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Alquiler vacacional: esclavos o mendigos

 

Si la clase política y el sector hotelero son los impulsores de la previsible prohibición de facto del alquiler vacacional, habrá que preguntarles a los políticos y a los hoteleros a qué puerta tienen que tocar todos los ciudadanos que acaben en el paro para salvaguardar los intereses de dicho grupo de presión.
Tocar en la puerta del Ayuntamiento y pasar por Servicios Sociales para buscar una solución, tal como planteó el responsable de área en Baleares en circunstancias similares.

Tocar en la puerta de los hoteles que sólo ofrecen a los residentes puestos de trabajo poco cualificados en condiciones de semiesclavitud. ¡Elijan! Esclavos o mendigos. Bonito futuro nos espera.

Hemos llegado a un punto en el cual el mercado de arrendamiento de larga temporada tiene unos riesgos tan altos y deja tan desprotegido al arrendador ante los abusos de los arrendatarios que, simplemente, ha dejado fuera de mercado a todos los pequeños propietarios que con gusto alquilarían sus casas a familias trabajadoras. La realidad pesa mucho y expulsa a los agentes más débiles.

El coste de acceso al mercado de alquiler de larga temporada es tan alto y la rentabilidad tan baja que ya sólo pueden entrar en dicho mercado los grandes tenedores de viviendas y el Estado.

Si tienes un parque de mil viviendas en explotación puedes amortizar las pérdidas que te genera un arrendatario moroso, el deterioro de la propiedad por destrozos o incluso las ocupaciones ilegales fomentadas por mafias. Seguramente a ese nivel tengas tu propio gabinete jurídico para gestionar de la mejor manera cualquier conflicto.

El pequeño arrendador, sin embargo, como le toque un jeta está básicamente jodido. Si entra en el mercado del alquiler de larga temporada tiene todas las de perder. Se puede acoger a un seguro de alquiler pero, claro, eso hay que repercutirlo en la renta.

Esto al arrendatario, que cambia de vivienda todos los años, no le gusta que las rentas suban porque siempre le han vendido que es mejor alquilar que comprar.

Volviendo a los grandes tenedores de vivienda, tenemos en primer lugar a la banca española, que como todos sabemos, es quien tiene la mayor bolsa de viviendas vacías y en alquiler del país.

Van sacándolas al mercado poco a poco porque prefieren esperar a que suban los precios y rentabilizarlas a medio plazo. También han entrado en esta categoría los fondos buitres que acaparan cada vez más viviendas favorecidas por el ciclo económico desfavorable.

En segundo lugar, tenemos a las comunidades autónomas que no han sabido gestionar adecuadamente sus empresas públicas de vivienda de protección oficial. Ejemplos, muchos. Madrid vendió irregularmente todo su parque de VPO a un fondo buitre. ¿Por qué? Porque la empresa pública quebró y necesitaban sanear sus cuentas. Tan triste como eso. En cuanto a Canarias, no sabría si llega al nivel de comunidad gestora de vivienda pública. No existe política de vivienda social del Gobierno de Canarias en los últimos 15 años.

Alquilar a larga temporada simplemente ya no es rentable. Los propietarios particulares no tienen por qué arriesgar su patrimonio y sus ahorros para cumplir con una función social que corresponde al Estado. Las familias que tienen una segunda vivienda y que ahora la han puesto en el mercado de alquiler vacacional no pueden ser obligadas a destinarla al arrendamiento de larga temporada. Son sus ahorros. Otros pueden haber invertido su dinero en un plan de pensiones privado, en la bolsa o lo tienen en una cuenta de ahorros.

Igual que nadie aceptaría que el gobierno interviniera las cuentas bancarias, las acciones de bolsa o cualquier tipo de ahorro no deberíamos permitir que se intervenga el mercado del alquiler prohibiendo unos usos con la esperanza de que se destinen a un alquiler de larga temporada y que, encima, el propietario privado se autoimponga unas rentas sociales muy por debajo del mercado. Olvídense de eso porque no pasará. Mientras no haya más oferta que demanda no van a bajar los precios de alquiler.

Aunque se prohíba de facto el alquiler vacacional, muchas viviendas no van a pasar al mercado de larga temporada. A modo de ejemplo, muchas de las viviendas en las zonas turísticas de Canarias son segundas residencias de extranjeros.

Ellos han puesto sus viviendas en alquiler vacacional porque les permite sacar una rentabilidad que antes no sacaban y pueden seguir disfrutando de estas durante las semanas que vengan a las islas.

Si ahora le dices a un inglés que ya no puede seguir explotando su casa, la cerrará pero nunca la alquilará por larga temporada porque en cuanto firme un contrato de larga temporada está atado por ley durante 3 años con ese arrendatario y encima tiene que rezar para no tener problemas con una persona que no conoce de nada y que no ofrece avales ni garantías.

Seamos un poco serios en el análisis. No podemos dejarnos llevar por campañas mediáticas interesadas promovidas por el “lobby” hotelero. Aquí no se han hecho los deberes. Los gobernantes no han sabido legislar para abordar una realidad que desde hace años ha impedido que exista una convivencia entre arrendatarios y arrendadores. Exijamos entre todos que se apruebe el desahucio exprés de ocupas y de inquilinos morosos.

Se penalice y se persiga cada vez que un inquilino destroza la vivienda. Se impida que un inquilino pueda subir a plataformas de alquiler vacacional la casa a escondidas del propietario ante la impotencia de éste.

En esa batalla han estado los arrendadores solos. Ha faltado el apoyo del Gobierno pero también se ha echado en falta el apoyo expreso de los arrendatarios honestos que son los que acaban sufriendo los incrementos de las rentas como consecuencias de los abusos de una minoría de arrendatarios.

Fuente : Turinews. 

 

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