerebro.

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »