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Rubén Ávila Serratti: “Qué triste se oye la lluvia…”

 

Después del 23 de Enero de 1958 con la caída del General Marcos Pérez Jiménez, jugó un papel organizador, agitador y político fundamental la Junta Patriótica, integrada entre otros por Fabricio Ojeda y Guillermo García Ponce, del PCV, pilares representativos de la izquierda en aquellos tiempos, donde hubo un auge de movilización y conciencia en el pueblo, sobre todo en la Ciudad de Caracas, la cual comenzó a llamarse Caracas la Roja.

Pero con la llegada de Rómulo Betancourt, las cosas cambiaron. El adeco segregó y persiguió al movimiento revolucionario, y mediante un llamado “Plan de Emergencia”, fue destiñendo el color de la Capital, al traer del interior del país, principalmente militantes de su partido, con sus familiares pobres, que fueron creando el llamado “cinturón de miseria” ubicado alrededor de los cerros de Caracas, integrado por millares de campesinos y trabajadores venidos de todas partes del país, en la búsqueda del paraíso prometido.

Recuerdo que el Ejecutivo cancelaba cinco reales – Bs. 2.50 – diarios a estos nuevos emigrantes para cambiar la correlación electoral, porque al final, cientos de miles fueron utilizados, para  votar por más de 30 años, por AD para sostener la democracia puntofijista, dividiendo a Caracas: arriba, en los cerros, la ranchería a la cual se refería Alí Primera, integrada por los desamparados y abajo, la burguesía, los Dueños del Valle, en sus quintas palaciegas, campos de golf, casinos, hipódromos, hoteles y terrenos ociosos, suerte de latifundios citadinos, que utilizaban para estafar en especial a las capas medias altas; pero que, Chávez por Ley, le puso freno a ese  mercado capitalista despiadado y selectivo para los ricos,  a través del Plan de Vivienda Digna para los pobres.

En los ranchos de cartón, como cantaba Alí Primera, podemos decir que antes de Chávez y Nicolás, en ese proceso de desarraigo miserable, los parias de los cerros solo eran utilizados para acrecentar el capital de la burguesía, porque como clase  dominante, lo exigían: ¡eran los amos de la tierra!

Hoy en la lucha por la vivienda digna, se han construido más de dos millones para los venezolanos, y las que faltan, derrotando la lógica capitalista que solo conduce a la humanidad a la muerte. Pero esto es parte de la pelea por la vida que solo se gana en socialismo. Recordad que tiene nombre y apellido: Hugo, Maduro y la Revolución Socialista.

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