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Felipe Pérez Martí: Muy cercana la caída de Maduro, amigos. Preparémonos para eso

Algunos de ustedes saben que recibo reportes semanales de cosas internas del gobierno y la fuerza armada. Antes he pasado eso, pero ahora no puedo.

Sin embargo les mando mi comentario al que recibió hoy, a ver qué les parece. Es absolutamente bárbaro:

El reporte menciona una situación abiertamente insostenible, e insoportable, si la leemos bien. Aún el más alto comandante operativo de las fuerzas armadas, dice que hay un límite que no puede sobrepasar para defender a este gobierno. Insinuando que la cosa ya llegó a ese límite, si se lee entre líneas. Incluso teniendo en cuenta que los informes que le llegan son edulcorados, de la situación de inconformidad al interior de la institución.

La hiperinflación ha paralizado la producción en PDVSA, además de los otros problemas que ya tenía, como sabemos. En las otras instituciones públicas, el ausentismo laboral es gigante también, pues el pasaje es demasiado alto, y el costo de oportunidad, es inmenso. La emigración de técnicos de PDVSA ya está a nivel de avalancha. Y la inseguridad en el lugar de trabajo ha subido de manera exponencial, pues las cosas no funcionan, simplemente, y el peligro para los trabajadores es brutal, como se ha visto en los incendios frecuentes en las refinerías, etc.

Los bancos están a punto de colapso. De corrida sistémica. En particular el banco del Víctor Vargas, el más conocido caza-renta asociado al gobierno, está pasando las de Caín.

El hecho de que los salarios no están ni lejanamente indexados a procesos hiperinflacionarios, ha dejado a los trabajadores a merced de una calamidad sin precedentes, incluso desde el punto de vista mundial, pues normalmente cuando los precios suben a estos ritmos, la indexación es tan importante que el salario real no se deteriora como aquí. Sabiendo que esa no es la solución, sin embargo indexaciones salariales más frecuentes y sustanciales en otros países, incluyendo los latinoamericanos que han sufrido esto, han podido mantener niveles de vida mucho mejores que aquí. La gente está pasando hambre, y no se ve luz al final del túnel.

Como ya sabíamos, el impacto del asesinato de Óscar Pérez en la fuerza armada y la policía ha sido de un enojo superlativo, por el incumplimiento de normas básicas de defensa del honor al caído. Sobre todo que los muertos han sido de los cuerpos se seguridad, que merecen un trato digno incluso en situación de guerra. Ausente en este caso. Como sabemos por otro lado, el descontento ha sido además magnificado por la participación de paramilitares, delincuentes, en la operación, y ha implicado una subordinación, en los hechos, de la fuerza armada regular, al poder de fuerzas delincuenciales manejadas por el gobierno. El nivel de lealtad de las fuerzas armadas está por los suelos. Incluso los cuerpos represivos deben estar pensando muy bien, en mi opinión, si ponerse de lado del gobierno, o de la población, si hay protestas, pues estas los pueden liberar de un gobierno que en la práctica no es capaz de defender ni siquiera a sus perros de guerra, y probablemente quieren también que la cosa cambie.

Mi opinión es que en este contexto, este gobierno puede caer en cualquier momento. Llegó la hora final para Maduro. Debemos actuar en consecuencia.

Hasta aquí. Un comentario adicional que pasé al chat de QH:

No sé si saben que el gobierno está azotando, encarcelando, a los activistas de la resistencia de las protestas del año pasado. Y del 2014. Yo creo quieren evitar a toda costa una protestas como esas. Porque dudan muchísimo ahora de la lealtad, no solo de las fuerzas armadas en general, sino ahora de su propio aparato represivo, en particular la guardia nacional. Y la misma policía.

El gobierno los está dejando pasar hambre. Incluso su gente más cercana en materia represiva. No los círculos más internos, claro. Pero sí que las capas de la cebolla cercanas a los cercanos. Porque simplemente no tienen con qué parar esto, con qué compensarlos. Y cómo parar esta espiral hiperinflacionaria.

Lo que no saben es que no basta detener a unos cuantos. Si detienen a uno, salen veinte más, potencialmente. Y cuando se encienda la chispa de verdad, se enciende toda la pradera. Que está muy seca. A este gobierno le queda muy poco, amigos.

Cordialmente y pendientes, que lo bueno ya llegó,

Felipe

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