Inicio > Regional > La sardina a montón es la salvadora de los hogares de Sucre

La sardina a montón es la salvadora de los hogares de Sucre

 

Innumerables familias de Sucre consumen la sardina de distintas formas en sus hogares Este año se adelantó quince días la zafra por la situación económica que atraviesa el país. Miles de familias del estado Sucre esperan desde el mes de marzo la venta del pescado

Caminar por los pasillos y calles transversales del mercado municipal de Carúpano, en el municipio Bermúdez del estado Sucre, se hace casi imposible. Decenas de carretas y tobos salen al paso repletas de sardinas que ofrecen los vendedores recurriendo a los nombres más insólitos: “¡Llegó la salvadora!”, “¡Lleve su blue jeans!”, “¡aquí está tu abogado!”, “lleve la fresca!”

Marelvis Salazar trabaja en una tienda. Su núcleo familiar está conformado por su esposo y tres niños —entre 6 y 12 años— y cuenta que desde hace cuatro años, comenzó a esperar la temporada de la sardina porque es la salvadora de las comidas en su casa. “La hago de múltiples maneras; como ama de casa hay que ingeniárselas con la situación económica tan difícil que vive el país. La preparo en albóndigas, filet, rolos, desmenuzadas, guisadas, asadas y sancochas. Mi esposo y yo ganamos sueldo mínimo y no nos alcanza ni para comprar un kilo de carne quincenal”.

Las zonas pesqueras del estado Sucre donde capturan sardinas están ubicadas en Guaca, Guatapanare, La Esmeralda, El Morro, Puerto Santo, Río Caribe, San Juan, La Ensenada, Saucedo, Chacopata, Guayacán, Caimancito, San Luis, Santa Fe, Irapa, Güiria, entre otros. Los sectores viven de la producción de sardina: no solo les sirve de alimento, sino de ingreso para los hogares.

Eustoquio Marcano, presidente de la Asociación de Pescadores de Sardina de Guaca, Guatapanare y La Esmeralda, sostiene que este año la demanda de sardina, en comparación con los años anteriores, ha sobrepasado todo tipo de expectativas. “La familia del pescador se sostiene y come de la producción de sardina. En Guaca vienen diariamente más de 200 personas a comprar tobos de sardinas para revender en el mercado y otros para comer. Cada tobo les sale en Bs. 100.000 en efectivo”.

La caja de sardina que contiene 10 kilos está valorada en Bs. 300.000, al pescador le sale el kilo en Bs. 30.000, de allí se desprenden distintos precios que pueden variar cuando es comercializada. Actualmente la producción de sardina en Guaca es escasa por la cantidad de sardina que se ha calado con tren, (recoger la sardina) presentando un tamaño pequeño, lo que ha afectado la producción en la zona.

Ingenio

La crisis económica ha hecho que las familias se las ingenien para tener en sus mesas todos los días a la que se ha convertido en la salvadora del estado Sucre. La sardina, también conocida como “blue jean”, nombre que le acreditan porque pega con todo y de allí surgen otros nombres con muchos relatos.

José Rojas sostiene que para que su familia consuma el arenque (peces) lo hace en albóndigas, croquetas y una modalidad que es su último invento: “Para que mis hijos se la coman agarro la sardina cruda, la saco en filet, luego la echo en la licuadora con todo tipo de aliños y condimentos; licúo, la coloco en un sartén y dejo que vaya secando… queda como la carne molida. La invito a que la pruebe”.

Sobrexplotación

El Ministerio de Pesca y Acuicultura en la Gaceta Oficial Nº 41.295, mediante un acuerdo realizado con los estados Sucre y Nueva Esparta, estableció la cuota de capturas de sardinas entre 25 y 30 toneladas semanales para la embarcación principal del tren sardinero (que se dedica a recoger el pescado) durante su temporada de aprovechamiento. En la zona de Guaca se capturan 1500 toneladas semanales lo que provoca una sobreexplotación de la sardina.

El pescador Alí Marcano afirma que en Guaca, Guatapanare y La Esmeralda existen alrededor de 700 pescadores y más de seis mil personas que trabajan de manera directa en las picadoras y fileteadoras de sardinas. “Los pescadores hemos denunciado constantemente robos en alta mar y el problema con la compra del aceite de motor que actualmente cuesta 30.000 bolívares un litro. Las embarcaciones necesitan hasta 30 litros diarios”.

Explica que los trabajadores del mar se enfrentan diariamente a la insalubridad; las playas donde trabajan en su mayoría se encuentran contaminadas y la necesidad los lleva a trabajar en muelles que no tienen condiciones de higiene adecuadas.

Carolina Mata, quien lleva diez años trabajando como vendedora de tobos de sardina, relata que se traslada todos los días a la zona de Guaca o El Morro a buscar un tobo de sardinas y lo revende en el mercado o en casas en 15.000 bolívares. “Con eso solventamos para cosas necesarias para la casa y también comemos. Ahorita la vianda esta carísima y hay que ingeniárselas. Después de grande no hay que dejarse morir de mengua”, afirma.

El Pitazo

Te puede interesar
Cargando...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »