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Guillermo Garcia N.: La Venezuela que deseamos

 

El modelo económico y políticas de Estado que se viene estableciendo y aplicando en los últimos 8 años, está llevando al país a una situación insostenible y de colapso de su economía y con ello la desaparición de empresas privadas productivas, hiperinflación, empobrecimiento, pérdidas masivas de empleo y deterioro de la calidad de vida de los venezolanos. Este modelo no funciona y debe ser cambiado.

Venezuela tiene todos los elementos para ser un país exitoso. Cuenta con los recursos naturales para hacer de este país, un gran país. Cuantiosos recursos que están aquí para desarrollar y crear riquezas para los venezolanos. No obstante, los recursos naturales por sí solos no son suficientes, se requieren de políticas económicas que fomenten la inversión privada y el desarrollo. Es irreal pensar que los inversionistas vendrán a realizar sus inversiones bajo la sola premisa de los grandes recursos con que contamos, si a esa inversión no se le da seguridad jurídica necesaria y reglas de juego claras y de continuidad en el tiempo.

Las economías del mundo de hoy están sentadas sobre la base de la libre empresa, el libre mercado, la apertura comercial y la competitividad internacional. Países y regiones se integran para activar y mejorar sus flujos de comercio e inversión, así como para desarrollar sus ventajas comparativas y competitivas, la interdependencia y globalidad son la dinámica misma del proceso. La Venezuela de hoy y del futuro requiere y requerirá de políticas económicas, sociales y jurídicas que se correspondan con los nuevos escenarios. Una dirigencia política y empresarial comprometida con los cambios que requiere el país. Venezuela por sus recursos y situación geográfica, tiene todas las condiciones para ser un país de éxito. Aprovechemos nuestros recursos y nuestra gente para hacer de Venezuela la próxima potencia desarrollada de América Latina.

Saquemos ventajas de nuestro petróleo, oro, hierro, gas, turismo y agricultura, para crear una plataforma del desarrollo integral, con empresas y empresarios de vanguardia, convencidos que sólo el trabajo, la productividad, la competencia, la inversión tecnológica y del recurso humano, aunado a los inmensos recursos naturales nos llevarán a experimentar el verdadero éxito económico y social. Para ello requerimos un gobierno con políticas que fomenten la inversión privada en todos los órdenes y sectores sin complejos y dogmas. Políticas de Estado moderno, eficaz y con manejos transparentes de los recursos.

Rompamos con los viejos esquemas centralistas y de controles de todo tipo que se han aplicado hasta ahora; requerimos políticas públicas para el fomento y desarrollo del país. Necesitamos crear las condiciones para integrar al venezolano al nuevo desarrollo. En tal sentido debemos abrir el camino y brindar las oportunidades para que todos los venezolanos con capacidad y deseo puedan participar con iniciativas empresariales y tecnológicas en esta nueva etapa de apertura y desarrollo económico.

Debemos dar un apoyo total y decidido a la pequeña y mediana empresa, y fomentar y brindar apoyo financiero y técnico oportuno y sostenido a emprendedores con buenas ideas de negocios. Aquí es importante señalar, que los países desarrollados, como Estados Unidos, no se hizo de la influencia de las grandes corporaciones, sino de pequeñas empresas, muchas de “Garage Business” donde sólo una idea, el conocimiento, la voluntad y empuje de su promotor, eran los únicos recursos con que contaba. De aquí nacieron para citar algunas de las más conocidas: Microsoft y Apple Computers; Google; Facebook  hoy grandes corporaciones mundiales.

Nuevas fórmulas de financiamiento y apoyo a las nuevas industrias y negocios deben ser utilizados. Los fondos de inversión de capital de riesgo y fondos de emprendimiento deben ser promovidos y apoyados, y el financiamiento a través del mercado de Valores puede constituir una alternativa válida de financiamiento y debe ser desarrollado urgentemente. La banca nacional también pudiese orientar más recursos a través de microcréditos para apoyar a los emprendedores con apoyo de un ente que respalde garantías.

El tiempo de la política centralista e ideologías comunistas quedo atrás. Ya estos modelos anacrónicos y de fracaso, no tienen cabida en el mundo moderno de hoy; y deben darle paso a la economía de mercado, libre y de competencia que permita el desarrollo del país y de sus ciudadanos como pilar fundamental. Hagamos que el éxito de ésta nueva Venezuela, se convierta en el destino de éxito de todos los venezolanos, un país con nuevas empresas prosperas, nuevos empresarios prósperos, con apoyo total a las empresas ya existentes, y pleno de oportunidades y empleo productivo, con una educación de excelencia y bienestar económico y social para todos, sin distinción ni exclusión de ninguna naturaleza. ¡Esa es la nueva Venezuela que deseamos todos!

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