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Enrique Contreras Ramírez: Un Estado anómico: promotor de la violencia

La violencia es un conflicto permanente en los modelos de dominación que hemos conocido hasta ahora, llámese socialismo o capitalismo y cuando por alguna circunstancia la dominación ya no es posible y el poder se encuentra resquebrajado, aparece el recurso de la fuerza, para obligar a los pueblos a legitimar el poder que le oprime para consolidar y fortalecer el llamado ESTADO anómico y el que lo adverse, ese poder del ESTADO va dirigido a encarcelar, torturar y aniquilar la vida del contrario.

Permítanme comenzar a expresar mi humilde opinión con una cita del escritor peruano Julio Cortázar: “Es necesario darse cuenta de que la violencia-hambre, la violencia-miseria, la violencia-opresión, la violencia-subdesarrollo, la violencia-tortura, conducen a la violencia-secuestro, a la violencia-terrorismo, a la violencia-guerrilla; y que es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella…” (Julio Cortázar, “Corrección de pruebas en alta Provenza”.1973. PP. 46.).

Creo que en esta cita de Cortázar se puede centrar una discusión en la que se encuentra sumergida Latinoamérica y muy particularmente Venezuela y es bien sabido que donde hay desigualdades sociales y privilegios, la violencia tarde o temprano se presenta, aparece, se muestra sin medir las consecuencias que se pueden ocasionar. Y cuando hablamos de violencia, la más peligrosa de ellas es la silente, la que se hace cotidiana y esa cotidianidad la invisibiliza, la que mata sin que la gente se dé cuenta, la que asesina y encarcela, la que es provocada por los que administran esa cosa, esa perversidad colonialista llamado ESTADO y donde el fetichismo al poder de ese ESTADO hace presencia y de allí de que todo el que me adversa es terrorista. Es todo un enjambre ideológico y político copiado de la llamada Ley Patriota norteamericana.

La violencia es un conflicto permanente en los modelos de dominación que hemos conocido hasta ahora, llámese socialismo o capitalismo y más, cuando se tiene un ESTADO rico con una población pobre y cuando por alguna circunstancia la dominación ya no es posible, por las contradicciones que genera esta situación y el poder se encuentra resquebrajado, aparece el recurso de la fuerza, para obligar a los pueblos a legitimar el poder que le oprime y de esta manera consolidar y fortalecer el llamado ESTADO anómico y el que lo adverse, ese poder del ESTADO va dirigido a encarcelar, torturar y aniquilar la vida del contrario.

Éste escenario que se hace ya tan cotidiano en nuestra Venezuela, que viene del ayer y que se copia en el presente, se ejerce a través de una práctica promovida por una burocracia que actúa con criterios administrativos impropios para monopolizar y legitimar el uso de la violencia y conservar sus cuotas de poder, independientemente que esta se encuentre fuera de el texto constitucional.

Un gobierno rico que pisotea a un pueblo pobre

Si algo tiene claro un gran sector de la población venezolana, es acerca de la gran riqueza que posee el país. Sus recursos son inmensos, tan inmensos que no se puede justificar de ninguna manera la miseria en que se encuentra la considerable mayoría de los venezolanos, miseria que amenazan permanentemente la vida de cada uno de sus habitantes o bien por la escases de alimentos, medicamentos, hospitales desabastecidos y una inflación galopante –entre otras variables- que necesariamente va despertando en cada uno de sus habitantes rabias, odios, temores, miedos, angustias que van terminando en protestas violentas provocadas por políticas de ESTADO donde la gente las cuestiona, las rechaza y que por más que se les quieran satanizar, terminan reflejando la realidad de un país, gobernado por una clase política que se ha convertido en el poder en estructuras gansteriles para saquear la república en nombre de la democracia, la libertad, del socialismo y de una mal llamada revolución bolivariana, que sólo ha servido para consolidar el imperio del capital de los grandes conglomerados que en la actualidad saquean nuestros recursos naturales a cambio de migajas que recibe esa clase política que se encuentra tanto en la oposición como en el gobierno, convirtiéndolos en los nuevos ricos, al igual como lo hacían los gobiernos del pasado a través de la “acumulación delictiva del capital”, como lo ha referido en sus libros el historiador Federico Brito Figueroa.

Cómo explicar la miseria en que han sumido a la mayoría de los venezolanos, cuando los portavoces del propio gobierno revelan que tenemos la primera reserva de petróleo del mundo con más de 490 mil millones de barriles de crudo, la segunda reserva de Gas del planeta, la primera reserva de Oro existente en la tierra con más de 11 mil toneladas bajo su superficie, el segundo caudal de agua dulce más grande del planeta, la segunda reserva de coltan, la segunda reserva de Uranio existente en la tierra, y para mayor asombro se ha encontrado la reserva de thorium más grande sobre la faz de la tierra cuyo dimensión es 2 veces superior a la reserva de petróleo que cruza la mitad del país, este asombroso mineral es 90% más eficaz que toda la energía que produce el Uranio en una bombazo nuclear, estamos hablando del mineral que permite el avance y desarrollo del poder de las armas nucleares más poderosas existentes sobre la tierra.

