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Enrique Contreras Ramírez: Cuál poder, cuál democracia, cuál socialismo

Ese poder que hasta ahora la humanidad ha conocido y vivido, tanto en los llamados socialismos como los denominados capitalismos y donde  se manifiesta más la perversidad, es indudablemente en su clase política, que por cierto parecieran todos alumnos de Maquiavelo (Niccoló di Bernardo del Machiavelli), filósofo florentino del renacimiento italiano, pues ponen en práctica su teoría política, donde dos de sus obras “El Príncipe” y el “Discurso sobre la primera obra de Tito Livio”  influencian sus actuaciones.

Creo que si algún tema requiere de una discusión bien seria, es lo relacionado al problema del poder, para los que creemos que América Latina debe tomar caminos que la conduzcan hacia la emancipación definitiva.

Sobre el tema, hay algunas cosas que ya he escrito y aquí las retomo y las recreo, sólo para fines referenciales, que particularmente considero necesarias desde el punto de vista pedagógico, en función de ser más explícito sobre tan complicado tema, pues no es fácil abordarlo,  muchas veces las cargas ideológicas heredadas e impuestas de la colonia, nos hacen ver el poder que hoy se ejecuta sobre los pueblos como algo natural que debe existir en las sociedades y en los modelos socio-económicos que conocemos, llámese socialismo o capitalismo, cuando el mismo está impregnado de intereses socio-económicos y políticos, que terminan esclavizando los pueblos y saqueando sus recursos.

Podríamos partir en nuestro análisis preguntándonos  cómo se manifiesta ese poder que los gobernantes utilizan a través del Estado dentro de lo que llamamos democracia y si ese poder que hasta ahora conocemos es verdaderamente democrático, es decir, si realmente el pueblo es poder.

Se supone que si el pueblo es poder en cualquier democracia, el mismo tiene la capacidad de disponer, injerir y actuar en  asuntos que aquejan a una sociedad a nivel de todos los planos, sin tener que obedecer o aceptar imposiciones de ningún tipo, en esa búsqueda de mejorar las condiciones materiales de existencia de los seres humanos y de tener unas relaciones de poder en igualdad de condiciones.

Pero el poder que conocemos, el que nos han impuesto y parafraseando a Foucault, es un poder que se manifiesta como una especie de tejido que se va ampliando a todo el corpus social. Desde el más simple funcionario de cualquier institución privada o pública y valiéndose de su posición personifican, ejecutan y reproducen la ideología del poder que domina y que justifica y legitima sus actos. De allí que ese modelo de poder que conocemos y que impusiera en el mundo los llamados socialismos y capitalismos aparece hoy día en todos los países del mundo y particularmente en América Latina producto del colonialismo eurocentrista enajenante que hemos venido asumiendo históricamente y que a nombre de un ESTADO se ejerce de la manera más malévola.

Maquiavelismo Político

Ese poder que hasta ahora la humanidad ha conocido y vivido, tanto en los llamados socialismos como los denominados capitalismos y donde  se manifiesta más la perversidad, es indudablemente en su clase política, que por cierto parecieran todos alumnos de Maquiavelo (Niccoló di Bernardo del Machiavelli), filósofo florentino del renacimiento italiano, pues ponen en práctica su teoría política, donde dos de sus obras “El Príncipe” y el “Discurso sobre la primera obra de Tito Livio”  influencian sus actuaciones. “El príncipe” aunque muy pocos la han leído y sólo la conocen de nombre, salvo los políticos instruidos, y generalmente ignominiosos que de ella se alimentan, todavía se sigue discutiendo hoy día en medios académicos si Maquiavelo fue un impúdico que expuso una tesis para gobernar al margen de la moral y la ética, o si quiso probar una práctica monstruosa, o quiso dejar una guía para el más depravado  de todos los gobiernos.

Por ejemplo en “El Príncipe” sugiere en su análisis como alcanzar el poder, donde define la fortuna y la virtud, como herramientas para alcanzar y mantener ese poder. La fortuna la define como coyunturas en todos los planos de la sociedad, bien sea en el orden económico, lo jurídico-político y lo ideológico cultural, que pueden favorecer el control del poder o éste actuar de forma contraria, de allí que el que posee el poder, debe aprovechar de manera oportunista estos escenarios, es por eso que Maquiavelo sostiene que estas situaciones dependen de la fortuna y saber cuándo las circunstancias pueden  favorecer o  ser desfavorables.

En cuanto a la Virtud sostiene, que las características personales del “líder” para mantenerse en el poder, éste no debe guardar  relación con la moral, ha de poner la pericia unida a la marrullería donde el engaño debe estar presente junto a la traición y la mentira.

Maquiavelo, en su obra nos da a entender que la práctica política no es equivalente a la corrupción e inmoralidad, pero sostiene que en comprobadas situaciones, conductas que pueden de hecho ser inmorales, se tienen que asumir para mantener el poder. La virtud en el político debe estar impregnada de mucha astucia,  capacidad de convicción y utilizar ese poder para provocar el miedo.

El que posee el poder, debe estar muy cerca de la jerarquía militar, pues ellos le garantizan su estatus, señala igualmente que “…para no volverse pobre y miserable, para no verse obligado a expoliar, debe temer poco incurrir en la tacañería; porque éste es uno de los vicios que hacen posible reinar.”

De igual manera, Maquiavelo en su opúsculo indica: “…si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Sostiene que el poder obliga, al que lo posee comportarse como una bestia, es una especie de zorro que a la vez es también león “…porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobos. Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos. Los que sólo se sirven de las cualidades del león demuestran poca experiencia. Por lo tanto, un príncipe prudente no debe observar la fe jurada cuando semejante observancia vaya en contra de sus intereses y cuando hayan desaparecido las razones que le hicieron prometer”. Y como si fuera poco, en su aconseja recomienda maniobrar, mentir, manipular para evitar ser despreciado u odiado.

En estos espacios, es donde hay que ubicar la grave crisis que hoy vive la humanidad, es una crisis que abarca todos los planos de la vida en sociedad, pues en ella no puede sobrevivir la humanidad, porque además los procesos de frustración y castración de las iniciativas creadoras son negadas y declaradas subversivas y por lo tanto aplastadas en nombre de la libertad, la democracia y la “autoridad” de eso que llaman “Estado”. Ese “Estado” impone la hegemonía, exclusión, amenaza, chantaje, represión, asesinato, intolerancia, culto a la personalidad, autocracia, dictaduras, ejercicio y abuso del poder.

Para los informados no es un secreto, que el mundo está amarrado, entrampado, en medio de dos modelos económicos-sociales (capitalismo y socialismo), que no han sido capaces de independizar y emancipar a la humanidad, al contrario, sus prácticas han asesinado cualquier idea para el albedrío de los pueblos, por la ambición y los niveles de corrupción que tienen las clases políticas por el poder que por lo general se ejecuta por eso que llaman ESTADO.

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