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César Malavé: La presencia de Andrés Eloy

 

Hace 63 años, el 21 de mayo de 1955, muere en un accidente de tránsito provocado por la dictadura venezolana de ese entonces, en México, el bardo cumanés. El poeta del pueblo. El eterno Adeco. El Padre del más hermoso poema de amor, compuesto para la lucha contra la barbarie, convertido en el himno del más glorioso partido político de América Latina; Acción Democrática.  El más noble trovador que ha nacido en nuestro país. Su último exilio se convirtió en una constante lucha contra los absolutismos. Moría físicamente el  poeta, escritor, político, parlamentario, periodista, humorista y por encima de cualquier título: inmenso venezolano, quien se convirtió en voz poética universal con inmensa vitalidad que lo llevó a recorrer con su lírica los más recónditos rincones para inmortalizar a hombres y mujeres de lucha,  trabajo  e integridad mutua, de tan hermosa manera que su canto poético se eternizó en su gente para siempre. Su poesía se convirtió en pueblo, en democracia, pluralismo y libertad. En 1929 en “Canto a los hijos en marcha” cantaba su compromiso por el hombre desde la cárcel “Madre si me matan, /ábreme la herida, ciérrame los ojos, /y tráeme un pobre hombre de un pobre pueblo/y esa pobre mano por la que me matan, /pónmela en la herida por la que me muero. A partir de 1923 con Poda se asienta el vigoroso y acerado perfil de Andrés Eloy dejando atrás los poemas primeros, la juventud creadora necesaria tal y como lo advierte en el prólogo “Yo no he desgajado mi copa: Pido mi pase de sinceridad. La vida lo hizo todo al dejar en este libro mis poemas de ayer no los repudio. Los veo irse en el viento y amarillear en el verano, que a golpes lentos me desvistieron de ellos y me dejaron solo, en mi primera intemperie para mañana seguiré esperando.  No sé cuál será mi tono final. Y comienza con su laureado canto a España “Yo me hundí hasta los hombros en el mar de Occidente, /Yo me hundí hasta los hombros en el mar de Colon/frente al sol las pupilas, contra el viento la frente/y por la arena sin mancha sepultado el talón. Sobresalen allí poemas como “Carta a Udon Pérez”, El muy caraqueño “El limonero del señor”, “Las uvas del tiempo”. Y es allí donde nacen sus más hermosos versos al amor, un amor hermoso pero humano como lo es “La renuncia”, “He renunciado a ti. No era posible, /fueron vapores de la fantasía;/son ficciones que a veces dan a lo inaccesible/una proximidad de lejanía. O el amor imposible en cuartetos y rima doble de “Coplas del amor viajero”, “Ya pasaste por mi casa,/a flor de ti la sonrisa…/Fuiste un ensueño de gasa; Fuiste una gasa en la brisa… Pensé-En sus brazos, con ella/¡Romperé, acero, tus lazos!/¿Para qué quiere una estrella/quien tiene el cielo en sus brazos?.. No sé si me olvidarás/ni si es amor este miedo/yo sólo sé que te vas/yo sólo sé que me quedo. Y que si te quise ayer/hoy te siento más tirana/ y si así crece el querer como te querré mañana.

El 6 de junio de ese mismo año de su muerte, fue trasladado al país para su sepelio y los esbirros de turno ante el miedo de la revuelta convirtieron su retorno en un acto de extrema seguridad El régimen perezjimenista actuó con premura y sigilo para impedir cualquier expresión popular en homenaje a quien en todos los actos de su vida demostró ser un incansable luchador por la democracia en su país. Censura y opresión se mostraron en esos días con mayor firmeza, aunque ya la semilla de la libertad había nacido y pronto, tres años después, sin el poeta del pueblo pero con sus versos a flor de labio de todos, se iniciaría la etapa democrática. Ya en Giraluna lo sentía, específicamente en su poema Clase,: “Nacimos en la pura tierra de Venezuela/la del signo del éxodo, la madre de Bolívar/la de Sucre y de Bello y de Urdaneta/y de Gual y de Vargas y del millón de grandes/más poblada en la gloria que en la tierra/la que algo tiene y nadie sabe dónde/si en la leche, la sangre o la placenta/que el hijo vil se le eterniza adentro/y el hijo grande se le muere afuera. Y él murió como el  más grande hijo de Cumaná y uno de los magnos de la Patria de Bolívar, desterrado como perseguido político, por combatir el autoritarismo y ser militante de la libertad y la democracia.

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