Con toda esta riqueza la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi) presentada y realizada sobre 6.500 familias por las principales universidades del país reveló que el 82 % de los hogares venezolanos vive en pobreza y se ha convertido en el “más pobre de América Latina”. “Por primera vez en la historia (…) ahora llegamos a 82 % de hogares en pobreza”, dijo uno de los miembros del grupo que practicó el estudio, el psicólogo social Ángel Oropeza.

El estudio, que refleja datos correspondientes al 2016, fue realizado por las universidades Central de Venezuela (UCV), Católica Andrés Bello (UCAB) y Simón Bolívar (USB). Oropeza, profesor de la UCAB y de la USB recuerda que esta encuesta se ha realizado por tres años seguidos desde 2014 y que desde ese año hasta el año 2016, el cambio en la calidad de vida de los venezolanos ha sido “brutal” pues se pasó de 48 % de pobreza a 82 %.

El psicólogo indicó que “hay 52 % de pobreza extrema, es decir más de la mitad de las familias venezolanas, de hogares de venezolanos, en pobreza extrema” y que “apenas tenemos un 18 % de hogares no pobres”. “Una cosa que nos sorprendió muchísimo en el año 2016 es que (…) 75 % refirió pérdida de peso no controlado, o sea, perdió peso sin querer en un promedio de 8 kilos y medio, y en el caso de los más pobres eso llega a más de 9 kilos”, apuntó el profesor. De acuerdo con el estudio, hay 9,6 millones de venezolanos que comen dos o menos comidas al día con la frecuente ausencia de proteínas en sus platos.

Esta tendencia tiende acrecentarse de manera muy acelerada, pues la inflación que se presenta en Venezuela, evita que la gran mayoría de los venezolanos pueda adquirir alimentos de calidad para garantizar su seguridad alimentaria, ya que sus pobres salarios les impide adquirir esa alimentación. Es una inflación que jamás se había conocido en la historia económica venezolana y donde los pueblos del mundo se asombran, frente a un gobierno que definitivamente se encuentra de rodillas ante el gran capital a quien le obedece y le sirve de manera incondicional y que simula de manera propagandística y publicitaria con el cuento que al país le tienen una “guerra económica”, “guerra económica” que por cierto no afecta a la clase política ni de la oposición, ni del gobierno.

El Estado promotor de la violencia

Estas políticas que genera el ESTADO y que promueven ese terrorismo que violenta en todo momento los derechos humanos, tan cacareados por todos los gobiernos del mundo y muy particularmente el socialismo del siglo XXI, ejerce un control social que pisotea la dignidad de la condición humana, si quieres medicina llama al “0800 salud ya” medicina que por cierto nunca les llega al igual o parecido a lo que sucede en el IVSS donde se deja morir a nuestro pueblo por falta de medicamentos. Si quieres harina, manteca, pasta, aceite y otros carbohidratos –entre otros venenos- saca el carnet de la patria para que te llegue el CLAP, CLAP que por cierto aparece en los sectores más empobrecidos cuando llega la campaña electoral.

En éste control político-militar se desarrolla la vida del venezolano, que necesariamente tiene que protestar y más cuando se trata de la comida, del medicamento para poder salvar la vida del familiar o del amigo. Violencia llamada por algunos estudiosos de la realidad venezolana como violencia alimentaria. Violencia alimentaria caracterizada por “…el sometimiento de una sociedad a partir del hambre de las personas, de la coerción de su libertad de elección en materia alimentaria y de la manipulación de toda la cadena socio productiva de los alimentos con un fin ideológico o político”. (María Mercedes Boada. Tesis doctoral en ciencias sociales de la Universidad Central de Venezuela).

Por otra parte el amedrentamiento y el miedo está presente de manera permanente en el discurso del poder, su más reciente ejemplo “todo aquel que se revele frente a la revolución bolivariana, tendrá el mismo destino de Oscar Pérez” se trata del presidente Maduro refiriéndose al asesinato del ex policía, que en nada se diferencia de aquella célebre frase del difunto David Morales Bello dirigente de AD: “muerte a los golpistas” refiriéndose al golpe de estado del 4 de febrero.

Es el mismo modelo, es el mismo capitalismo llámese como se quiera llamar, pues ese capitalismo es como el camaleón que toma colores diferentes de acuerdo a su conveniencia.

Igualmente nos podemos referir a los llamados “patriotas cooperantes” que por analogía antes eran las bandas armadas promovidas por el llamado puntofijismo cuando AD y COPEI tenían ese poder siniestro del llamado ESTADO, ahora son los colectivos manejados por los cuerpos de seguridad, colectivos encargados de hacer el trabajo sucio donde su gran mayoría cobra su dieta, porque figuran en las nóminas policiales en su condición de funcionarios.

De allí que hemos venido planteando e insistiendo que el levantamiento que viene, no será un gesto de fanfarronería, no es un desprecio o un alarido frente a los que gobiernan. Va a ser un hecho profundo, es un posicionamiento que nace de la mente y el corazón y donde el modelo que surja de sociedad será para que la economía esté al servicio de los seres humanos y no los seres humanos al servicio de los intereses económicos.

Es aquí donde cabe la reflexión de Julio Cortázar “es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella…”

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