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Alfredo Monsalve López: Economía comparada: España–Colombia-Venezuela

 

No soy economista. Sin embargo, el trauma que padecemos hoy, nos hace incursionar en esta área. Pienso que en la teoría es sumamente compleja. No así en la práctica diaria. Y es aquí donde haré énfasis. A ver. Paseémonos por España para nuestra práctica. Nos vamos a Madrid, su capital. Escojamos cualquier calle o avenida. Nos toparemos con cuadras colmadas de comercios. Todos surtidos de cualquier cantidad de rubros. Las diferencias en el costo de los precios son mínimas. Al menos un 70% de los negocios tienen ofertas en sus productos (1ra, 2da y hasta 3ras ofertas durante cierto período de tiempo). La atención de quienes atienden a los clientes, es de cortesía. Cuando pisamos el umbral de la puerta, nos reciben con un “holaaaa” que nos motiva a seguir adelante. Cuando usted paga con un billete y le queda “vuelto”, le regresan hasta el mínimo céntimo. Vaya usted a un mercado popular y encontrará las más diversas frutas, legumbres, verduras, carnes y cerdos de todos los cortes, pescados del que le apetezca, en fin, variedad a granel. Y lo más significativo, es que el precio es estable durante meses. Los comerciantes tienen casi los mismos costos en sus productos. La competencia es sana. Ni hablar de las farmacias.

Vamos ahora al “otro cachete” (así llaman en Táchira a la ciudad de Cúcuta), la situación económica es un tanto similar a la de España. (Claro, con sus excepciones. Por emj, en España no existen “buhoneros” mucho menos “Bachaqueros”). Algo que llama la atención, es que en el Norte de Santander hay cuadras con una o dos líneas de bienes y productos. Por ejemplo, en una cuadra puede usted encontrar ventas de laptops, en otra útiles escolares, en la siguiente cuadra mueblerías, en otra repuestos para cualquier marca de vehículos, muchas tiendas de ropa y expendios de alimentos, decenas de restaurantes, las casas de cambios se desparraman en cualquier lugar, y el etcétera se pierde de vista.

Echemos ahora un vistazo a nuestra Venezuela. La Venezuela del siglo XXI. El país más rico de América Central y del Sur. La que surte de petróleo a la nación más poderosa del planeta. A la que le han ingresado billones (con b) de dólares americanos en los últimos 20 años por concepto de sus recursos. La Venezuela que hospedó a centenares de extranjeros, tanto a hermanos Latinoamericanos como ciudadanos europeos. A todos les dio cobijo. A todos les extendió sus brazos. La madre de quienes fueron, en mi opinión, los hombres más cultos del continente: Andrés Bello, Simón Rodríguez y Arturo Úslar Pietri.

Aquí estamos. Hoy, su economía toda, la conocemos al pie de la letra, la vivimos y la padecemos sin distingo. No es necesario reseñar, por ejemplo, la hiperinflación que acogota a más de 30 millones de seres humanos. Tampoco es necesario abordar el “bachaquerismo” que impera en todo el territorio nacional. Igualmente, conocemos las medidas económicas que el régimen implementa cada vez que se le ocurre. Sin consultar con el empresariado y mucho menos con los trabajadores, suelta “bonos” para paliar la crisis. Sin embargo, es el trampolín que le da impulso a la especulación y a su mentada “guerra económica”. La Venezuela del siglo XXI con una de las peores crisis económicas del mundo. Miren los dígitos de la inflación. De igual modo, sabemos del cierre de centenares de empresas que han dejado de prestar sus servicios. Allí tenemos a las que se han quedado con sus puertas abiertas, sin mercancía que ofrecer. Esperando que Dios le “provea”. Llenaríamos cuartillas tratando de resumir la economía de tenderete que tenemos. Queda abierto el debate.

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@monsalvel

 

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