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Luis Fuenmayor Toro: Entre el SEBIN y el asesor español Maduro sucumbe

 

El Gobierno de Maduro ha resultado muy ingenioso en la manipulación de la población, pero por sobre todo en la efectuada contra la oposición hasta hace poco mayoritaria, agrupada con el correr de los años en la Coordinadora Democrática y la Mesa de la Unidad Democrática. Se podría decir que la mayoría de las veces, el Gobierno se ha “embolsillado” a esa oposición. En este accionar se ha colocado al margen de la Constitución y las leyes, ha devenido en un autoritarismo creciente, reducido las libertades ciudadanas, reprimido al mejor estilo de nuestras dictaduras, incurrido en violación de derechos humanos y llevado a un aislamiento internacional importante. Estamos en presencia de un régimen dictatorial, decidido a mantenerse en el poder, pero que conserva un cierto ropaje constitucional al no sentirse como para abandonarlo totalmente. No es una tiranía asesina, sanguinaria y genocida, como la califican sus opositores radicales, ni ha matado tampoco más gente que Hitler o que la entidad sionista llamada Israel.

Su permanencia política, sin embargo, se ha visto dificultada por la toma de una serie de acciones absurdas, totalmente inconvenientes e inexplicables políticamente, en el orden de los derechos políticos y ciudadanos, las cuales le han generado un rechazo mayoritario en el ámbito nacional y serios y peligrosos cuestionamientos internacionales, sobre todo de los países más poderosos e influyentes del mundo. Un caso concreto, que ilustra lo digo, ha sido el del ciudadano estadounidense Joshua Holt, misionero mormón, y de su esposa Thamara Caleño, también mormona, ecuatoriana nacionalizada como venezolana, quienes fueron detenidos y acusados de porte ilícito de arma de guerra (un rifle sembrado), terrorismo (¿?) y espionaje, luego de un allanamiento en Ciudad Caribia de su apartamento, que imagino le fue entregado a la esposa de Holt por haber sido trabajadora en una clínica de salud del gobierno. El misionero había llegado a Venezuela pocos días antes para casarse, como en efecto lo hizo.

Se puede entender, aunque es condenable, que los agentes policiales que detuvieron al misionero lo hicieran porque les grababa, mientras efectuaban una operación represiva en Ciudad Caribia. Puedo llegar a aceptar que funcionarios de esa maravilla represiva, peor que la DIGEPOL y la DISIP juntas, llamada SEBIN, practicara el allanamiento de la vivienda con orden judicial (¿?), pero que acusaran a Holt de terrorismo y espionaje, por haber encontrado en su casa unas computadoras, unas cámaras fotográficas, unos dólares, unos bolívares y unos mapas de Caracas, es más que ridículo para un cuerpo del que depende la seguridad del Estado. Un espía y terrorista de 24 años debe ser un aventajadísimo “James Bond”, a quien nunca hubieran detenido por hacer un video.

En pocas horas, la inteligencia venezolana, o la cubana que la asesora, ha debido saber que Holt no era ningún terrorista, ni mucho menos espía, sino un simple religioso estadounidense, a quien han debido liberar de inmediato y, si querían algo propagandístico como siempre, expulsar del país con bombos y platillos. Pero eso no fue lo que hicieron. Dejaron al misionero y a su esposa casi dos años presos, sin juicio, sin el debido proceso, sin visitas de la embajada y condenándolo delictivamente en el programa “Con el mazo dando”. No era ningún peligro para la seguridad del Gobierno de Maduro, como no lo son los jóvenes que detienen indefinidamente, sin ser llevados a juicio, a pesar de lo violento que parezcan. ¿Y todo para qué? Para tener que liberarlo luego, a pesar de ser un supuesto Bin Laden, sin medidas cautelares, y dar una cómica nacional y profundizar el desprestigio internacional.

¿Por qué, si son tan despiertos en otras cosas, detuvieron a un gringo por dos años irrespetando el debido proceso? ¿Contribuye eso a enfrentar la campaña internacional contra el Gobierno? No creo que sea verdad ese cuento de que pensaban intercambiarlo por los sobrinos de Cilia Flores, porque eso sería el colmo, no de la inmoralidad, que lo es, sino de la estupidez. ¿Quién los asesoró? ¿El SEBIN? ¿Su director ya acostumbrado a no pararle ni a los tribunales del gobierno, ni al Fiscal Tarek William Saab, y no sé si tampoco a Padrino López? Este pésimo asesoramiento es como el del español asesor en materia económica, a quien me informaron ya habían botado. Con asesores de esta calaña, el gobierno no necesita de otras conspiraciones en su contra. ¿No serán esos asesores los verdaderos espías? Por los resultados de sus asesoramientos lo parecerían.

 

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