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Rafael Simón Jiménez: ¿Y quién es el adversario…?

Venezuela ha vivido en los últimos años el mayor proceso de destrucción económica y social de su historia contemporánea. Nunca antes un gobierno había producido tanta pobreza, hambre y deterioro en el nivel de vida de los ciudadanos .Nicolás Maduro aparece a los ojos de los venezolanos y del mundo entero como el responsable de una autentica tragedia humanitaria que ha puesto a comer de la basura a una parte creciente de la población, que ha sumido en la exclusión a millones de compatriotas y que ha generado fractura y desgarramiento familiar al generar una indetenible diáspora de venezolanos que huyen de la calamidad en que transcurre su vida dentro de las fronteras nacionales.

Una tragedia de estas dimensiones tiene que lógicamente generar el repudio, la animadversión y la antipatía de un sector inmenso de la población, cuya realidad  reflejan todas las mediciones de opinión frente a un  régimen y a un  Presidente responsable de su caótica situación, lo que se constituye en un poderoso caudal que crece diariamente y que expresa una indetenible y urgente voluntad de cambio democrático irreversible e inderrotable  frente a cualquier medición electoral. La pregunta que salta a la vista lógicamente es: ¿Cómo puede un gobierno aun  con todas las vagabunderías, ventajismo y triquiñuelas ganar una elección cuando se coloca frente a más de un ochenta por ciento que lo repudia? Y la respuesta también tiene la contundente lógica del Perogrullo: DE NINGUNA MANERA.

Pero frente a la  incontestable respuesta anterior, si existe una manera de que el régimen en su agonía pueda prorrogar su permanencia , y de nuevo acudimos al sentido común: la única manera de que un gobierno rechazado por más de 3 de cada  4 electores logre imponerse electoralmente, es que logre dividir, confundir, desesperanzar y fraccionar a sus adversarios, atomizando el voto opositor y haciendo prevalecer su raquítica minoría por sobre la abstención o la multiplicidad de opciones que afecten la unidad y solidez del voto opositor, confiriéndole una inmerecida  victoria que en el caso de las elecciones Presidenciales del venidero 20 de mayo tendría la terrible consecuencia de prorrogar por seis años mas al régimen que por supuesto gobernaría sobre los escombros y la ruinas de Venezuela, cosa que a la cúpula gobernante depredadora y destructiva le importa un pito.

Como suele suceder con el común de las cosas  absurdas, la prolongación del desastre actual, depende, no del gobierno que carece de respaldo político o electoral para ganar ninguna elección, sino de quienes vomitando permanentemente fuego verbal contra este, e invocando  salidas tan radicales como inviables, agotan su ya menguado repertorio e  influencia de opinión en una campaña no solo a favor de la abstención – cosa que puede considerarse equivocada pero legitima- sino empeñándose en descalificar al único candidato que puede desbancar  electoralmente al régimen: Henry Falcón, quien por lo demás viene de compartir estructuras políticas, iniciativas comunes y visiones coincidentes con el liderazgo abstencionista y quien una y otra vez ha ratificado su deseo de que  puedan confluir todas las voluntades en una sola dirección, en este caso en la derrota de un régimen destructivo y criminal cuya salida para los venezolanos que pasan el hambre en bruto todos los días se ha convertido en un problema de vida o muerte.

Quienes hasta hace poco no ahorraban halagos al ex gobernador del Estado Lara, quien viene de ser nada más y nada menos que jefe del comando de campaña de Henrique Capriles Radonski, y de contar con el respaldo de todas las fuerzas políticas opositoras en sus campañas Regionales, quien era exaltado y reconocido como un gobernante amplio, progresista, dinámico, tolerante, y además se le reconocía  su coraje y dignidad para romper con Chávez y su régimen cuando este se encontraba en el apogeo de la disponibilidad de recursos y de su ascendencia popular; de la noche a la mañana y por su sola decisión de confrontar y proponerse a  derrotar electoralmente al agónico gobierno de Nicolás Maduro, se le convierte en blanco de todo tipo de infamias, descalificaciones e improperios, concentrándose y gastando unas   energía que bien pudieran estar destinada a denunciar y enfrentar al único y autentico adversario  que hoy en día tenemos todos los venezolanos: un Presidente hambreador y nefasto  cuya continuidad  seria sencillamente desastrosa para Venezuela.

Quienes estamos decididos a derrotar electoralmente a un gobierno repudiado por más del 80 por ciento del país, y quienes se empeñan en abstenerse sin ofrecer ruta o salida distinta a resignarse a seis años mas de destrucción de nuestra martirizada Venezuela, tenemos que entender que por encima de nuestras diferencias que serán dirimidas el 20 de Mayo, tenemos un adversario común que es Maduro y su destructivo régimen, y un idéntico objetivo, que es impulsar,una transición democrática para la reconstrucción económica, social, moral e institucional de nuestra patria. Cada vez que un opositor pierde tiempo atacando con alevosía y saña a Falcón, proponiéndoselo o sin proponérselo le está sirviendo a los intereses políticos y electorales del régimen.

Cada vez que en las redes sociales, soy destinatario de mensajes que proviniendo del campo opositor buscan calumniar y agraviar a Falcón, yo simplemente contesto a los rabiosos  compañeros, especialistas en disparar hacia los lados y olvidar que el único y verdadero adversario está al frente: ¿“Y PARA NICOLAS MADURO Y SU GOBIERNO QUE  ESTA DESTRUYENDO A VENEZUELA, NO TIENES NADA?”  Generalmente un halito de rubor pareciera detener al menos por corto tiempo, esta infame campaña que en el fondo le lanza un salvavidas a un régimen que naufraga

 

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