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Thays Peñalver: La verdadera falta de unidad

 

El mayor éxito del aparato propagandístico y los influenciadores locales y extranjeros, pagados en su mayoría con la inmensa petrochequera y otros sumidos en su propia ignorancia, es la famosa desunión de la oposición. Por su puesto que gracias a esta supuesta desunión lo que se pretende  evidenciar es que no están en capacidad de gobernar, que es lo que buscan precisamente quienes trazaron la estrategia del “divide y vencerás”. Pero lo peor es que han logrado sembrar ese sentimiento hasta en el seno mismo de la oposición venezolana. Los presos políticos, los presidentes extranjeros, quienes protestan por agua y hasta a quien se le ha quemado un cocido exigen unidad. Todos absolutamente todos, le exigen a la oposición lo mismo. Pero ¿qué unidad en la práctica es la que les falta?

La verdad es que la oposición ha hecho todo lo necesario, es decir ha cumplido a cabalidad todo lo estipulado en un manual de buena oposición, se unió, conquistó el Voto, ganó abrumadoramente a su adversario, sacudió las calles en una épica nunca vista en América Latina y enfrentó la carcel y el exilio. Por eso hay que dar gracias a Dios que los partidos del pasado no tuvieran redes sociales porque habrían tenido que enfrentar las severas críticas por ser “cobardes” al irse al exilio habiendo quemado las calles o ser pendejos por dejarse meter presos o algo peor, dejarse matar.

Si somos verdaderamente honestos Todos los partidos se abstuvieron, luego todos votaron hasta el 2017, todos marcharon, todos tragaron humo en las protestas y tienen uno o más presos en las mazmorras. La voz de la unidad democrática ha sido siempre una sola voz, ha fracasado unida y ha obtenido éxitos unida. Por otra parte ha demostrado hasta el cansancio que el que se marcha de la Unidad, no obtiene ni un solo voto hasta el punto en que la Unidad Electoral venezolana es un caso único en el mundo de apenas dos millones de sufragios, hasta contar con más de siete y mas tarde aplastar a su oponente sin fisuras con dos tercios de los votos. Hoy, de celebrarse unas elecciones transparentes como exige la comunidad internacional y con un candidato real, con propuestas viables y gran personalidad, ostentaría sin duda el 80% de los votos.

Ahora bien, cualquiera puede argumentar que la oposición esta dividida cuando lee al ex candidato presidencial Henrique Capriles decir que “Mientras Ramos Allup esté en la MUD, yo no voy a seguir allí” (El Nacional) y este último contestarle que: “tiene reacciones glandulares instintivas” (Globovisión). Ante esta declaraciones aparecen de inmediato los “expertos” quienes se abalanzan sobre los dos políticos y decretan la “división de la oposición”, estos expertos no soportan ver las tensiones lógicas entre quienes han marchado, protestado y votado juntos a los largo de todos estos años. Quieren un partido único será y hasta un pensamiento único en un liderazgo opositor que representa el ala democrática de Venezuela. Ha sido demoledor tomar esas noticias, como muchas otras, para demostrar una falta de Unidad opositora y más aún, llegar a la insensata conclusión de que gracias a esas pugnas es que Maduro conserva el poder. Esta afirmación es por lo demás, imperdonable.

Yo podría argumentar por ejemplo que la izquierda de España está dividida, siguiendo la misma retorica en la que todos los medios, columnistas y analistas españoles parecen convenir cuando leemos cosas parecidas a la venezolana como el “Enfado en sectores del PSOE por los desplantes de Sánchez a Zapatero” o sobre las “Ausencias de González, Rubalcaba y Díaz (que) empañarán la foto de unidad del PSOE” (vanguardia) de la misma manera que puertas más adentro nos enteramos que “El grupo parlamentario del PSOE está más dividido que nunca y su ruptura en varios pedazos amenaza con mantenerse” (independiente).

Con la misma ligereza podría admitir lo mismo luego de leer en los medios españoles sobre la historia “de un desamor” entre Aznar y Rajoy (Vanguardia), o seguir la historia de que “Rajoy tiene pruebas de que Aznar habla mal de él en cenas y reuniones” (el confidencial). De como Rajoy intenta frenar la división en el PP (el País) o de cómo el PP esta dividido en Madrid, Asturias, Cantabria y pare usted de contar. Y aunque digan que esto trajo como consecuencia el surgimiento nuevos partidos, los medios nos reseñan las divisiones entre Pablo Iglesias y Errejón (El país 2016) la expulsión de los Anticapitalistas y como “Iglesias agrava la división” (Gaceta 2017) o sobre el estado de ésta cuando desde Podemos nos dicen que: «Aquí nadie se fía de nadie” (La Razón 2018).

