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José María Aristimuño: El Sistema: Orquestas Juveniles de Venezuela

Adiós, maestro Abreu.

Partió de lo terrenal a lo divino el maestro José Antonio Abreu, creador de lo que se denomina comúnmente “el Sistema”.

Lo pensó y lo ejecutó; sus frutos están allí. Es el resultado de la idea que lo acompañó toda su vida: ¿cómo sacar, de manera ingeniosa, a su país de la pobreza?

No lo logró, pero de algo estamos seguros: colocó más de un grano de arena en la montaña de su propósito.

En el Maestro se conjugaban distintas fortalezas. Economista y músico, con su lema Tocar y luchar dio forma al concepto de la música como terreno común con lenguaje universal.

Su afán fue entregar a cada niño una herramienta para toda la vida; buscarle un compañero, el instrumento musical. Se dedicó a cambiar el destino de miles de niños a través de la música, sobre todo a aquellos de menores recursos.

Siempre consideró que la misión social del arte era una necesidad. Hace 33 años la Unesco lo nombró Embajador Especial para el Desarrollo Global de Orquestas y Coros Juveniles.

El salto de buena voluntad para la música y la paz

Venezuela no solo cuenta con las mayores reservas certificadas de petróleo del mundo, oro negro debajo de su amplio y generoso territorio, sino que además posee oro de cuerdas gracias al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles, 300 agrupaciones para la interpretación de música clásica. Algo nunca visto, una contradicción en un país sumido en una de las peores crisis sociales, políticas y económicas.

El maestro Abreu logró, con esta obra titánica, que todo niño del Sistema fuera tocado por una varita mágica, la batuta, y percibiera la emoción y la conexión con lo más profundo de su ser.

El símil, cargar el cerebro con un software maravilloso y complejo. La música activa el centro cognitivo y emocional e incluso produce placer.

¿Qué mejor herramienta para fomentar el deseo de aprender?

El Sistema produce interacción social. Su espíritu prevalece con consecuencias tan gratas que están a la vista. Es un semillero que da frutos internacionales, como los directores Gustavo Dudamel (actual director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, EE.UU.) y Cristian Vásquez (director de la Orquesta Sinfónica de Stavanger, Noruega); así como músicos elevados tales como el violonchelista Ismel Campos, el corno Carlos Martínez y la fagotista Fabiola Hoyo.

Esto es el Sistema, que hoy cuenta con más de 800 mil niños y jóvenes: la masificación sublime de la música.

Hasta siempre, Maestro.

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