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Thays Peñalver: Cuarto error de Maduro, según los Castro

 

(Ya dijimos anteriormente que nuestra) “legislación laboral paternalista no estaba para ayudar a la disciplina, sino para ayudar a la indisciplina, y no para proteger al buen obrero, sino al vago, al bergante, al descarado, debemos decirlo así. Como regla, el buen obrero nunca tenía problema de ninguna clase; pero el otro, el regado, ese era un abogado, se sabía todos los artículos, todas las cosas, sembraba la indisciplina y con la indisciplina la desmoralización”.

(Algo que aprendimos muy tarde es que en Cuba) “es cierto que el salario no satisface todas las necesidades del trabajador y su familia, lo que genera desmotivación y apatía hacia el trabajo, influye negativamente en la disciplina e incentiva el éxodo de personal calificado hacia actividades mejor remuneradas. Asimismo, desestimula la promoción de los más capaces y abnegados hacia cargos superiores, a consecuencia del dañino fenómeno de la “pirámide invertida”, que se traduce en que, generalmente, a mayor responsabilidad menor ingreso personal”.

(Lo descubrimos tarde pero al menos) “tenemos plena conciencia del daño que ha ocasionado durante años el fenómeno de la “pirámide invertida”, es decir, que los salarios no están en correspondencia con la importancia y jerarquía de los puestos de dirección ocupados, ni existe la diferenciación adecuada entre unos y otros, lo cual desestimula la promoción de los más capaces”.

(Y durante el Periodo Especial todo empeoró, porque nos llevó) “a un igualitarismo muy grande, puesto que tienes que repartirlo casi todo normado; en este sentido un científico viene a recibir lo mismo casi que está recibiendo un bergante (granuja, sinvergüenza) que no trabaja y que tiene dinero, que se lo consiguió de alguna forma”.

(Por otra parte) “…la persistencia de la dualidad monetaria y cambiaria favorece la injusta pirámide invertida, donde a mayor responsabilidad se recibe una menor retribución y no todos los ciudadanos aptos se sienten motivados a trabajar legalmente, al tiempo que se desestimula la promoción a cargos superiores de los mejores y más capacitados trabajadores y cuadros, algunos de los cuales emigran al sector no estatal.

(Por eso es necesario) “superar los nocivos efectos del igualitarismo y hacer realidad el principio socialista que expresa “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. Con ello será posible rectificar el fenómeno de la llamada “pirámide invertida” que no permite retribuir de manera justa el trabajo en función de su cantidad, calidad y complejidad y que el nivel de vida se corresponda con los ingresos legales de los ciudadanos, generando desmotivación de la fuerza laboral y también en los cuadros, lo cual desestimula su promoción a mayores responsabilidades.

“Sin que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir, amparadas en regulaciones estatales excesivamente paternalistas e irracionales, jamás estimularemos el amor por el trabajo, ni solucionaremos la falta crónica de constructores, obreros agrícolas e industriales, maestros, policías y otros oficios indispensables que poco a poco van desapareciendo”.

(Y esas son las consecuencias del desestimulo al trabajo) Sabemos lo agobiante que resulta, por ejemplo, carecer de vivienda, pero solucionarlo no depende de deseos, requiere tiempo, recursos y sobre todo trabajo.  Se hace más difícil si no alcanzan los constructores, como ocurre generalmente. (..) Incluso en algunas provincias ni siquiera hay suficientes personas dispuestas a ser maestros, policías o a realizar otras labores que exigen particular consagración o esfuerzo físico.

(Como dijo mi hermano Fidel en 1997) en “la siempre famosa Ciudad de La Habana ya la gente no quiere ser ni constructores, ni policías, y por lo que veo ni maestros” (y yo lo confirmo) “Ningún habanero quiere ser policía, y hay que traer, no miles, decenas de miles de policías, sobre todo de las provincias orientales, con los problemas que eso trae, y que cuando ya tienen experiencia quieren retornar, una gran parte, como es natural, al lado de su familia, por la falta de vivienda, etcétera, etcétera. (..) ¿Quién va a construir en La Habana si no vienen de casi todo el país y muy especialmente de oriente constructores?, porque en La Habana casi nadie quiere ser constructor. Hasta maestros hay que traer de las provincias del interior, y sobre todo de oriente, para la capital”.

Fin de las citas de Fidel y Raúl Castro.

Con este artículo introduzco por primera vez en Venezuela el peor error cometido por el socialismo mundial llamado por ellos “la pirámide invertida”. Este fenómeno destruyó por completo a los socialismos y fue principalmente los que lo llevó a la banca rota.

Para entender este fenómeno, creado intencionalmente, es necesario que usted se fije en los últimos 30 aumentos de sueldo anunciados año tras año por el ejecutivo. Si se fija bien hay una sola constante, que es la palabra “mínimo”, es decir que los 30 aumentos no son generales sino simplemente se trata de aumentos a la base de la pirámide, haciendo que todo el mundo termine ganando prácticamente lo mismo.

Sus efectos los puede usted ver en el tabulador de los salarios del gobierno. Un bachiller recién graduado y sin calificación alguna ganará a tasa oficial 15 dólares mensuales, mientras otro universitario con doctorado ganara 17 dólares mensuales. También puede ver sus efectos en la escala de los obreros, donde uno sin experiencia ni calificación ganara cerca de diez dólares y un supervisor calificado ganará apenas un dólar más. En la escala salarial de los maestros uno sin experiencia ni especialización ganará 30 dólares mientras otro con 23 años de docencia y doctorado ganará apenas 40 dólares.

Esta brecha que se ha venido cerrando intencionalmente y cada vez por los aumentos a la base, se le llama en socialismo “Pirámide Invertida” y sus repercusiones han sido nefastas donde se ha aplicado porque como bien mencionan los Castro, la gente termina interiorizando  ¿para que educarte más, trabajar más o buscar puestos de mayor responsabilidad?. La Pirámide Invertida entonces termina entonces construyendo la revolución donde los vagos se reparten el tesoro, mientras los pocos que trabajan duro y se esfuerzan son explotados haciendo que el trabajo pierda absolutamente todo su valor.

 

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