Lo que quiero decir es que todo partido político o coalición de partidos que se precie de serlo evoluciona, se transforma y surge a propósito de las luchas por el poder y en especial por el debate entre “marchar y no marchar” que puede estar presente en todos los partidos y sus votantes en todos los grandes temas. Por eso amigos, es que no se trata de un problema venezolano o español porque vimos las mismas peleas a cuchillo entre Melenchon y Hamon en Francia, (Liberation) que motivó el “Cataclismo” y la “decepción” de sus bases por la desunión (franceinfo) y el consecuente descalabro de los socialistas franceses (FT). En fin que hemos visto lo mismo con los flemáticos ingleses que tampoco se salvan porque “están mas divididos que nunca” (The Guardian) y como en el caso español, leímos sobre las divisiones en el partido de los Tories (BBC) o de los Laboristas (telegraph) y el fin del bipartidismo casi a nivel mundial por las mismas razones.

La explicación más sencilla es que los partidos políticos no son ancianatos. Los partidos son fuerzas de movilización permanentes y en constante presión donde todos y en especial los jóvenes aspiran permanentemente el futuro poder. Por eso Usted podría leer exactamente las mismas noticias en cada periodo histórico cuando el PSOE estaba dividido entre el renovador y el histórico en el Congreso de 1972 o entender porque fue “un día histórico” cuando Zapatero dio el vuelco al PSOE en el año 2000. Por todo esto, sea Usted González o Zapatero, Errejon o Iglesias, los galos Melenchon y Hamon o los venezolanos Capriles y Ramos Allup el conflicto es la forma en que los partidos evolucionan y se adaptan a los nuevos tiempos.

Ahora bien, los que si están desunidos son los chavistas. Un nuevo partido amenaza con dejar seco de votos al partido de Chávez, hoy el liderazgo histórico esta enfrentado, perseguido o encarcelado y la pelea es a cuchillo. El apoyo internacional al chavismo cada día es más exiguo. Mientras esto ocurre centenares de miles de ellos piensan en marcharse atravesando las fronteras. Las bases chavistas dejan sus empleos y se marchan sin siquiera pedir sus prestaciones, a policías y militares se les niegan los pasaportes, las escuelas deben fusionarse por falta de profesores y alumnos. Día tras día, el chavismo se vacía de manera sorprendente.

Por eso aquí es importante explicarle a todos, inclusive a los bienintencionados, es que por estas razones poco de lo que hiciera AD Copei o el Partido Comunista en Caracas o el exilio, o el PSOE español en Francia en los sesentas tenía algo que ver con que los dictadores permanecieran o no en el poder, lo que allí aconteció tenía que ver única y exclusivamente con el futuro de España. O se podría describir mejor con el hecho de que no se trataba de la desunión del PSOE en Bayona, sino más bien de la unidad de las bayonetas en Madrid, porque al final del día las dictaduras caen cuando se cansan las bayonetas de soportarlas.

Por eso quienes frente a una dictadura apelan a que la oposición venezolana debe callarse o buscar el poder de cara al futuro es tan cándido como haberle pedido en su momento a Felipe González y a los jóvenes del partido en los sesentas que dejaran en paz gobernar el partido a los casi octogenarios, pero más absurdo y ligero sería culpar a González y a los suyos de que gracias a sus luchas intestinas por gobernar el PSOE, Francisco Franco permaneció tanto tiempo en el poder.

Vuelvo con esto a Caracas. El problema es la dictadura no la oposición. El problema es que no tiene problema en matar a 27 niños, 54, 176 o de a miles. El problema hoy es el mismo que en el pasado, que Gómez o Pérez Jiménez tenían el poder absoluto no se debió a la unión o falta de unión de los partidos de oposición. Permanecieron en el poder porque habían creado una dictadura soportada por un estado policial de miedo, resguardada tras el poder judicial y protegida por las bayonetas, en la que todos los poderes respondían a una sola voz. En fin los presos políticos no permanecían en sus mazmorras por falta de unidad, sino porque se había impuesto la dictadura. Culpar a la unidad opositora de no haber tumbado a Franco a Gómez a Pinochet o no romper la unidad dictatorial, es sencillamente absurdo.

La oposición venezolana está hoy suficientemente unida como para asegurar un proyecto de país de cara al futuro, tiene los votos, el apoyo internacional y cuenta con el respaldo de los centros financieros y los multilaterales para recuperar a Venezuela de la catástrofe en la que la va a dejar el chavismo. Lo digo hasta el cansancio, puedo tener mis críticas y siempre las tendré por procederes que a veces no son contundentes o incluso hasta ingenuos, pero lo que han hecho merece nuestro respeto y sus llamados deben ser escuchados sin vacilación. Es imperativo comprender el signo de los tiempos, si no lo hacemos no habremos madurado como sociedad ni como políticos. Por eso este domingo yo no romperé a la Unidad y seré consecuente con una línea de respeto a los principios electorales reconocidos universalmente y qué es en esencia lo que origina el rechazo de la Comunidad Internacional.

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