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Johnny Galue: Los dirigentes del presente no son políticos

 

Una  buena porción de los venezolanos, perciben que los nuevos Dirigentes, no son políticos, que son similares a un fraude, la modernidad alcanzada por estos, es considerada como insuficiente e imitativa, y las posiciones asumidas son vistas, como un engaño colectivo.  Con cierta seguridad podemos confirmar, que han olvidado, la vocación de servicio, la dimensión ética y jamás alcanzaran un modesto discernimiento, pues no quieren al País. Son personas con un nivel cultural bastante limitado y con un horizonte de anhelos por el País,  muy restringido. Precisamente en el marco de la democracia de masas, los dirigentes del presente intentan parecerse a los presentadores de televisión y a los expertos en relaciones públicas, excluyendo todo indicio de intelectualidad, espíritu crítico y responsabilidad social. Sus escasos conocimientos son poco fundados, circunstanciales, fácilmente reemplazables. Su máxima habilidad consiste en vender, en el momento adecuado y a buen precio esas modestas destrezas a un público ingenuo que tampoco exige gran cosa de ellos. Se comportan como las clases subalternas, ven los mismos programas de televisión que las masas, leen, si es que leen, los mismos periódicos, tienen apego por las mismas normativas y por los mismos gustos estéticos. La  diferencia es cosa de cantidad y no de calidad. No están, exentos del placer, de la opulencia, de la fantasía,  pero su máximo lujo, es el lujo plástico de las tarjetas de crédito. Es un poder frío, burocrático y tedioso.

El País, está asombrado al observar, que la mayoría de las personas ahora consagradas a la política, militaron activamente en los partidos tradicionales. Han cambiado ciertamente su discurso ideológico, pero son distintos  a los de antaño, pero eso sí, ahora con una mejor educación cosmopolita y con inclinaciones mas técnicas. Han resultado ser,  más  arrogantes y cínicos, lo cual no sería tan grave, si estos  demostraran un mínimo de competencia, honradez en el desempeño de sus funciones y algo de interés por la Ética  pública.

Hay que advertir que estos modernos dirigentes,  en política y economía no han resultado, beneficiosos para el País, como para el conjunto de la sociedad. La mayoría de esos nuevos grupos, surgidos durante las últimas décadas del siglo XX han resultado ser oligarquías, satisfechas y autoritarias, que sólo poseen una perspectiva histórica de corto aliento. Una vasta desilusión colectiva parece ser la consecuencia de estos,  la capacidad de protesta del ciudadano actual, es transformada en mero cliente, con sus demandas específicas, mensurables y altamente segmentadas, se torna intranscendente.

No parece que esta situación vaya a cambiar en el futuro inmediato. Estas carencias tienen su correlato en la ingenuidad, maleabilidad y falta de realismo de casi toda la sociedad.

Una inmensa desilusión, es la consecuencia de estos aspectos, estos nuevos dirigentes que no son políticos, son imitadores superficiales, se hacen muy evidentes, no es una casualidad del presente, han seguido una tendencia de la política de la desembaraza,  se liberan de experiencias históricas y se eximen, de aspectos teóricos y crítico-reflexivos. Es un desarrollo que no presagia nada bueno para la convivencia razonable de los venezolanos en el futuro.

Como lo vislumbró Alexis de Tocqueville (Pensador y político liberal francés), donde impera la privatización de lo social y donde el dinero se transforma en el único criterio de éxito y distinción, es decir, en la evidencia de una vida bien lograda, allí emerge la posibilidad del totalitarismo moderno y la tediosa  uniforma miento de la existencia colectiva.

 

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