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Rafael Simón Jiménez: A quién beneficia la abstención

Paradójicamente quienes  vociferan con mayor prodigalidad y violencia verbal contra este trágico gobierno, son en la actual coyuntura política quienes pueden ayudarlo a prolongar su permanencia con las fatales consecuencias que ello traería  para el sufrido pueblo venezolano.  Quienes frente a un régimen y a un Presidente que está matando a la gente de hambre y que como consecuencia de la tragedia social que ha generado, tiene la animadversión y el repudio de más del 80% de los ciudadanos, proclaman  la opción de abstenerse en los venideros comicios del 20 de mayo, sin “querer, o sin querer queriendo” le están lanzando el único salvavidas que puede evitar su inminente naufragio.

El abstencionismo, tiene diversas variantes y motivaciones, pero todas desembocan en facilitarle al gobierno la tarea de continuar destruyendo a Venezuela, aun cuando para justificarse aparezcan como los más confrontados o radicales ante los desmanes del régimen. Existe dentro de esa diversidad abstencionistas, los que pudiéramos calificar de “crónicos “o “históricos “son fundamentalmente aquellos que creyéndose poseedores de la verdad absoluta postulan con pretensiones de pontífices “que las dictaduras, ni los comunistas salen con elecciones “, eso lo afirman como un dogma de fe y son tan obtusos que ni siquiera cuando tú los colocas frente a la evidencia empírica, de que al contrario de lo que ellos defienden, la inmensa mayoría de las dictaduras, los regímenes genocidas o comunistas  han sido derrotados con votos o con grandes movilizaciones pacificas y cívicas, y le citas abundancia de ejemplos: el imperio soviético, el Apartheid Sudafricano, El imperio Británico, las dictaduras del cono sur, la primavera árabe, la revolución naranja, el  Fujimorismo, y una larga lista de etcéteras , sin que ellos puedan corroborar su tesis con uno solo, son incapaces de tener la honestidad de reconocer su equivocación.

Peor, aun es la posición de los que pudiéramos llamar los “neo-abstencionistas “que se avergüenzan de serlo y no se cansan de evitar el calificativo, afirmando que ellos quieren votar pero en otras “condiciones”. El pudor frente a su nueva posición es obvio, si solo hasta las elecciones regionales del pasado año enfilaban sus baterías contra los “crónicos “ acusándolos de favorecer las victorias del régimen con su actitud, como justificar ahora esta coincidencia que puede barnizarse, edulcorarse o disfrazarse pero que termina exactamente en lo mismo. Los militantes de estas abstención a la que prestó el calificativo de “sobrevenida “ saben de sobra que las condiciones en que se  ha competido contra este inmoral y forajido  gobierno a lo largo de estos dieciocho años, han sido injustas, inequitativas y ventajistas, y que a pesar de todo eso le hemos infringido contundentes, amplias e incuestionables  victoria. Los neo-abstencionistas todos con largos años de protagonismo en la confrontación contra el régimen saben de sobra que cuando existe un pueblo organizado, movilizado y activo y una organización electoral vigilante y eficiente no existe trampa, ni adulteración que valga, y menos aun en la actual situación de calamidad y desbarrancamiento social que ha colocado en plan de confrontación contra Maduro y su gobierno a por lo menos 3 de cada 4 ciudadanos.

Más benévolos y comprensivos hay que ser con lo que pudiéramos llamar el abstencionismo “silvestre “es decir aquellos ciudadanos a quienes el bombardeo de mentiras y el atapuzamiento a través de las redes sociales le ha quitado confianza en que su voto pueda ser un real instrumento para cambiar la desastrosa situación de hoy. Son gente confundida deliberadamente por un sector de la oposición venezolana que para justificar  los innumerables errores que han permitido la  prolongación del actual desastre, buscan construir un catalogo de medias verdades y mentiras, que por cierto terminan por revertirse contra sus promotores porque al confundir, desesperanzar y desmoralizar al pueblo, este termina por repudiar toda forma de participación, alimentando la anomia política y social.

Increíblemente, quienes califican al régimen venezolano como una dictadura brutal, represiva y atroz, son los mismos que solicitan elecciones al estilo de Francia, los países Nórdicos, Suiza, o cualquier experiencia de democracia consolidada. Increíblemente quienes vomitando incontinentemente  fuego  verbal contra el régimen  que nos desgobierna pueden con su actitud inhibidora, desmovilizadora y desesperanzadora que no ofrece ninguna salida cierta a la gravísima crisis Nacional favorecer su prolongación para que  Maduro y su combo terminen   de destruir a Venezuela.

En pocas palabras el adversario de Henry Falcón no es un candidato-Presidente al que casi el 90% del país responsabiliza de la ruina, la hiperinflación y el caos, sino quienes llamando a la abstención pueden concederle una inmerecida y trágica victoria.

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