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Rubén Ávila Serratti: Oigamos al Che

 

No le temo a ningún acuerdo que Cuba pueda llevar a cabo con el Loco que dirige al Imperio, porque seguro que en el tapete de cualquier negociación, está  presente la alerta del Che; “Al Imperialismo ni un tantico así”, y señalaba el pulgar de su mano izquierda Pese a la caída de la Unión Soviética, Cuba resistió y hoy sigue siendo el faro para arribar el barco de la Revolución hacia puerto seguro, porque esa pequeña isla, a 90 millas del monstruo es ejemplo de dignidad e independencia y jamás será abandonada por los pueblos de la América Hispana, sobre todo la Venezuela de Bolívar.

La respuesta está en el pensamiento del Guerrillero Heroico, conocido por sus hazañas en la independencia cubana. El mundo lo descubrió después como mártir de La Higuera, cuando se enfrentó con la misma valentía a las fuerzas del Imperio y a las corrientes dogmáticas, revisionistas y conciliadoras de la URSS, cuando tomó el camino de la restauración capitalista.

Él las vaticinó y nos advirtió sus consecuencias: cualquier concesión, cualquier debilidad capitalista significaría infectar, debilitar con sus armas melladas, el avance del socialismo, colocar los estímulos materiales por encima de los estímulos morales, confundir los pasos tácticos con la dirección estratégica, despojar al socialismo de su carga humanista y convertirlo en una mera receta para impulsar la producción.

El Che y la Revolución Cubana entendieron que la Conciencia del Deber Social es el motor de la Revolución. El Asalto al Cuartel Moncada tenía como objetivo, impulsar y llamar a la conciencia a los cubanos, al comprender que lo material es importante en tanto sea soporte de lo espiritual, porque es con eso donde se decide la suerte de las sociedades. Hoy El Che tiene mucho que decir a nuestra Revolución, acechada por reformistas y por tener mucha riqueza estratégica. Hay que acentuar la Revolución en un país con súbitas riquezas que no son producto del trabajo social. Hoy vivimos una especie de “Período Especial”, producido por la abundancia. Las tentaciones hacia el facilismo, el derroche, la corrupción, la falta de planificación, nos pueden confundir y echar por el barranco lo que estamos buscando para seguir viviendo. ¡Oigámoslo! Hay tiempo todavía.

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